Una región que durante décadas fue sinónimo de extracción minera y daño ambiental se convirtió en el escenario de uno de los proyectos de reconversión territorial más ambiciosos de Europa. En Lusacia, entre Berlín y Dresde, Alemania avanza en la creación de un vasto paisaje lacustre artificial a partir de las cicatrices dejadas por la minería de lignito de la época de la República Democrática Alemana. El proyecto, que abarca los estados de Brandeburgo y Sajonia, alcanzará un nuevo hito decisivo el próximo 29 de junio de 2026.
De cráteres mineros a espejos de agua
Durante la era de la RDA, la extracción de lignito en la región superó los 2.000 millones de toneladas, realizada a más de 60 metros de profundidad. Esa actividad dejó enormes cráteres que hoy se están transformando en lagos navegables.

El proceso arrancó en 1967 con la inundación del lago Senftenberg, primer antecedente de lo que con el tiempo se convertiría en el mayor paisaje acuático artificial de Europa, con puertos, canales y zonas de acampada.
El llamado Lakeland lusaciano abarca actualmente 23 lagos artificiales que ocupan unas 14.000 hectáreas. El plan prevé conectar diez de ellos mediante canales navegables, generando una superficie continua de 7.000 hectáreas apta para el ocio. Hasta ahora, cuatro de los 13 canales proyectados ya están finalizados y otros seis siguen en construcción.
Una inversión de miles de millones y al menos dos generaciones
La reconversión está a cargo de la empresa pública Lausitzer und Mitteldeutsche Bergbau-Verwaltungsgesellschaft (LMBV), que gestiona 19 minas desde los años 90 y trabaja en el desarrollo de unos 50 grandes lagos postmineros, 24 de ellos en Lusacia. “Es un proceso que llevará al menos dos generaciones”, advirtió el experto de la compañía Uwe Steinhuber.

El costo no es menor: la reorganización minera en la región ya demandó unos EUR 7.000 millones (US$ 8.245 millones), mientras que el costo total del proyecto —incluyendo otras regiones— ronda los EUR 13.800 millones (US$ 16.260 millones). Crear un solo lago seguro puede costar entre EUR 200 y EUR 600 millones (entre US$ 235 y US$ 707 millones). El financiamiento es mayormente público: el 75% proviene del Gobierno federal y el 25% restante de los estados federados. Para los próximos 25 años se estiman otros EUR 4.800 millones (US$ 5.655 millones) adicionales.
Ingeniería al servicio del paisaje
El proceso de inundación se coordina desde hace más de dos décadas desde un centro de control en Senftenberg. El agua se extrae de ríos como el Neisse, el Spree y el Schwarzer Elster y se canaliza hacia los lagos. Sin esa intervención, llenar una mina podría llevar entre 80 y 100 años. Cada lago presenta desafíos técnicos específicos: estabilización de terrenos, gestión de aguas subterráneas con alto contenido mineral y construcción de complejos sistemas de entrada y salida. La introducción de agua fluvial neutra es clave para evitar la acidificación.
La superficie total de agua alcanza hoy los 130 kilómetros cuadrados y se proyecta que llegue a 144, una extensión comparable a la del lago de Como en Italia. A diferencia de este, el “mar interior” lusaciano es íntegramente producto de la ingeniería humana. Más allá del turismo, estos lagos cumplen una función estratégica como reservas hídricas para ríos como el Spree y el Schwarze Elster, sobre todo en períodos de sequía.

El lago Sedlitz y el hito del 29 de junio
El último gran componente del proyecto es el lago Sedlitz, antigua mina activa entre 1938 y 1980. Con 1.400 hectáreas, será el mayor lago recreativo de Europa y su apertura al público está prevista para abril de 2026, tras completar trabajos de retirada de madera sumergida y estabilización del terreno.
El 29 de junio de 2026, cinco lagos quedarán conectados mediante canales navegables, conformando una superficie continua de unas 5.000 hectáreas. Recorrerlos por agua implicará un trayecto de aproximadamente 50 kilómetros.
Turismo en crecimiento y un modelo para Europa
El impacto económico ya es visible. En 2025 se registraron unas 800.000 pernoctaciones en la región, con notable crecimiento del turismo proveniente de la República Checa. La meta es alcanzar 1,5 millones en los próximos años, impulsando la hostelería, la gastronomía y el sector del ocio. Con el cierre progresivo de las minas activas previsto hasta 2038, la transformación continuará.

Lusacia se perfila como un modelo de reconversión para otras regiones mineras europeas: la combinación de restauración ambiental, planificación territorial y desarrollo turístico está convirtiendo lo que fue una profunda herida industrial en uno de los paisajes más singulares del continente.




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