La Bundeswehr elevó por primera vez a “considerable” la amenaza de sabotaje de Rusia contra sus soldados e instalaciones en Alemania. La clasificación corresponde al segundo nivel más alto de su escala interna y contempla ataques capaces de provocar daños materiales y muertes.
La evaluación aparece en un informe interno obtenido por la emisora WDR y el diario Süddeutsche Zeitung, difundido este miércoles 21 de octubre. Un vocero del Ministerio de Defensa confirmó el diagnóstico y explicó que se revisan las medidas de protección de los establecimientos militares según las necesidades de cada lugar.
Uno de los hechos que motivaron el cambio fue el hallazgo de un drone con explosivos cerca de la base aérea de Wunstorf, en Baja Sajonia. Se cree que el aparato pudo estar destinado a atacar aviones militares alemanes. El documento también advierte que los soldados ucranianos que reciben entrenamiento en Alemania podrían convertirse en blancos.
El dron de Wunstorf y el antecedente de Leipzig
Un agricultor encontró el aparato a mediados de septiembre, en una zona de vegetación densa situada a un kilómetro de la base de Wunstorf. El drone estaba destrozado tras una caída; a pocos metros, una lata con material altamente explosivo.

El análisis técnico de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) incorporó un dato que modificó la cronología del caso: el dispositivo llevaba unos dos años en ese lugar. Por lo tanto, el descubrimiento de septiembre no implica que el presunto intento de ataque se produjera ese mes.
Su construcción tiene similitudes con la del drone utilizado en el intento de atentado contra el aeropuerto de Leipzig/Halle, a comienzos de agosto. La diferencia está en los posibles objetivos. En Leipzig, los investigadores apuntaron a aeronaves civiles de transporte de mercancías. En Wunstorf, la hipótesis recogida por el informe señala a aviones de la Bundeswehr.
Los soldados alemanes y ucranianos, entre los posibles objetivos
Según la evaluación militar, Rusia dispone desde hace tiempo de capacidad para actuar contra las fuerzas alemanas y probablemente aumentó su disposición a utilizarla. Los autores consideran que los drones armados introducen una amenaza con posibles consecuencias letales, por encima de los escenarios de daño que se contemplaban previamente.

El informe atribuye a Moscú dos objetivos. En el plano político, debilitar el apoyo a Ucrania entre las autoridades y la sociedad alemana. En el militar, dificultar el envío de equipamiento y la formación de tropas para reducir la capacidad defensiva ucraniana.
Alemania participa en esa preparación mediante la misión de asistencia militar de la Unión Europea, EUMAM Ucrania. Según cifras de la Bundeswehr, más de 29.000 militares ucranianos recibieron entrenamiento en territorio alemán desde el inicio de la misión, en 2022, hasta julio de 2026.
Más vigilancia y una amenaza cada vez más fuerte
El informe también menciona indicios de reconocimiento de instalaciones e infraestructura: sobrevuelos sospechosos en el emplazamiento del sistema antimisiles Arrow 3, en Sajonia-Anhalt, y una cámara camuflada que filmaba una estación ferroviaria de importancia estratégica en Minden.

Otro balance interno de la BKA, publicado por NDR, WDR y Süddeutsche Zeitung el 3 de septiembre, registró más de 165 casos sospechosos de sabotaje desde comienzos de 2026 hasta fines de agosto.
El documento contabilizó además 747 episodios con drones sobre infraestructura crítica, instalaciones militares y empresas de armamento.



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