A pocas horas de su debut en las 500 Millas de Indianápolis, Mick Schumacher admitió que el desembarco en la IndyCar le costó más de lo esperado y que, antes de firmar con Rahal Letterman Lanigan Racing, había golpeado puertas para regresar a la categoría reina.
Una negociación con Cadillac que no prosperó
En una rueda de prensa previa a la carrera más esperada del calendario en Estados Unidos, el corredor de 27 años reveló que mantuvo conversaciones con el flamante equipo Cadillac de cara a la temporada 2026 de Fórmula 1. “Estuvimos hablando con Cadillac”, contó el alemán, aunque aclaró que la escudería estadounidense “prefirió ir en otra dirección”. Tras dos campañas en el Mundial de Resistencia con Alpine, el corredor quería seguir vinculado a los monoplazas, lo que terminó por inclinarlo hacia la serie norteamericana.

La diferencia entre las categorías, según el propio Schumacher, no es menor. “La F1 es muy frenética, porque tenés una carrera detrás de otra y es una temporada bastante larga, así que tenés que asegurarte de estar siempre con el ánimo correcto”, comparó. Sobre la resistencia, agregó: “Le Mans es mentalmente agotador; me acuerdo que después de las 24 Horas estaba exhausto, porque parece que no hubieras dormido en dos semanas”.
Un año de aprendizaje cuesta arriba
Los números del debut respaldan su autocrítica. En seis salidas con el número 47 del equipo de Bobby Rahal —ganador de la Indy 500 en 1986—, el mejor resultado del alemán fue un 17º puesto, y en el campeonato ocupa el 25º lugar. Una fractura de muñeca sufrida a comienzos de temporada en un accidente en San Petersburgo, según consignó News.GP, sumó dificultades a la adaptación.

“Es una serie de carreras muy dura y agotadora. Para mí, este año se trata de aprender”, sintetizó. La clasificación para Indianápolis tampoco salió como esperaba. Giró 28º en pista, pero subió al 27º lugar tras la descalificación de Caio Collet y Jack Harvey por irregularidades en el sistema de gestión de energía, lo que lo convierte en el novato mejor ubicado de la parrilla. “Teníamos mucha más velocidad. Después de analizar los datos sabemos qué fue lo que no salió bien, y nos costó unas dos décimas”, explicó.
Un primer alemán en 103 años
La 110ª edición de las 500 Millas, programada para este domingo en el óvalo del Indianapolis Motor Speedway, tendrá al español Álex Palou en la pole y a Schumacher como el primer piloto alemán en tomar la largada en 103 años. La carrera, casi tres veces más larga que un Gran Premio y con velocidades que superan los 370 kilómetros por hora durante más de tres horas, encierra riesgos que el propio Michael Schumacher consideraba excesivos: el siete veces campeón siempre rechazó competir en la IndyCar.

El recordatorio llegó esta semana, cuando Alexander Rossi debió ser operado tras un accidente en los entrenamientos en el que se vieron involucrados tres pilotos. “Por supuesto que hay que tener respeto, pero los circuitos son mucho más seguros que en el pasado”, sostuvo el menor de los Schumacher.
Para esta cita, el corredor eligió un detalle simbólico: el rojo en el casco. “Es un color hermoso para mí. Mi papá lo llevó durante mucho tiempo. Quería hacer algo especial y sentí que era la elección correcta”, explicó. Sus compañeros lo respaldan: Graham Rahal —hijo del fundador— destacó que sus devoluciones “son muy precisas”, mientras que el japonés Takuma Sato, dos veces ganador de la Indy 500 y ex piloto de Fórmula 1, calificó su ritmo de “realmente impresionante”.




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