La empresa estadounidense Nvidia, fabricante de los chips que mueven los sistemas de inteligencia artificial en todo el mundo, alcanzó a mediados de mayo una capitalización bursátil de US$ 5,7 billones. Con ese valor de mercado, la compañía liderada por Jensen Huang quedó por encima del producto interior bruto (PBI) que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta para Alemania en 2026: US$ 5,45 billones. Es decir, una sola empresa cotizante en Wall Street vale hoy más que la economía completa del país más fuerte de Europa, la tercera economía mundial.
Cómo se llegó hasta acá
Nvidia se convirtió en octubre de 2025 en la primera compañía del planeta en superar los US$ 5 billones de capitalización bursátil. En apenas siete meses sumó otros US$ 700.000 millones y llegó a los US$ 5,7 billones a mediados de mayo de 2026, según datos del portal CompaniesMarketCap. La cifra representa un salto descomunal frente a referencias económicas que hasta hace poco parecían inalcanzables: Nvidia ya había superado el PBI de Japón y el del Reino Unido antes de pasarle por encima a Alemania.

Para ponerlo en perspectiva, Estados Unidos sigue siendo la mayor economía del mundo con un PBI de US$ 32,38 billones, y China la segunda con US$ 20,58 billones, según las proyecciones del FMI. El Reino Unido aporta US$ 4,26 billones, Francia US$ 3,6 billones, Italia US$ 2,74 billones y España US$ 2,09 billones. Ninguno alcanza los US$ 5,7 billones de Nvidia. Y hay un dato que retrata aún mejor la escala: el PBI conjunto de las 19 economías más chicas de la Unión Europea suma US$ 5,02 billones, todavía por debajo de la capitalización de la empresa de los chips.
Las cinco grandes versus las cinco economías
El fenómeno no se reduce a Nvidia. Alphabet (la casa matriz de Google) tiene una capitalización de US$ 4,8 billones y Apple, de US$ 4,4 billones; ambas son mayores que cualquier economía europea con excepción de la alemana. Microsoft, valorada en US$ 3 billones, y Amazon, en US$ 2,9 billones, superan a Italia, la cuarta economía del continente. Sumadas, las cinco mayores empresas estadounidenses alcanzan los US$ 20,81 billones de valor de mercado, por encima de los US$ 18,14 billones que reúnen los PBI de Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia y España.

Europa, en tanto, no aporta una sola compañía a la escala de las estadounidenses. La mejor ubicada es el fabricante neerlandés de chips ASML, en el puesto 21 del ranking global, con US$ 610.690 millones. Más atrás aparecen la farmacéutica suiza Roche, con US$ 335.100 millones, y la británica AstraZeneca, con US$ 286.840 millones. La distancia con Nvidia es casi diez a uno.
Huang, Trump y el viaje a Beijing
El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, se sumó a último momento a la comitiva que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llevó a China esta semana. El ingeniero taiwanés-estadounidense subió a bordo del Air Force One durante una escala de reabastecimiento en Anchorage, Alaska, según informaron CNBC, Bloomberg y South China Morning Post. “Jensen asiste a la cumbre por invitación del presidente Trump para apoyar a Estados Unidos y los objetivos del gobierno”, indicó un vocero de la compañía.

Huang declaró en Beijing que la visita es “una de las cumbres más importantes de la historia de la humanidad”. En marzo había anticipado que el avance de la inteligencia artificial podría empujar las ventas de Nvidia hasta el billón de dólares en un plazo de dos años.
La mirada desde la Argentina
El PBI argentino, según las proyecciones más recientes del FMI, se ubica en torno a los US$ 660.000 millones: Nvidia vale, por sí sola, aproximadamente nueve veces el tamaño de la economía argentina. La comparación no es solamente una curiosidad estadística.
Refleja un cambio profundo en la distribución del poder económico mundial, en el que la capacidad de producir tecnología de punta —y especialmente los semiconductores que sostienen la inteligencia artificial— se ha vuelto un activo estratégico tan o más relevante que la producción tradicional de bienes y servicios.

Conviene una aclaración técnica que el propio análisis subraya: capitalización bursátil y PBI no miden lo mismo. El PBI es el valor de los bienes y servicios producidos por una economía en un año; la capitalización bursátil es el valor de mercado de las acciones de una empresa y, por lo tanto, refleja las expectativas de los inversores sobre las ganancias futuras y el potencial de crecimiento.
Aun así, la comparación ilustra con claridad la dimensión que han alcanzado estas compañías frente a Estados que durante décadas marcaron el pulso de la economía mundial. Para la Argentina, el desafío de insertarse en esa nueva geografía pasa, como en buena parte del mundo, por una pregunta vieja: cómo agregar valor, capital humano y tecnología en una economía donde el peso relativo de la innovación es cada vez más decisivo.





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