Alemania no tiene portaaviones, pero planea poner en servicio la fragata más grande del mundo. La Fragata F126, cuya primera unidad lleva el nombre “Niedersachsen”, ya está en construcción y representa el mayor proyecto de adquisición de la Armada alemana en su historia.
Sin embargo, el programa arrastra un retraso de cuatro años, atravesó una crisis grave de gestión y todavía no tiene fecha de entrega definitiva. La primera unidad podría incorporarse a la flota recién en 2031, según los cálculos más optimistas del nuevo contratista, el grupo de defensa Rheinmetall.
Una plataforma polivalente, no un buque de combate clásico
La F126 se diferencia de las fragatas tradicionales por su concepción: no está diseñada para el combate de alta intensidad, sino como plataforma polivalente y flexible. El elemento central es un sistema modular que permite reconfigurar el buque según la misión asignada: puede adaptarse para la caza de submarinos, el despliegue de fuerzas especiales o la conducción de operaciones con drones no tripulados.

Otra característica destacada es su capacidad de permanencia en zona de operaciones: la F126 puede mantenerse desplegada hasta dos años con tripulaciones rotativas. Con sus aproximadamente 10.550 toneladas de desplazamiento, es uno de los buques de su clase más grandes del mundo y dispone de espacio para helicópteros, sistemas no tripulados adicionales y tecnología de mando avanzada. En síntesis, está pensada para la presencia permanente, la vigilancia y el control de operaciones en zonas extensas, más que para el enfrentamiento directo.
Especificaciones técnicas
- Eslora aprox. 166,0 m
- Anchura aprox. 21,7 m
- Calado aprox. 5,9 m
- Desplazamiento aprox. 10.550 toneladas
- Velocidad máxima aprox. 26 nudos (~48 km/h)
- Radio operativo Global (trópicos a zona polar)
- Tripulación básica 114–125 efectivos
- Capacidad adicional ~80 personas (fuerzas especiales, etc.)

Cuatro años de retraso y un cambio de mando decisivo
El proyecto tuvo un comienzo promisorio. En 2020, el astillero neerlandés Damen se impuso en la licitación con la oferta más competitiva y se comprometió a trasladar gran parte de la producción a Alemania. Sin embargo, el programa se estancó casi de inmediato. El problema central fue técnico: los datos de diseño no podían transferirse con la calidad necesaria desde los sistemas informáticos de Damen hacia los astilleros y proveedores alemanes participantes. La planificación y la construcción avanzaban de manera desacoplada, y los retrasos se acumularon sin solución a la vista.

En otoño de 2025, el gobierno alemán decidió remover a Damen de la conducción del proyecto. La responsabilidad pasó a la división Naval Systems de Rheinmetall —anteriormente conocida como Naval Vessels Lürssen (NVL)—, el mayor grupo naval alemán. Según un portavoz de la empresa, los problemas de transferencia de datos ya fueron resueltos internamente: “Los datos fueron transferidos exitosamente y ya están generando hoy una aceleración del ritmo de producción en los astilleros.” La empresa también adelantó su objetivo: llevar el primer buque a la fase de equipamiento final en Hamburgo a comienzos de 2028.
Sin embargo, Rheinmetall aún no firmó el contrato definitivo como contratista general. El proceso de evaluación del Ministerio de Defensa concluye a fines de abril, y el CEO de Rheinmetall, Armin Papperger, estimó que la decisión final podría conocerse en dos o tres meses. Solo entonces la empresa podrá contabilizar formalmente el contrato. En el mejor escenario, el primer buque podría entregarse en 2031, aunque con el riesgo de nuevos incrementos en los costos.
La solución puente: la fragata MEKO A-200
Ante la incertidumbre sobre los plazos de la F126, el gobierno alemán adoptó una estrategia de doble vía. En paralelo al programa principal, el Ministerio de Defensa firmó en febrero un precontrato con el astillero TKMS para la adquisición de fragatas de la clase MEKO A-200 (denominadas internamente F128), una solución disponible en plazos más cortos. El objetivo es que el primer buque de esta serie esté entregado antes de fines de 2029, lo que permitiría a Alemania cumplir con los requerimientos de la OTAN.

El precontrato cubre inicialmente compras y trabajos por hasta 50 millones de euros hasta fines de marzo. Para continuar los trabajos, el Ministerio de Defensa y el comité de presupuesto del Bundestag deberán aprobar en los próximos días un primer contrato de modificación que liberaría 240 millones de euros adicionales. Se adquirirán al menos cuatro unidades MEKO, con opción a incorporar más. Bastian Ernst, diputado del CDU/CSU y referente parlamentario en temas navales, señaló que si las fragatas MEKO llegan en 2029, Alemania estaría cumpliendo las exigencias de la OTAN en materia de capacidad naval.
¿Un nuevo FCAS en el mar?
El devenir de la F126 despertó comparaciones inevitables con otro programa europeo de defensa que también acumula demoras y tensiones: el Future Combat Air System (FCAS), el avión de combate de nueva generación que Alemania, Francia y España desarrollan en conjunto desde hace casi una década. El FCAS está previsto para reemplazar al Eurofighter y al Rafale francés a partir de 2040, pero el avance del proyecto fue lento por las diferencias entre Airbus y Dassault sobre el liderazgo industrial y la distribución del valor agregado.

En febrero, el canciller Friedrich Merz puso sobre la mesa por primera vez la posibilidad de una eventual retirada alemana del FCAS, argumentando que Francia, como potencia nuclear, tiene “requisitos diferentes” a los de Alemania y España. El presidente francés Emmanuel Macron respondió subrayando la necesidad de un avión de combate europeo conjunto. La decisión sobre el futuro del programa sigue sin resolverse.




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