La política alemana atravesó esta semana un punto de inflexión histórico. Por primera vez desde que el instituto Infratest dimap comenzó a realizar el barómetro DeutschlandTrend para la cadena pública ARD, en 1997, una encuesta de ese sondeo de referencia ubicó a la Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD) por encima del bloque conservador de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU). Los datos llegaron justo cuando se cumplió un año del gobierno de coalición entre la Unión y el Partido Socialdemócrata (SPD), encabezado por el canciller Friedrich Merz.
Una postal inédita en casi tres décadas
Si las elecciones generales se realizaran el próximo domingo, la AfD obtendría el 27% de los votos, dos puntos más que en la medición de abril, lo que representa un nuevo techo histórico para esa fuerza. La CDU y la CSU, en cambio, se desplomaron dos puntos y se ubicaron en el 24%. El SPD se mantuvo estable en un magro 12 %, una cifra preocupante para un partido que tradicionalmente disputaba el primer lugar.

El resto del mapa parlamentario se reparte de la siguiente manera: Los Verdes alcanzaron el 15% (un punto más que en abril), Die Linke (la izquierda) se mantuvo en 10%, los liberales del FDP subieron al 4% (un punto más) y el BSW (Bündnis Sahra Wagenknecht) se quedó en el 3%. Tanto el FDP como el BSW seguirían fuera del Bundestag, ya que no superan el umbral del 5% requerido para ingresar.
Merz, en su peor momento
El golpe más duro lo recibió el canciller. Apenas un 16 % de los encuestados manifestó estar conforme con el desempeño de Merz, cinco puntos menos que el mes anterior, mientras que un 83% se mostró insatisfecho. Se trata del registro más bajo jamás obtenido por un jefe de gobierno alemán en ejercicio desde que se realiza esta encuesta. El propio Olaf Scholz, predecesor de Merz y también muy cuestionado al final de su mandato, nunca cayó tanto: su piso fue del 18 %, en septiembre de 2024.

Más comprometedor aún resulta el detalle: el 69% de los consultados consideró que Merz no está a la altura del cargo, contra apenas un 25% que opinó lo contrario. La capacidad del canciller para conducir al país en una crisis genera confianza en sólo un 18% de los alemanes, y su comunicación convence a tan sólo el 14%. Todos estos indicadores cayeron entre 11 y 20 puntos respecto de agosto pasado.
Conviene recordar que el propio Merz, en una entrevista concedida al semanario Der Spiegel en abril, había admitido que tenía dificultades comunicacionales: “Sin dudas puedo mejorar en eso”, reconoció en aquel momento.
La peor primera evaluación de un gobierno desde 1998
La coalición de gobierno integrada por la Unión y el SPD obtiene un 13% de aprobación al cumplirse un año en el cargo, contra un 86% de insatisfacción. La cifra es la más baja registrada en un primer aniversario de gobierno desde la salida de Helmut Kohl en 1998. Sólo se registraron valores comparables al primer año del rojo-verde de Gerhard Schröder en 1999 y 2003. Para tener una referencia: el último gabinete del semáforo (SPD, Verdes y FDP) cosechaba un 30% de satisfacción en el primer aniversario, en 2022.

La comparación más demoledora se encuentra, sin embargo, en la última gran coalición negra-roja, encabezada por Angela Merkel: en 2014, el 53% de los alemanes se mostraba satisfecho con su desempeño tras un año de gobierno. La diferencia es de cuarenta puntos.
La crítica abarca todos los frentes. Un 86% de los electores está en desacuerdo con los contenidos políticos impulsados por el gobierno, un 87% rechaza la forma en que el oficialismo explica sus medidas y un 84 % desaprueba el clima interno entre los socios de la coalición. La capacidad del Ejecutivo para fortalecer la economía alemana inspira confianza apenas a un 24% de los encuestados, frente al 55% que confiaba en mayo de 2025, recién asumido el gobierno.
Pistorius, el político mejor valorado
La excepción al cuadro general la representa el socialdemócrata Boris Pistorius, ministro federal de Defensa. Con un 56% de aprobación (siete puntos más que en abril), se mantiene como el político mejor valorado del país, muy por encima del resto del gabinete. Las cifras decrecen sensiblemente entre los demás integrantes del gobierno: el ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, alcanza un 25%, mientras que el vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, se ubica en 21%.

La presidenta de la AfD, Alice Weidel, registra un 26 % de aprobación. Se ubica por delante de Klingbeil y de Merz, aunque también sólo convence a uno de cada cuatro alemanes consultados.
¿Hasta cuándo aguantará el gobierno?
La legislatura concluye, en condiciones normales, en 2029. Merz desestimó públicamente la posibilidad de un gobierno minoritario o de elecciones anticipadas. Pero la opinión pública está partida: un 49% de los encuestados considera que la coalición negra-roja no debería completar el mandato. Mientras los simpatizantes de la Unión, el SPD y los Verdes se inclinan mayoritariamente por sostener al gobierno hasta 2029, los votantes de Die Linke y de la AfD se manifiestan claramente en contra.

La encuesta, realizada por el instituto Infratest dimap entre el 4 y el 6 de mayo de 2026, recogió la opinión de 1.303 votantes habilitados (777 entrevistas telefónicas y 526 online). Se trata de un estudio representativo que mide preferencias del momento y no constituye un pronóstico electoral. Como aclaró Infratest dimap, muchos votantes definen su decisión de manera tardía y los datos reflejan apenas un estado intermedio del proceso de formación de opinión.




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