Las fotos parecen sacadas de una película. Y todas forman parte del concurso anual de la Sociedad Alemana de Fotografía de Naturaleza (GDT), uno de los certámenes más prestigiosos del mundo dedicado a la vida silvestre. La edición 2026 reunió cerca de 9.000 fotografías enviadas por 546 fotógrafos de 15 países distintos. Entre todas ellas, una imagen tomada en los Alpes terminó quedándose con el premio principal.
El ganador fue el joven fotógrafo suizo Luca Lorenz, de apenas 20 años, gracias a una escena minimalista y silenciosa: una liebre de montaña casi camuflada dentro de un paisaje completamente nevado. La foto impactó por una razón simple: el animal prácticamente desaparece frente al paisaje.

La imagen no solo llamó la atención por su belleza. También puso el foco sobre un problema ambiental cada vez más visible en distintas regiones montañosas de Europa.
La fotografía ganadora muestra una especie en peligro
La escena fue tomada en los Alpes suizos. Lorenz recorría una pendiente cubierta de nieve junto a dos amigos cuando descubrió una pequeña cavidad entre las rocas. Allí estaba la liebre, inmóvil, protegida del viento y perfectamente integrada al paisaje blanco.
El fotógrafo decidió usar una exposición larga y movimiento intencional de cámara para reforzar la sensación de fusión entre el animal y el entorno. “¿No es asombroso que un animal tan delicado pueda sobrevivir durante meses en un ambiente de roca, hielo y nieve?”, explicó Lorenz tras recibir el premio.

La especie retratada, conocida como liebre alpina, cambia el color de su pelaje según la estación del año. Durante el invierno se vuelve completamente blanca para mezclarse con la nieve. En épocas más cálidas recupera tonos marrones y grises.
Ese mecanismo natural funcionó durante siglos. Pero las temperaturas cada vez más altas están alterando el equilibrio. En muchos sectores de los Alpes, las nevadas llegan más tarde y duran menos tiempo. Entonces ocurre un problema inesperado: algunas liebres conservan su pelaje blanco mientras el suelo ya perdió la nieve.
El camuflaje deja de funcionar y los animales quedan completamente expuestos frente a los depredadores. Investigadores detectaron el mismo fenómeno en especies de Noruega, Escocia y América del Norte. Un estudio realizado en 2018 incluso estimó que las liebres de montaña podrían perder hasta el 45% de su hábitat hacia el año 2100 en escenarios de temperaturas extremas.
Lobos, pingüinos y volcanes: las imágenes más impactantes del concurso
Además de la imagen ganadora, el concurso dejó una enorme cantidad de escenas sorprendentes de vida silvestre y paisajes naturales.

Una de las más comentadas muestra a un lobo ártico avanzando sobre la nieve después de una cacería. Al fondo aparece una formación defensiva de bueyes almizcleros. La fotografía fue tomada por Amit Eshel y transmite una tensión inmediata. El animal parece moverse lentamente mientras el resto de la escena permanece congelada.
Otra de las imágenes más fuertes pertenece al fotógrafo Jeroen Van Nieuwenhove. Desde el aire captó una erupción volcánica sobre un campo de lava activa. El dibujo generado por el magma recuerda la silueta de un dragón negro y rojo avanzando sobre la tierra.
También recibió atención la fotografía submarina de Lars von Ritter Zahony, donde un grupo de pingüinos papúa regresa desde el mar hacia su colonia. Los animales aparecen suspendidos en un azul profundo, formando una escena casi coreografiada.

Entre las imágenes premiadas también apareció una joven rana toro africana intentando atrapar una presa con la lengua. El fotógrafo Jens Cullmann captó el instante exacto del fallo. La escena mezcla humor, velocidad y precisión.
Otro retrato destacado fue el del picozapato, un ave africana similar a una cigüeña y conocida por su aspecto prehistórico. La imagen fue tomada por Jenny Loreen Zierold desde una pequeña embarcación en el pantano de Mabamba, en Uganda. El retrato en blanco y negro resalta especialmente la mirada fija del animal.
El concurso que se volvió referencia en fotografía de naturaleza

La Sociedad Alemana de Fotografía de Naturaleza organiza este concurso desde hace décadas y es considerada una de las organizaciones más importantes de Europa en ese campo.
La edición 2026 incorporó además una nueva categoría vinculada a la biodiversidad. Según explicó la propia organización, el objetivo es promover una fotografía que combine autenticidad, conservación ambiental y calidad artística.
El certamen funciona en varias etapas. Primero interviene un jurado especializado que selecciona las mejores imágenes entre miles de fotografías enviadas desde distintos países. Después, los propios miembros de la organización votan a las finalistas.

En esta edición participaron fotógrafos de 15 países distintos y se enviaron cerca de 9.000 imágenes. Entre las fotografías distinguidas también aparecieron grullas atravesando un paisaje cubierto de niebla en Alemania, una oruga cola de golondrina avanzando sobre vegetación del lago Constanza y enormes bloques de hielo fracturados dentro de un bosque inundado.
La variedad de escenas terminó mostrando algo más amplio que una competencia artística. Muchas imágenes reflejan cambios ambientales, pérdida de hábitats y alteraciones cada vez más visibles en distintos ecosistemas.

Por eso varias fotografías premiadas funcionan también como documentos sobre especies vulnerables y paisajes que podrían modificarse durante las próximas décadas.
La naturaleza aparece en estas imágenes como algo hermoso, pero también frágil. Y justamente esa combinación parece explicar el impacto que tuvo el concurso este año. Algunas fotografías muestran violencia, supervivencia y depredación, pero otras transmiten silencio absoluto. Todas consiguen lo mismo: detener por un instante la mirada del espectador frente a escenas que normalmente pasarían desapercibidas.



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