El fabricante alemán Schaeffler anunció su ingreso al competitivo mercado de robots humanoides, un sector que despertó el interés masivo tras los planes de Elon Musk de reducir la producción automotriz de Tesla para enfocarse en esta tecnología. La empresa de Herzogenaurach, tradicionalmente proveedora de la industria automotriz, busca posicionarse como actor relevante en este segmento de alto potencial comercial.
“Digit”, el humanoide que aprende a caminar en Erlangen
En las instalaciones de Schaeffler en Erlangen, “Digit” ejecuta movimientos repetitivos: pisa, avanza, retrocede. Este robot humanoide de 1,70 metros, con torso verde rectangular y cabeza plana equipada con LEDs blancos que simulan ojos, representa la apuesta tecnológica del consorcio franco-alemán. Cuando las luces se apagan momentáneamente, genera la ilusión de un parpadeo.

Diseñado específicamente para aplicaciones industriales, particularmente en logística, “Digit” mantiene deliberadamente su semejanza con la forma humana. “Bisher ist alles auf den Menschen zugeschnitten. Da könne sich der humanoide Roboter einfügen, weil er ja menschenähnlich sei” (Hasta ahora todo está diseñado para el ser humano. El robot humanoide puede integrarse porque es similar al humano), explicó Sebastian Jonas, responsable del área en Schaeffler.
Autonomía e inteligencia artificial como diferencial
La característica distintiva de “Digit” radica en su capacidad de autogobierno. Al tomar una caja negra con sus pinzas y desplazarla uno o dos metros, ejecuta movimientos no programados previamente. “Anders als ein Industrie-Roboter müsse ein Humanoider mit seinem Umfeld interagieren können und eigene Entscheidungen treffen” (A diferencia de un robot industrial, un humanoide debe poder interactuar con su entorno y tomar decisiones propias), señaló Jonas.
Wilhelm Lindgren, responsable europeo de robots humanoides en Schaeffler, subrayó que la inteligencia artificial marca la diferencia fundamental. Mientras los robots industriales convencionales operan mediante programación rígida, los humanoides requieren capacidad de adaptación y respuesta autónoma ante situaciones variables.

Producción de actuadores: el músculo artificial
En la planta de Höchstadt an der Aisch, Schaeffler fabrica los actuadores, componentes equivalentes a músculos y articulaciones humanas que impulsan el movimiento de los robots. Según Lindgren, desarrollar sistemas de transmisión para estos actuadores representa un desafío técnico considerable.
Actualmente, la compañía produce series pequeñas y prototipos, con apenas unos cientos de actuadores anuales. La proyección apunta a incrementar drásticamente la escala: de unos pocos cientos a varios cientos de miles de unidades en el corto plazo, anticipando la expansión del mercado.

Del sector industrial al cuidado de ancianos
Sebastian Reitelshöfer, experto en robótica de la Universidad de Erlangen-Núremberg, confirmó el amplio potencial del mercado. Aunque hoy predomina el desarrollo de robots industriales, anticipó que los humanoides ingresarán próximamente al cuidado geriátrico y oficios manuales, extendiéndose eventualmente a todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Obstáculos técnicos y económicos por resolver
La tecnología enfrenta desafíos significativos. La durabilidad constituye una preocupación central: actualmente, un robot recorre entre 30 y 40 kilómetros antes de requerir mantenimiento, distancia que un empleado de logística cubre semanalmente. Reemplazar extremidades cada semana resulta inviable, lo que exige mejorar sustancialmente la resistencia de los actuadores.
El factor económico representa otra barrera. Un robot humanoide cuesta actualmente lo equivalente a un automóvil de alta gama. Los especialistas estiman que alcanzarían viabilidad comercial con precios cercanos a los EUR 50 mil (US$ 59.310) por unidad. Hasta lograr esa reducción de costos, su presencia en la vida cotidiana permanecerá limitada, lejos de la ubicuidad de teléfonos móviles o vehículos.





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