Friedrich Merz eligió con cuidado su regalo diplomático. En su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca el martes por la noche, el canciller alemán le entregó al presidente estadounidense una réplica del Tratado de Amistad y Comercio firmado el 10 de septiembre de 1785 entre el Reino de Prusia y los Estados Unidos. No fue un gesto decorativo: fue un argumento envuelto en papel histórico.
El primer tratado comercial de EE.UU. con Europa
El acuerdo de 1785 fue el primer tratado comercial internacional que los Estados Unidos suscribieron con un país extranjero tras su independencia. Lo firmaron, por el lado americano, tres de los padres fundadores de la nación: George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin. Por Prusia lo suscribió el conde Karl-Wilhelm Finck von Finckenstein, en representación del rey Federico el Grande, quien lo ratificó.

El tratado estableció relaciones comerciales recíprocas, reconoció formalmente la independencia estadounidense y sentó bases humanitarias pioneras para la época: exigía protección para los prisioneros de guerra y el trato digno a los civiles en caso de conflicto. Fue renovado en 1799 durante las negociaciones en las que participó John Quincy Adams. Con ese acuerdo, Prusia se convirtió en una de las primeras potencias europeas en reconocer oficialmente a la nueva república del otro lado del Atlántico.

Merz explicó el simbolismo del obsequio ante Trump: se trata del primer vínculo comercial formal entre ambas naciones, construido sobre los principios del libre intercambio que hoy están en disputa. No es un dato menor que el regalo llegara en medio de las tensiones arancelarias entre Washington y la Unión Europea.
“No podés cerrar un trato que excluya a España”
Pero la reunión no se agotó en el gesto histórico. Merz también abordó de frente las amenazas comerciales de Trump contra España, después de que el mandatario republicano criticara públicamente al gobierno español por haberle negado el uso de bases militares estadounidenses en su territorio durante los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán.

Trump llegó a amenazar con represalias comerciales contra Madrid. La respuesta del canciller alemán fue categórica. “Le dije muy claramente: no podés cerrar un acuerdo tan solo con Alemania, ni un acuerdo con toda Europa que excluya a España. Acá todos estamos en el mismo barco”, declaró Merz a la cadena pública ARD al concluir el encuentro.
El canciller subrayó que España es miembro de la Unión Europea y que las negociaciones comerciales con terceros países son competencia exclusiva de la Comisión Europea, que actúa en nombre de los 27 estados miembros. Ningún país —ni siquiera Alemania— puede negociar un acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos por fuera de ese marco. El mensaje de Merz a Trump fue, en definitiva, el mismo que el del tratado de 1785: el comercio funciona cuando las reglas se aplican para todos, sin excepciones.




Hacé tu comentario