El Grupo Volkswagen cerró el tercer trimestre de 2026 con una pérdida neta de EUR 5.822 millones, frente a los EUR 1.072 millones negativos de un año antes. El balance publicado a fines de octubre profundizó la presión sobre la automotriz, que enfrenta una caída de ventas en China, mayores costos por los aranceles estadounidenses y dificultades para mejorar la rentabilidad de sus vehículos eléctricos.
“Debemos actuar con rapidez y decisión”, reclamó Arno Antlitz, director financiero y de Operaciones del grupo. Su advertencia apunta a acelerar un programa de reducción de costos por unos EUR 31.000 millones hasta 2030. Según el ejecutivo, los márgenes actuales resultan insuficientes para sostener las inversiones en los modelos y las tecnologías que Volkswagen necesita para competir.
Entre julio y septiembre, la facturación cayó un 6,3%, hasta EUR 75.277 millones, y las entregas de vehículos retrocedieron un 14,3%, a unos 1,89 millones de unidades. El deterioro comercial coincidió con fuertes ajustes contables, especialmente por Porsche, que agravaron el resultado trimestral.
Porsche y el peso de los ajustes contables
El golpe más fuerte al balance fue una reducción de EUR 6.400 millones en el valor contable atribuido a Porsche. A ese cargo se sumaron alrededor de EUR 1.000 millones por activos en China. Estas correcciones reconocen una pérdida de valor de los negocios y reducen el resultado, sin implicar una salida de efectivo equivalente en ese momento.

Pero la dirección también puso el foco en la rentabilidad de la actividad habitual. Al excluir los efectos extraordinarios, el margen operativo de los primeros nueve meses quedó en el 3,8%: menos de EUR 4 de ganancia operativa por cada EUR 100 facturados. “Eso no es suficiente”, advirtió Antlitz sobre la capacidad de financiar el desarrollo futuro de la compañía.
La caída en China y el dilema de los eléctricos
Las entregas de Volkswagen en China cayeron un 38,5% en el trimestre y acumularon una baja del 30,2% entre enero y septiembre. La contracción de ese mercado y la competencia de las marcas chinas presionan sobre los volúmenes y los precios. En Estados Unidos, los aranceles representaron un costo de EUR 2.100 millones en los primeros nueve meses del año.

En ese mismo período, los pedidos europeos de autos eléctricos aumentaron un 39%. Estos modelos ya representan cerca del 40% de la cartera regional de órdenes del grupo. Sin embargo, ese avance comercial también exige reducir costos: “Actualmente ganamos menos con los vehículos eléctricos que con los de combustión”, explicó Antlitz.

Según el reporte de AFP, Antlitz mencionó el futuro ID.Every1, un eléctrico de bajo costo que llevará un motor fabricado en China. El grupo intenta aprovechar la capacidad industrial de ese país para abaratar sus vehículos, al mismo tiempo que enfrenta a sus fabricantes en los mercados europeo y asiático.
Menos modelos y negociaciones por el empleo
El Future Plan 2030, aprobado por el consejo de supervisión, prevé simplificar las estructuras y concentrar los recursos en una oferta más reducida. Volkswagen proyecta recortar aproximadamente a la mitad su gama de modelos para 2035. Debe adaptar además su capacidad de producción: el plan contempla una reducción adicional de 500.000 vehículos anuales en China y otros 500.000 en Europa.
Las negociaciones sobre los recortes de personal siguen abiertas. “Queremos cerrar el acuerdo con los sindicatos lo antes posible”, expresó Antlitz en la presentación de resultados, según AFP. El directivo vinculó la urgencia de obtener un entendimiento con las cifras del balance, aunque reconoció que los tiempos del acuerdo no dependen únicamente de la empresa.
Para el conjunto de 2026, Volkswagen mantuvo su previsión de ingresos cercanos a EUR 315.000 millones y un margen operativo de hasta el 1%. El pronóstico parte de que el esquema arancelario actual se mantenga. La meta de rentabilidad para 2030, fijada en el 9%, exige una recuperación que el grupo busca impulsar con menores costos y una reorganización de su producción.



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