Tres jornadas de intercambio académico reunieron en la Ciudad de Buenos Aires a más de 450 participantes y a una veintena de expertos en distintas ramas de las biociencias. El encuentro, organizado por el Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA, CONICET–Max Planck) en el Centro Cultural Deseo, concluyó con un mensaje político-científico claro: en tiempos de tensiones geopolíticas y debates internos sobre el financiamiento del sistema científico argentino, la cooperación internacional volvió a presentarse como un activo estratégico.
Una alianza con sello alemán en el sur del continente
La quinta edición del Simposio Frontiers in Bioscience tuvo lugar entre el 22 y el 24 de abril de 2026 y fue, en los hechos, una puesta en escena de una de las cooperaciones científicas más sólidas entre Argentina y el mundo germanoparlante. El IBioBA es el único instituto partner de la Sociedad Max Planck en América Latina, una distinción que arrastra desde 2011 y que lo convierte en una pieza singular del entramado científico regional.

La apertura estuvo a cargo de Damián Refojo, director del IBioBA e investigador principal del CONICET, quien remarcó el aporte del Fondo Estructural del Mercosur (FOCEM) y de la Sociedad Max Planck para sostener el evento. “Me gusta pensar que la presencia de nuestros colegas alemanes es un mensaje: la ciencia es internacional, el conocimiento no tiene fronteras y la colaboración es siempre más fuerte que el aislamiento”, afirmó Refojo en su discurso de bienvenida.
Del cerebro a las plantas: un programa científico de amplio espectro
El programa académico fue coordinado por Refojo y Moritz Helmstaedter, director del Instituto Max Planck de Investigación Cerebral, con sede en Frankfurt. Las exposiciones recorrieron los avances recientes en biología celular, neurociencias, biología del desarrollo, regulación génica y biología de plantas, áreas en las que se concentra buena parte de la investigación de frontera contemporánea.

Uno de los momentos más esperados fue la conferencia pública dedicada al impacto de la ciencia sobre los desafíos sanitarios actuales. Peter Mombaerts, director de la Unidad de Investigación Max Planck de Neurogenética de Frankfurt, advirtió sobre la necesidad de no descuidar el seguimiento del COVID-19 más allá de la fase aguda de la pandemia.
En la misma sesión, Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir e investigadora del CONICET, expuso los últimos hallazgos sobre replicación viral y mecanismos de evasión inmunitaria del dengue, una enfermedad con fuerte impacto regional.

Cooperar en lugar de competir
El panel fue presentado por los directores del Proyecto Biomedicina del FOCEM: Eduardo Arzt, fundador del IBioBA, y Wilson Savino, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Brasil. Savino subrayó la importancia de la filosofía de “cooperación en lugar de competencia” para sostener el avance del conocimiento en la región.
La presencia de Fiocruz no es un dato menor: la institución brasileña es uno de los polos biomédicos más relevantes de América del Sur y articula con el IBioBA varias líneas conjuntas en el marco del FOCEM, el principal mecanismo de financiamiento del Mercosur destinado a reducir asimetrías estructurales entre los Estados parte.

Doscientos jóvenes y 50 becas: el futuro en escena
Las dos sesiones de pósters reunieron a más de 200 estudiantes de doctorado y posdoctorado, que presentaron sus proyectos en curso. Gracias a las becas otorgadas por el FOCEM a través del IBioBA, 50 estudiantes de distintas provincias argentinas y de países del Mercosur pudieron viajar a Buenos Aires y compartir sus hallazgos, un dato que el instituto resaltó como un capítulo clave de la integración científica regional.
El cierre del simposio quedó en manos de Helmstaedter, que agradeció a los expositores por la calidad de las charlas, pero reservó un párrafo especial para los más jóvenes. “Este encuentro nos demuestra que tenemos un gran futuro para la ciencia. Verlos a ustedes me resultó inspirador”, sostuvo el neurocientífico alemán al despedir a los participantes.

Un mensaje en clave geopolítica
Más allá del programa académico, el simposio dejó una señal política que excede al ámbito de los laboratorios. En un escenario internacional atravesado por debates sobre soberanía tecnológica, recortes presupuestarios y migraciones científicas, la presencia activa de la Sociedad Max Planck en Buenos Aires reafirmó una alianza que, desde hace más de quince años, ofrece a investigadores argentinos y mercosureños un canal directo con uno de los principales sistemas de ciencia básica del mundo.







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