El exsenador y exdiputado nacional por Neuquén Daniel Baum conversó con el Argentinisches Tageblatt sobre su último libro, “La base china en Neuquén“, una obra que se metió de lleno en uno de los temas más sensibles de la política exterior argentina de la última década. La entrevista se realizó pocos días después de la presentación realizada en la Feria del Libro de Buenos Aires, una de las más importantes del mundo, donde el autor llenó la sala. La charla coincidió, además, con la visita del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a China, donde se reunió con el mandatario chino Xi Jinping en un encuentro que reordena el tablero comercial entre ambas potencias.
Baum, nacido en 1950 en Neuquén, hijo de un padre alemán nacido en Berlín y una madre suiza de Lausanne, fue senador nacional, diputado nacional, dos veces diputado provincial y convencional constituyente. Hoy retirado de la política, dedica su tiempo a la investigación y la divulgación. Antes del libro sobre la base, publicó otra obra que tuvo tres ediciones: “Vaca Muerta o Vaca Viva, de Menem a Chevron”.

La conversación recorrió la historia de la base de la Estación de Espacio Profundo en Bajada del Agrio, el déficit comercial argentino con China, el debate europeo sobre la influencia china en infraestructura crítica y el rol del Congreso argentino en la aprobación del convenio.
Una base aprobada cuando ya estaba construida
Uno de los puntos centrales del libro es el modo en que el Congreso de la Nación aprobó, en febrero de 2015, “el convenio para la construcción de la base cuando la obra estaba prácticamente terminada”. El exlegislador relató, además, que junto con el diputado Gabriel Romero intentó ingresar a las instalaciones durante la construcción y no lo permitieron. Romero llevó el caso al programa periodístico de Jorge Lanata y, según Baum, ese fue uno de los primeros momentos en los que el tema tomó visibilidad pública.

Entre las irregularidades que detalla en el libro, Baum mencionó que la provincia de Neuquén aprobó un estudio de impacto ambiental un mes antes de que el proyecto técnico de la base se aprobara en China. “El proyecto se aprobó después, un mes después, en China y se trajo de China”, aseguró.
Recién durante el gobierno de Mauricio Macri se firmó una adenda, rubricada por la entonces canciller Susana Malcorra, en la que se estableció explícitamente la prohibición de presencia militar y de armas en la base. “Pero esto es un tema formal, el tema de fondo es el tema de la información”, advirtió el autor.
El 10 por ciento que la CONAE nunca usó
El acuerdo entre la Argentina y China establece que la base opera el 90 por ciento del tiempo bajo control de la Agencia Estatal China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites china (CLTC, por sus siglas en inglés) y que el 10 por ciento restante queda disponible para actividades conjuntas con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) argentina.
Sobre ese 10 por ciento, Baum fue terminante: “En estos más de 10 años que lleva la base china en Neuquén, no conozco un solo proyecto que la CONAE pueda exhibir como un logro de este convenio que hemos hecho Argentina y China”.

El autor sostuvo que la CLTC, empresa china operadora de la estación, depende funcionalmente del Ejército Popular de Liberación de China, y desestimó la calificación de la base como una instalación puramente científica. “Si hay una dependencia funcional del Ejército Popular Chino y la información que ellos receptan… Para mí, esto le sirve al sistema de defensa de China. Esta es mi opinión”, expresó, aclarando que no se considera dueño de la verdad. Para sostener su posición, citó un estudio de la Universidad de Navarra y otro elaborado por un instituto de estrategia con sede en Miami, que coinciden en señalar la utilidad militar de la información que la base recopila.
Sobre la empresa CLTC, Baum agregó: “la potestad de quién ingresa o quién no ingresa (a la base) es la Embajada China. La base no tiene el estatus de embajada pero sin ninguna duda nosotros hemos hecho una entrega de soberanía en esas 200 hectáreas, porque quien hoy decide todo dentro de esas 200 hectáreas es la CLTC, que, repito, depende directamente del ejército chino”.
85.000 millones de dólares de déficit comercial
Uno de los datos más contundentes que aporta Baum es la cifra del déficit comercial bilateral. “Desde el primer día del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al último día del gobierno de Alberto Fernández, pasando por los cuatro años de Mauricio Macri, el déficit en la balanza comercial de ambos países fue de US$ 85.000 millones, dos veces la deuda con el Fondo Monetario Internacional”, precisó.
Y agregó un dato sobre el presente: durante los dos primeros años del gobierno de Javier Milei, ese déficit superó los US$ 12.000 millones entre 2024 y 2025, con un promedio anual similar al de las gestiones anteriores.

