La lluvia cambió el escenario previsto para la celebración del Día Nacional de Austria. El jueves 22 de octubre, los jardines de la residencia del embajador en Belgrano quedaron esta vez fuera de programa y la recepción se trasladó al interior de la casa, donde diplomáticos, empresarios y representantes de la comunidad austríaca comenzaron a llegar desde las 18.30.
En la entrada los recibieron Gerhard Mayer, embajador de Austria en la Argentina, Uruguay y Paraguay; Sophie Triller-Windisch, consejera de la Embajada; e Isabel Schmiedbauer, consejera comercial de Austria en la Argentina. Entre los invitados estuvieron también el embajador de la Unión Europea en la Argentina, Erik Høeg, representantes de cámaras empresariales, de la comunidad austríaca y jóvenes austríacos que realizan su servicio civil, el Zivildienst, con tareas en el Hogar María Luisa.

Dos días antes, el buen tiempo había permitido desplegar la celebración alemana en los jardines de otra residencia diplomática de Belgrano. Esta vez no hubo esa suerte. Pero puertas adentro, la lluvia terminó favoreciendo otro tipo de clima: salones llenos, conversaciones largas y encuentros que se extendieron hasta la noche.
“Herzlich willkommen” en la Casa de Austria
Luego de los himnos de la Argentina, Austria y la Unión Europea, Mayer tomó la palabra y abrió su discurso con un saludo en alemán y español.
“Herzlich willkommen en esta Casa de Austria, que es la casa de los austríacos y de todos los amigos y socios de Austria también”, dijo ante los invitados.
El embajador destacó el creciente interés de ambos países por fortalecer una relación que, según señaló, ganó intensidad durante el último año. Mencionó un mayor intercambio de visitas de alto nivel, incluso ministeriales y parlamentarias, la acreditación por primera vez de un agregado de Defensa austríaco en la Argentina, un renovado interés empresario y una activa agenda cultural.

El mensaje coincidió con uno de los ejes que Mayer viene señalando desde que asumió su misión en Buenos Aires en 2025: profundizar una relación que no se limita a la diplomacia tradicional, sino que incluye negocios, cultura, memoria histórica y vínculos comunitarios.
Neutralidad, pero no indiferencia
La celebración anticipó el Día Nacional de Austria, que se conmemora cada 26 de octubre y recuerda la aprobación de la neutralidad permanente del país en 1955, después de la Segunda Guerra Mundial y de la retirada de las fuerzas de ocupación.
Mayer utilizó esa historia para marcar una diferencia que atravesó buena parte de su discurso. La neutralidad austríaca, explicó, es de carácter militar, pero “no implica una indiferencia política o moral”.

Su formulación más contundente llegó inmediatamente después: Austria considera fundamental que en las relaciones internacionales “prevalezca el Estado de derecho y no el derecho del más fuerte”.
El planteo cobra especial actualidad para Viena. Austria fue elegida este año como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el período 2027-2028, en lo que será su cuarta participación en ese órgano.

Mayer agradeció expresamente a la Argentina por el apoyo a la candidatura austríaca y sostuvo que su país buscará trabajar desde el Consejo de Seguridad por los derechos humanos y frente a los principales conflictos internacionales.
Ucrania, Haití y la memoria del Holocausto
Entre esos conflictos, el embajador mencionó Haití y puso un énfasis particular en Ucrania. Definió la invasión rusa como una “guerra imperialista” que amenaza la estabilidad europea y los principios de convivencia pacífica entre los Estados. La caracterización correspondió al propio diplomático durante su discurso.
La memoria histórica ocupó otro tramo importante de la intervención.

Buenos Aires volverá a recibir del 2 al 5 de noviembre una reunión plenaria de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), cuya presidencia ejerce actualmente la Argentina. Mayer adelantó que Austria buscará presidir la organización en 2028.
“Y ojalá Buenos Aires nos traiga suerte en esa candidatura”, dijo, en uno de los momentos más distendidos de su discurso.

