El medidor del Rin en Köln registró 40 centímetros entre la noche del domingo y el lunes y marcó un nuevo mínimo histórico. El dato quedó cuatro centímetros por debajo del récord de mediados de agosto y 29 por debajo del piso de 69 centímetros alcanzado en 2018. La previsión oficial indicó que durante la semana podría descender incluso hasta 36 centímetros.
El problema ya excede a la estadística hidrológica y afecta al transporte fluvial. Los buques de carga tienen que reducir el peso transportado para disminuir su calado, algunas conexiones dejaron de operar y Nordrhein-Westfalen mantuvo suspendida la prohibición de circulación dominical y en feriados para camiones pesados. La excepción vigente alcanza a vehículos de más de 7,5 toneladas y estaba prevista hasta el 30 de septiembre.
Cuarenta centímetros no significan 40 centímetros de profundidad
La cifra requiere una aclaración. El Pegel de Köln mide la altura del agua respecto de un punto de referencia establecido. No significa que el Rin tenga solamente 40 centímetros de profundidad. La vía navegable se encuentra a una cota diferente y conserva mayor profundidad, aunque la caída del nivel reduce el margen disponible para el calado de las embarcaciones.

Esa diferencia técnica es decisiva para la logística. El tráfico comercial no se detiene automáticamente cuando cae el medidor, pero los barcos pueden cargar menos. Eso implica que una misma cantidad de mercancía necesita más viajes, más embarcaciones disponibles o el traslado parcial hacia ferrocarril y carretera.
El sábado, la embarcación turística MS Dutch Melody encalló cerca del puente Deutzer Brücke y debió ser liberada con ayuda de otro barco. También varios transbordadores interrumpieron sus servicios.
Del río a la autopista
La medida adoptada en Nordrhein-Westfalen muestra hasta qué punto la bajante comienza a afectar al sistema de transporte fuera del propio Rin. En condiciones normales, los camiones de más de 7,5 toneladas tienen restricciones los domingos y feriados. Su flexibilización busca ampliar capacidad terrestre cuando el transporte fluvial encuentra límites.

También el transporte turístico siente el efecto. Philipp Pilger, de la empresa familiar de navegación de pasajeros Pilger en Bonn, explicó que la compañía suspendió sus recorridos “por razones de seguridad” después de que una embarcación tocara fondo durante una maniobra y dañara una hélice.
La bajante responde a semanas de escasas precipitaciones y a un aporte reducido de agua. WDR señaló además que el invierno anterior tuvo poca nieve en los Alpes, lo que disminuyó el volumen de deshielo disponible durante los meses posteriores.
El problema llega hasta Suiza
La importancia económica del Rin no termina en Alemania. El río conecta los centros industriales alemanes y los puertos neerlandeses con Basilea, una puerta logística fundamental para Suiza.

El gobierno suizo advirtió el 21 de septiembre que el bajo nivel del Rin seguía limitando fuertemente la capacidad de transporte y obligaba a recurrir a otros medios. La combinación de esas restricciones con una interrupción temporal de la refinería de Cressier llegó a provocar dificultades en el suministro de combustibles y llevó a autorizar temporalmente extracciones de las reservas obligatorias de nafta y diésel. El abastecimiento volvió luego a estar garantizado, aunque Berna mantuvo la situación bajo observación.
Un río bajo que también descubre bombas
La retirada del agua dejó además expuestas municiones de la Segunda Guerra Mundial. Sólo en Bonn se contabilizaron 74 intervenciones en seis semanas por hallazgos de explosivos. El 28 de septiembre apareció en Köln-Rodenkirchen una bomba estadounidense de aproximadamente 500 kilos, cuya desactivación obligó a preparar un operativo que involucró a unas 3.000 personas.

Las previsiones meteorológicas contemplaban lluvias para comienzos de octubre, capaces de aportar cierto alivio. Hasta entonces, los 40 centímetros de Köln funcionan como algo más que un récord: muestran cómo unos centímetros menos en un río pueden alterar cadenas logísticas que atraviesan buena parte de Europa.





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