Veronika revolucionó las certezas científicas sobre la inteligencia bovina. Esta vaca de raza parda suiza, que vive en una granja de Austria bajo el cuidado de Witgar Wiegele, aprendió a usar cepillos, palos y ramas para rascarse con una precisión que sorprendió a los investigadores. Su habilidad no solo desafió décadas de subestimación cognitiva del ganado, sino que la convirtió en el primer bovino documentado con capacidad de uso de herramientas de forma flexible y multipropósito.
El hallazgo, publicado en la revista Current Biology de Cell Press, surgió de manera casi casual. Hace más de diez años, Wiegele, un agricultor orgánico y panadero que considera a Veronika parte de su familia, notó que la vaca ocasionalmente tomaba ramas para rascarse. Sin embargo, el comportamiento no atrajo atención científica hasta que decidió grabar un video y enviárselo a Alice Auersperg, bióloga cognitiva de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena.
“Cuando vi las imágenes me di cuenta inmediatamente de que no era accidental”, recordó Auersperg, quien junto a su colega Antonio Osuna-Mascaró, investigador postdoctoral de la misma universidad, viajó hasta la granja para estudiar a Veronika en detalle.

Un comportamiento extraordinariamente raro
Durante siete sesiones de observación, los investigadores documentaron 76 ocasiones en las que Veronika manipuló herramientas. Le colocaron un cepillo de limpieza de pisos en distintas posiciones y la vaca demostró una habilidad asombrosa: utilizaba su lengua para enrollar el objeto, lo agarraba con la boca y giraba el cuello hasta posicionar el extremo deseado en la zona correcta de su cuerpo.
El análisis reveló un patrón sistemático: Veronika prefería las cerdas gruesas del cepillo para rascar su lomo con movimientos amplios y enérgicos, mientras que usaba el extremo liso para zonas sensibles como la ubre o el vientre, con pasadas suaves y precisas. “Veronika no solo usa un objeto para rascarse, sino que utiliza diferentes partes de la misma herramienta para distintos propósitos, y aplica distintas técnicas según el tipo de la herramienta y la región corporal”, afirmó Osuna-Mascaró.
Este uso multifunción de herramientas es extraordinariamente raro en el mundo animal. Fuera de los humanos, solo se había documentado de forma convincente en chimpancés. El descubrimiento amplía el rango taxonómico de animales conocidos por poseer esta capacidad cognitiva avanzada.

Anticipación y coordinación
Según los científicos, el comportamiento de Veronika cumple con la definición estricta de uso de herramientas: la manipulación intencional de un objeto externo para lograr un objetivo mediante medios mecánicos. Pero además va un paso más allá al demostrar flexibilidad cognitiva.
“Al usar la herramienta en su propio cuerpo, representa una forma egocéntrica de uso de herramientas, que generalmente se considera menos compleja que el uso de herramientas dirigidas a objetos externos”, explicó Osuna-Mascaró. “Al mismo tiempo, se enfrenta a claras limitaciones físicas, ya que debe manipular las herramientas con la boca. Lo sorprendente es cómo compensa estas limitaciones, anticipando el resultado de sus acciones y ajustando su agarre y movimientos en consecuencia”.
Robert Shumaker, biólogo evolutivo y presidente del zoológico de Indianápolis que no participó en el estudio, confirmó que no hay duda de que se trata de uso de herramientas. “Me emociona ver que las vacas se añaden a la lista de animales que utilizan herramientas, pero no me sorprende”, señaló, recordando que otros mamíferos domesticados con pezuñas como búfalos de agua y cabras también exhiben esta capacidad.

Un caso que replantea el bienestar animal
Las circunstancias vitales de Veronika podrían haber sido cruciales para el desarrollo de esta habilidad. A sus 13 años, la vaca ha vivido mucho más que el promedio del ganado destinado a producción. Además, habita en un entorno abierto y complejo, con acceso a objetos manipulables y contacto diario con humanos. Según los investigadores, probablemente las moscas de caballos que plagan la propiedad cada verano motivaron a Veronika a perfeccionar sus técnicas de rascado durante casi una década.
“No creemos que Veronika sea la Einstein de las vacas; creemos que sus condiciones son lo suficientemente especiales como para que pueda expresarse de una manera que otras vacas simplemente no pueden”, aclaró Osuna-Mascaró. “Tiene todos los objetos del mundo con los que interactuar y el tiempo para aprender a utilizarlos”.
Christian Nawroth, investigador en el Instituto de Investigación en Biología de Animales de Granja de Dummerstorf, Alemania, señaló que “el hecho de que todavía nos sorprenda que las vacas exhiban tales habilidades dice tanto sobre nuestras percepciones de estas especies como sobre el comportamiento de los animales en sí”.
Miquel Llorente, director del departamento de Psicología de la Universidad de Girona, fue más allá: “Este trabajo abre una nueva frontera en la ciencia: la cognición en ungulados, históricamente ignorada por nuestro sesgo utilitario hacia ellos. Nos obliga a repensar las demandas ecológicas y cognitivas de estos animales y tiene implicaciones directas en su bienestar: si tienen este potencial mental, el enriquecimiento ambiental en granjas no debería ser un lujo, sino una necesidad ética”.
Los investigadores invitaron a cualquier persona que haya observado a vacas o toros utilizando palos u otros objetos portátiles para realizar acciones intencionadas a ponerse en contacto con ellos. “El verdadero absurdo no reside en imaginar una vaca usando herramientas, sino en asumir que tal cosa nunca podría existir”, concluyó Osuna-Mascaró.




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