El embajador recordó también que durante este año la representación austríaca en la Argentina desarrolló proyectos vinculados con la memoria, el exilio y los derechos humanos, y anunció la próxima presentación en la residencia de un volumen dedicado a América Latina del Fondo Nacional Austríaco para las Víctimas del Nacionalsocialismo.
Una comunidad austríaca que sumó más de mil ciudadanos
El discurso tuvo además un capítulo particularmente cercano para buena parte de quienes estaban en los salones de la residencia.
Mayer señaló que la comunidad austríaca en la Argentina creció como resultado de las reformas que permiten acceder a la ciudadanía a descendientes de personas perseguidas por el régimen nazi.

Según precisó, más de mil nuevos ciudadanos austríacos se incorporaron de esta manera en la Argentina. Algunos de ellos, agregó, se encontraban esa misma noche entre los invitados.
Austria modificó su legislación de ciudadanía para facilitar el acceso a descendientes directos de víctimas de la persecución nacionalsocialista, una medida vinculada explícitamente con la responsabilidad histórica del país.
Mayer destacó además la red consular que acompaña a la comunidad y agradeció el trabajo de los cónsules honorarios.

La presencia de los jóvenes que realizan el Zivildienst a través del programa Austrian Service Abroad desarrollando diferentes tareas en el Hogar María Luisa agregó otra postal a esa relación cotidiana entre ambos países: una generación joven, llegada desde Austria, integrada por un tiempo a tareas sociales en Buenos Aires.
Mercosur y un acuerdo que empezará a sentirse en 2027
La economía tampoco quedó afuera.
Para Mayer, una Europa y una América Latina más fuertes requieren un mayor acercamiento, y la relación entre la Unión Europea y el Mercosur aparece como una pieza estratégica de ese proceso.

También destacó el convenio entre Austria y la Argentina para evitar la doble imposición, un instrumento largamente esperado por empresas e inversores de ambos países.
El acuerdo entró formalmente en vigor el 12 de junio de 2026. Sus principales disposiciones tributarias comenzarán a aplicarse a partir del 1° de enero de 2027, por lo que su efecto práctico está próximo a hacerse visible.

La relación económica estuvo representada también entre los invitados por empresarios y miembros de las cámaras de comercio austríaca y alemana, además de la Oficina Comercial de Austria.
Goulasch, Apfelstrudel y conversaciones hasta la noche
Después del discurso, el protocolo volvió a ceder terreno a la recepción.
Las mesas combinaron sabores argentinos y austríacos: empanadas, Goulasch mit Spätzle, Apfelstrudel, café y distintas tortas de la tradicional repostería austríaca acompañaron las conversaciones.

Sin los jardines como escenario, los distintos ambientes de la residencia concentraron durante varias horas los encuentros entre diplomáticos, empresarios, integrantes de instituciones y miembros de la comunidad.
Mayer agradeció al equipo de la Embajada, a los patrocinadores y a quienes acompañan las actividades austríacas durante todo el año. Después, la noche continuó con el tono distendido que caracteriza estas reuniones: grupos que se armaban y desarmaban, viejos conocidos que volvían a encontrarse y nuevos contactos alrededor de una mesa.

Este lunes 26 de octubre, cuando Austria celebra oficialmente su Día Nacional, aquella recepción adquiere su contexto completo.

Setenta y un años después de la declaración de neutralidad de 1955, el mensaje que salió de la residencia austríaca en Buenos Aires combinó memoria e identidad con una mirada hacia adelante: más integración económica, más cooperación internacional y una comunidad que, lejos de reducirse a la nostalgia por sus raíces, continúa incorporando nuevas generaciones y nuevos ciudadanos.
Con la colaboración de Carolina Iglesias, Directora de Relaciones Institucionales del Argentinisches Tageblatt






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