El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius (SPD), aterrizó este lunes en Kiev en una visita no anunciada y selló junto al titular ucraniano de Defensa, Mijailo Fedorov, un acuerdo para desarrollar y fabricar en forma conjunta drones con alcances de hasta 1.500 kilómetros.
La firma se concretó en simultáneo con el vencimiento de la tregua de tres días que Rusia y Ucrania pactaron por mediación del presidente estadounidense Donald Trump y abrió un capítulo inédito en la cooperación militar entre Berlín y Kiev.
De receptor de ayuda a socio armamentístico
La novedad central es conceptual antes que técnica: Ucrania deja de ser únicamente destinataria de asistencia para convertirse en proveedora de tecnología militar a Alemania. “Somos socios estratégicos. Por un lado seguimos apoyándolos en su lucha defensiva, y por el otro construimos cada vez más una asociación estructurada y de largo plazo, que es la que cuenta”, sostuvo Pistorius durante el encuentro con su par ucraniano.

El paquete incluye la producción conjunta de drones con distintos alcances —desde menos de 100 hasta 1.500 kilómetros—, inversiones por varios cientos de millones de euros en capacidades de ataque a larga distancia y el intercambio sistemático de datos del campo de batalla entre ambos ministerios.
Pistorius y Fedorov también firmaron una carta de intención sobre la plataforma “Brave One”, destinada a financiar a desarrolladores con innovaciones prometedoras.
El foco: el “deep strike” y los huecos europeos
El concepto militar que vertebra la cooperación es el llamado deep strike, la capacidad de destruir objetivos relevantes situados a gran profundidad en territorio enemigo. Pistorius reconoció que los socios europeos de la OTAN todavía presentan déficits de capacidad en armas de largo alcance y consideró imprescindible cerrar esa brecha cuanto antes.

La experiencia ucraniana en cuatro años de guerra resulta, en ese terreno, un activo difícilmente reemplazable: Ucrania está hoy considerada uno de los países líderes a nivel global en combate con drones.
El ministro alemán adelantó además que la Bundeswehr (el ejército alemán) estudiará intensamente en el segundo semestre los sistemas ucranianos de gestión de combate (battle management systems), un software que planifica, ejecuta y supervisa operaciones militares. “Es concebible que introduzcamos un sistema de ese tipo como complemento en nuestras fuerzas”, afirmó.
Casi 27.000 soldados entrenados y capital privado en camino
Berlín se comprometió también a continuar el entrenamiento de tropas ucranianas en suelo alemán. Hasta ahora, Alemania capacitó a casi 27.000 soldados ucranianos, una cifra que Pistorius enmarcó dentro de las eventuales garantías europeas de seguridad para una etapa de posguerra.

A mediados de abril, durante consultas intergubernamentales, los dos países habían sellado una “asociación estratégica” que ya incluyó el financiamiento alemán de un contrato ucraniano con la firma estadounidense Raytheon por cientos de misiles Patriot, además de nuevos lanzadores Iris-T provistos por la alemana Diehl Defence.
El gobierno alemán también busca abrir las inversiones en armamento ucraniano al capital privado. El Ministerio de Defensa en Berlín organizó una teleconferencia con representantes ucranianos en la que, por primera vez, participaron bancos, fondos y otros actores del sector financiero.
La sombra de Putin y el cambio de dinámica
El acuerdo se firmó al borde del vencimiento de la tregua negociada por Washington con motivo del aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. El presidente Vladímir Putin buscaba garantizar el desfile militar en Moscú; Kiev pretendía extender el cese del fuego.

Pistorius se mostró escéptico ante las declaraciones del mandatario ruso sobre un eventual fin de la guerra: “Si él ve que esta guerra se aproxima a su final, también podría terminarla simplemente”, deslizó, antes de advertir sobre la posibilidad de “una nueva maniobra de engaño”.
La alta representante para Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, había hablado horas antes desde Bruselas de una “dinámica del conflicto en transformación”. Según fuentes militares occidentales, Rusia sufrió 35.000 bajas entre muertos y heridos solo en abril, y por primera vez en años perdió más territorio del que ocupó. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenski, que recibió a Pistorius por separado, contabilizó seis proyectos conjuntos en marcha con Alemania y advirtió: “Esto recién empieza”.




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