La Deutsche Lufthansa AG celebró el pasado 15 de abril su centenario en un acto oficial en el Hangar One del aeropuerto de Fráncfort, con la presencia del canciller Friedrich Merz (CDU) y del ministro federal de Transporte, Patrick Schnieder (CDU).
Pero el festejo terminó eclipsado por una huelga simultánea de pilotos y tripulantes de cabina, una protesta de 1.150 trabajadores frente al recinto y el anuncio sorpresivo del cierre inmediato de Lufthansa Cityline, una de las filiales del grupo. Lo que debía ser una jornada de celebración expuso, en cambio, la fractura más profunda en la historia reciente de la compañía.
Una fiesta empañada por la cuarta ronda de huelgas
Entre el 13 y el 16 de abril, el sindicato de pilotos Vereinigung Cockpit (VC) y la organización independiente de tripulantes de cabina Ufo paralizaron en forma escalonada a Lufthansa y sus filiales Cargo, Cityline y Eurowings. El conflicto, centrado en la previsión jubilatoria de los pilotos y en las condiciones laborales de unos 20.000 tripulantes, dejó cientos de vuelos cancelados durante cuatro días seguidos en los hubs de Fráncfort y Múnich y afectó a cientos de miles de pasajeros, según la asociación de aeropuertos alemanes ADV.

Karl-Ludwig Kley, presidente saliente del Consejo de Vigilancia, fue el más duro en el acto oficial: “El egocentrismo reemplazó a la partnership social”, sostuvo, y reclamó a Friedrich Merz una reforma del derecho de huelga. Desde el lado sindical, Harry Jaeger, jefe de política tarifaria de Ufo, le respondió con dolor: “Nosotros también preferiríamos festejar los 100 años de Lufthansa. Y lo digo con toda seriedad: las personas que representamos arden por Lufthansa”.

El cierre relámpago de Cityline
La medida más resonante llegó el 16 de abril. El director financiero del grupo, Till Streichert, anunció el cierre inmediato de Lufthansa Cityline, originalmente previsto para 2028. La filial regional opera 27 aviones y emplea a unos 800 tripulantes. La compañía justificó la decisión en el encarecimiento del kerosene —que más que duplicó su precio respecto del período previo a la guerra con Irán— y en el costo de los conflictos gremiales. “Es una guerra abierta contra nuestra propia gente”, denunció Jaeger ante la agencia Reuters.
Multiplicación de filiales y dilución de la marca
Detrás del conflicto coyuntural late una pregunta estratégica: ¿qué quiere ser Lufthansa? La conducción del grupo, encabezada por Carsten Spohr —presidente ejecutivo del consorcio—, lleva años posicionando a la aerolínea como proveedor premium frente a competidoras como Singapore Airlines y simultáneamente recortando costos vía la creación de filiales con condiciones laborales más bajas: Discover Airlines, Eurowings, Eurowings Europe con base en Malta, y operaciones adquiridas en Suiza (Swiss), Austria (Austrian), Bélgica (Brussels Airlines) e Italia (ITA Airways), con la portuguesa TAP en la mira.

Para el pasajero, esa arquitectura corporativa se traduce en incertidumbre. Un ejemplo: la ruta Múnich-Palma de Mallorca aparece los viernes con siete vuelos directos en el portal de reservas de Lufthansa, pero solo uno es operado efectivamente por la aerolínea madre. El resto queda en manos de Discover, Eurowings y Eurowings Europe.
Promesa premium con prácticas de bajo costo
La contradicción se profundizó con la incorporación de tarifas de inspiración low-cost al estilo Ryanair. Hoy, incluso pasajeros de la cara clase Business deben abonar un extra por servicios que antes se daban por descontado, como la reserva anticipada de asiento. En los foros de viajeros frecuentes, Lufthansa figura entre las empresas más cuestionadas por reclamos desatendidos o derivados a chatbots de utilidad limitada.

Merz, durante el acto, defendió a la compañía como parte de “la historia de la República Federal” y subrayó que “volar menos no es una opción para la plaza económica alemana”. Pero la pregunta de fondo sigue abierta: una aerolínea no puede competir al mismo tiempo con Singapore Airlines y con Ryanair sin diluir aquello que tardó un siglo en construir. La confiabilidad y previsibilidad que distinguieron a Lufthansa están hoy en discusión, justo cuando la empresa apaga las velas de su torta de cumpleaños.





Hacé tu comentario