Max Verstappen mandó una señal clara al mundo de la Fórmula 1. El neerlandés de 28 años, cuatro veces campeón del mundo entre 2021 y 2024, confirmó su participación en las 24 Horas de Nürburgring del 14 al 17 de mayo próximos, al volante de un Mercedes-AMG GT3 de su propio equipo, el Verstappen Racing, con respaldo de Red Bull y Mercedes-AMG Motorsport. La decisión no es casual: llega en medio de sus durísimas críticas al nuevo reglamento técnico de la Fórmula 1, que entró en vigencia este año y que el campeón no duda en calificar de “anti-carreras”.
“Completamente vacío”: Verstappen explota contra el nuevo reglamento
El nuevo reglamento de la F1 para 2026 introdujo una de las reformas más profundas en la historia reciente de la categoría: los motores de combustión interna ahora comparten protagonismo con la energía eléctrica en una proporción aproximada de 50/50, lo que convierte la gestión de la batería en un factor determinante durante las carreras. Para muchos pilotos, eso implica conducir de manera antinatural: reducir en las rectas, evitar el acelerador en sectores donde antes se pisaba a fondo, adaptar la línea de frenada para recuperar energía.

Verstappen no tardó en hacer pública su disconformidad. Ya durante los test de pretemporada calificó el nuevo formato como “Fórmula E con esteroides” y “anti-carreras”. Y tras clasificarse para el Gran Premio de Australia en Albert Park —primera fecha del año—, la frustración escaló: “No lo estoy disfrutando en absoluto. Ya sea en cabeza o donde estoy ahora, emocionalmente y en términos de sensaciones, es completamente vacío”, declaró. Y fue más específico: “Básicamente, hay que pisar el acelerador lo menos posible en todas partes para ahorrar batería. Para mí, eso tiene muy poco que ver con las carreras.”
El campeón no está solo en su crítica. Lando Norris afirmó que la F1 pasó de “los mejores autos jamás fabricados” a “probablemente los peores”. Charles Leclerc los consideró “los autos menos divertidos de conducir” y Lewis Hamilton dijo que el nuevo formato “va completamente en contra de lo que es la Fórmula 1.” Solo George Russell adoptó una postura más moderada: “Una vez que te hacés a la idea, se convierte en una nueva normalidad.”
El Nürburgring, un sueño pendiente
En ese contexto, el anuncio de Verstappen sobre su participación en las 24 Horas de Nürburgring tomó una dimensión adicional. “Nürburgring es un lugar especial. No hay otro circuito como este. Las 24 Horas de Nürburgring las tenía en mi lista de deseos desde hace mucho tiempo, así que estoy muy emocionado de que ahora podamos hacerlo realidad”, expresó el neerlandés en el comunicado oficial de su equipo.
Verstappen no llega sin experiencia al desafío. En 2025 obtuvo el permiso DMSB Nordschleife —la licencia especial requerida para competir en carreras de resistencia en ese trazado— y ganó la prueba NLS9 al volante de un Ferrari. Este año, además, participará en la NLS2 el 21 de marzo como preparación, una fecha que fue adelantada una semana a pedido de Mercedes precisamente para que el neerlandés pudiera estar presente sin colisionar con el Gran Premio de Japón.

Sus compañeros de equipo son tres especialistas en GT y resistencia: el austríaco Lucas Auer, de 31 años, con experiencia en Fórmula 3 Europea y Súper Fórmula japonesa; el francés Jules Gounon, considerado uno de los mejores pilotos de resistencia del mundo; y el español Daniel Juncadella, habitual del Nürburgring y conocido de Verstappen por su trabajo como piloto de simulador. “Nuestro paquete es muy sólido. Conozco bien a Max del simulador y la preparación que ya hemos hecho es muy valiosa”, dijo Juncadella. El auto llevará el número 3, el mismo dorsal que Verstappen utiliza en la F1.
El “Infierno Verde” y su historia
Las 24 Horas de Nürburgring se celebran desde 1970 en uno de los circuitos más desafiantes y temidos del planeta. El trazado combina el legendario Nordschleife —más de 20 kilómetros de longitud— con el circuito moderno de Gran Premio, conformando un bucle de aproximadamente 25 kilómetros, famoso por su complejidad técnica, sus cambios de elevación pronunciados y un clima impredecible que puede pasar del sol a la lluvia en cuestión de minutos. Fue el escocés Jackie Stewart quien le dio el apodo que lo inmortalizó: “Green Hell”, el Infierno Verde.

La Misión Argentina en el Nürburgring: una historia que los argentinos no olvidan
El vínculo entre Argentina y Nürburgring tiene su propia historia gloriosa. En 1969, un grupo de pilotos argentinos liderado por Juan Manuel Fangio y con Oreste Berta como director técnico, disputó las 84 horas de Nürburgring —en ese entonces una de las carreras de resistencia más largas del mundo— en lo que se conoció como la “Misión Argentina”.
La hazaña captó la atención de toda la afición nacional y quedó grabada en la memoria del automovilismo argentino como uno de los episodios más románticos y audaces de su historia: tres Torino 380W de producción cordobesa sorprendieron al mundo al dominar la competencia contra marcas europeas.

La tripulación incluyó a figuras destacadas como Luis Di Palma, Oscar “Cacho” Franco, Carmelo Galbato, Oscar Fangio, “Larry” Eduardo Copello y García Veiga, entre otros.
El Torino N° 3 fue el único de los tres Torino argentinos que logró completar la carrera. Su victoria en la clasificación por vueltas fue especialmente meritoria, lograda incluso tras un cambio de escape requerido por el reglamento.
Los vehículos fueron preparados por el ingenioso Oreste Berta en Alta Gracia, Córdoba. El resultado fue un automóvil no solo rápido, sino también extraordinariamente resistente, capaz de soportar las exigencias de Nürburgring.
Esta gesta no solo puso a Argentina en el mapa del automovilismo mundial, sino que también se convirtió en un símbolo del ingenio y la perseverancia argentina. Décadas después, el mismo circuito vuelve a ser escenario de una historia que apasiona.




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