La causa federal por el hallazgo del cuadro “Retrato de una dama” en Mar del Plata —pieza vinculada al expolio nazi y a la colección del galerista neerlandés Jacques Goudstikker— sumó una novedad de alto impacto cultural y simbólico. La querella, integrada por los abogados Guillermo Brady, Juan Ignacio Pascual y Herberto A. Robinson en representación de Marei von Saher, única heredera de Goudstikker, mantiene conversaciones con el Museo del Holocausto de Buenos Aires para acordar un eventual esquema de préstamo de la obra.
Según publicó Infobae, la hipótesis es concreta: si la Justicia ordena la restitución, la pintura sería cedida a la institución porteña para su exhibición pública.

El caso, que comenzó a fines de agosto de 2025 con una publicación inmobiliaria que reveló la pintura colgada en el living de una casa marplatense, marcaría un hito sin precedentes en la Argentina.
Sería la primera restitución judicial en el país de una obra de arte vinculada al despojo perpetrado por el régimen nazi contra víctimas judías. Las negociaciones con el museo involucran a Jonathan Karszenbaum, miembro del Directorio de la institución, y a la abogada Valeria Elfman, asesora legal del Museo del Holocausto. El objetivo de la querella es darle al proceso un alcance que exceda lo judicial y se inscriba como una acción de memoria histórica.
El afán es mostrar la obra como “un ejemplo concreto de restitución histórica y de preservación de la memoria”, ya que poder exhibirla tendría un enorme valor educativo y simbólico para las nuevas generaciones”, tal como lo reflejó Marcelo Mindlin, presidente del Museo del Holocausto de Buenos Aires, en declaraciones publicadas por Infobae.
La obra: de Ámsterdam a una pared en Parque Luro
El “Retrato de una dama” —también conocido como “Contessa Colleoni”— integraba la colección de más de 1.100 piezas del galerista judío Jacques Goudstikker, despojado de su patrimonio durante la ocupación nazi de los Países Bajos. Goudstikker murió en 1940 mientras huía del régimen, y su colección —que incluía obras de Rembrandt y Vermeer— fue liquidada a precios de saldo entre altos mandos del Tercer Reich, encabezados por el mariscal Hermann Göring.
El cuadro fue inicialmente atribuido al italiano Giuseppe Ghislandi, pero una pericia de la Academia Nacional de Bellas Artes determinó posteriormente que correspondía al pintor italiano Giacomo Ceruti, con un valor estimado en EUR 250.000 (US$ 290.300).

La pintura terminó en manos de Friedrich Kadgien, alto funcionario del aparato económico del Tercer Reich, miembro de las SS y colaborador cercano de Göring, especialista en divisas y bienes confiscados a víctimas judías. Kadgien escapó al final de la guerra, pasó por Suiza y Brasil y se radicó finalmente en la Argentina, donde murió en Buenos Aires en 1978.
La causa quedó en manos del fiscal federal de Mar del Plata Carlos Martínez tras una investigación del diario neerlandés Algemeen Dagblad, cuyos reporteros identificaron la obra en agosto de 2025 en una foto de una propiedad ofrecida a la venta en el barrio Parque Luro. Cuando la Justicia allanó la vivienda, propiedad de Patricia Kadgien —hija del jerarca nazi—, el cuadro ya había sido descolgado. La familia entregó finalmente la pintura el 3 de septiembre de 2025, que quedó bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia.
El dictamen de la DAIA
En las últimas semanas se incorporó al expediente un informe presentado por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) en carácter de amicus curiae, firmado por su presidente Mauro Berenstein junto con el abogado Gabriel Leonardo Camiser. El documento, requerido por el Ministerio Público Fiscal, repasa los antecedentes internacionales en materia de restitución de bienes culturales expoliados durante el Holocausto, entre ellos los Principios de Washington de 1998 y la Declaración de Terezín de 2009.

La DAIA sostuvo que la restitución “no sólo constituye una cuestión patrimonial sino también un acto de justicia histórica y reparación moral”, y destacó que la Argentina “es el primer país latinoamericano que endosa las Mejores Prácticas para los principios de Washington sobre arte confiscado por los nazis”.
Penas de prisión efectiva y multas millonarias
La causa transita su fase de definición procesal con las últimas medidas de prueba antes del cierre de la etapa preparatoria prevista por el nuevo Código Procesal Penal Federal. Una vez concluida, se correrá vista al Ministerio Público Fiscal y a la querella para que formulen las acusaciones, paso previo a la audiencia de control y a una eventual elevación a juicio oral.
Fuentes vinculadas a la querella adelantaron que solicitarán la elevación y promoverán una acusación por encubrimiento agravado en concurso con lavado de activos agravado, con pedidos de prisión efectiva por encima de los diez años. Las multas podrían alcanzar hasta diez veces el valor del bien involucrado: una cifra que, sobre la base de la tasación pericial de EUR 250.000 (US$ 290.300), podría llegar a los EUR 2,5 millones (US$ 2,9 millones).

Un caso con eco internacional
La heredera Marei von Saher, de 81 años, no es ajena a este tipo de procesos. Tras un litigio prolongado con el Estado neerlandés, en 2006 recuperó 202 pinturas de la colección original de su suegro, gestión que se transformó en uno de los casos emblemáticos de restitución de arte expoliado a nivel mundial.
“Mi búsqueda de las obras de mi suegro comenzó a finales de los noventa y no la he abandonado hasta hoy. El objetivo de mi familia es recuperar cada pieza robada de la colección y restaurar su legado”, declaró a la prensa neerlandesa cuando se conoció el hallazgo.
La eventual exhibición en el Museo del Holocausto de Buenos Aires le daría al proceso una dimensión pedagógica y pública, transformando un fallo judicial en un capítulo de memoria que la Argentina podría compartir con la comunidad internacional ocho décadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial.




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