Baum describió las características de la inversión china en la Argentina con un ejemplo: la compra de Nidera, una compañía con más de cincuenta años en el mercado local que producía el 15 por ciento de los granos del país y que hoy es propiedad de la estatal china COFCO. “Minimizan el riesgo. Los chinos no asumen riesgos en una inversión”, explicó, y describió un esquema de integración vertical que combina la producción, el transporte ferroviario por la concesión del Belgrano Cargas, un puerto en Santa Fe y la flota naviera para la exportación.
Mencionó también la situación de las represas Néstor Carlos Kirchner y Jorge Cepernic, sobre el río Santa Cruz, donde una unión transitoria de empresas (UTE) con participación mayoritaria china tiene a su cargo una obra que debía estar terminada en 2020 y que presenta avances del 20 y el 42 por ciento, respectivamente, pese a que los bancos chinos ya desembolsaron casi la mitad del financiamiento.
Paralelos con el debate europeo
Consultado sobre el debate que atraviesan Alemania, Austria y Suiza por la exposición a la influencia china —con el caso Huawei, el puerto de Hamburgo o las tecnologías de uso dual—, Baum encontró un paralelo directo con el caso argentino. “Absolutamente similar”, respondió, y enmarcó la situación en la estrategia global china conocida como la Franja y la Ruta de la Seda. “Ellos tienen un juego de mesa que se llama el Go… cuya estrategia consiste en rodear e inmovilizar al adversario. Y esto es lo que ellos están haciendo”, graficó.
El autor sostuvo que la lógica de la inversión china en cualquier país sigue el mismo patrón: identificar las empresas exitosas del sector estratégico local, comprarlas e integrar verticalmente el negocio.

Sobre la industria automotriz alemana y la competencia de los autos eléctricos chinos, Baum prefirió no opinar en profundidad, pero advirtió sobre el problema estructural que enfrenta Europa: “Nosotros tenemos que competir cumpliendo una serie de normas y de reglas mientras los productos chinos esas reglas no existen”.
Y agregó una crítica más amplia: “Yo estoy de acuerdo en el libre comercio, pero el libre comercio respetando normas. Si el libre comercio es que vos te quedes y me reventés todo lo que es mi industria, ¿qué libre comercio es eso?”. El autor cuestionó la pasividad de la Organización Mundial del Comercio y de las Naciones Unidas frente a las prácticas de dumping y dijo que en este punto coincide con Trump.
La continuidad bajo Milei y la mirada de Estados Unidos
Pese al tono fuertemente crítico de la campaña electoral de Javier Milei contra el régimen chino, Baum sostuvo que la relación bilateral no se modificó en lo sustancial. “No ha cambiado nada, porque cuando uno escuchó en la campaña, prácticamente, parecía que íbamos a cortar relaciones”, recordó.
Según el autor, la renovación del swap chino en 2024 marcó el punto de inflexión donde “empezaron a bajar los decibeles de un discurso bien anti-chino”, y hoy la relación con Pekín “está como siempre”, como lo demuestra el déficit comercial sostenido.
Sí señaló cambios en otros frentes. Según Baum, Estados Unidos logró durante este período frenar dos proyectos chinos en territorio argentino: un puerto en Tierra del Fuego y una segunda base similar a la de Neuquén en San Juan. “El tema de la seguridad continental es un tema del que no soy experto pero que no tengo duda que está en los papeles y en los análisis de las grandes potencias”, afirmó.

Y agregó que la preocupación de Washington por la base de Neuquén sigue intacta: cada año ingresa al Congreso de los Estados Unidos un informe que la menciona expresamente. Sobre la cumbre Donald Trump-Xi Jingping realizada recientemente, Baum opinó que las grandes potencias estarían acordando estos temas y reclamó “una política de Estado, cualquiera sea el gobierno, de cualquier color, en la relación con el mundo”.
Un libro para pensar
Baum se mostró sorprendido por la respuesta del público en la presentación de la Feria del Libro de Buenos Aires. “Yo esperaba, digo vendrán 20 personas, y rebalsó la sala”, contó, y leyó la convocatoria como un indicio de que el tema —pese a la urgencia de otros problemas argentinos— interesa a un sector amplio de la ciudadanía.
El libro, según resumió el autor, está dedicado “a todo aquel que es capaz de escuchar al que piensa distinto, pero sosteniendo sus convicciones puede crecer en el conocimiento”.
El propósito final, sintetizó, es que el lector tome conciencia de que la base se construyó “entre gallos y medianoches, silenciosamente, sin la aprobación del pueblo, con un congreso nacional que terminó funcionando como escribanía”. Y que la sociedad argentina, “que hoy vive con la vorágine y la velocidad que este mundo moderno nos obliga a vivir”, pueda detenerse a pensar estas cosas.
Ficha técnica:
Título: La base china en Neuquén ¿en la ruta de la seda?
Editorial: Dunken
Fecha Publicación: 2024
Número de páginas: 248
Precio: $ 20.000 (Yenny / El Ateneo)







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