La Embajada de Alemania en Buenos Aires fue sede de una nueva edición del Foro Futuro, una iniciativa argentino-alemana orientada a promover el intercambio sobre ciencia, tecnología, innovación y desarrollo económico. El encuentro reunió a funcionarios, académicos y representantes empresariales de ambos países para debatir sobre inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, espacio, transferencia tecnológica y los desafíos que plantea la transformación productiva.
La actividad contó con la participación de Markus Pleyer, secretario del Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio de Alemania; Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación; Andrés Agres, rector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA); y Eduardo Gorchs, director general de Siemens para Sudamérica y presidente de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana. La moderación estuvo a cargo de la periodista científica Gabriela Ensinck.
El Foro Futuro nació en 2021 como una plataforma impulsada por Alemania para fortalecer la cooperación con Argentina en áreas vinculadas con la transformación industrial, la digitalización, la energía, la ciencia y la educación. Desde entonces se consolidó como un espacio de diálogo entre gobiernos, empresas, universidades y centros de investigación.
Durante la apertura, el embajador alemán Dieter Lamlé destacó la profundidad de los vínculos bilaterales y sostuvo que la cooperación científica constituye uno de los pilares históricos de la relación entre ambos países. También señaló que Argentina ocupa un lugar prioritario para Alemania en América Latina y remarcó la importancia de continuar fortaleciendo la formación académica y profesional de los jóvenes.
La apuesta alemana por la tecnología
El eje central de la jornada fue la presentación de la nueva Agenda High Tech del gobierno alemán, expuesta por Markus Pleyer.
El funcionario explicó que la estrategia se concentra en seis áreas: inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, microelectrónica, biotecnología, energía de fusión y movilidad climáticamente neutra. El objetivo consiste en acelerar la transferencia de conocimiento desde la investigación hacia la economía y transformar descubrimientos científicos en productos, servicios y desarrollo industrial.
Pleyer sostuvo que Alemania decidió abandonar la lógica de distribuir recursos de manera uniforme para concentrarse en sectores específicos. “Nuestro principal recurso es el conocimiento. Ese es el recurso más importante de nuestro país”, afirmó.

También explicó que la estrategia incluye inversiones por sumas de dos dígitos en miles de millones de euros para impulsar la innovación. En términos concretos, se trata de inversiones superiores a EUR 10.000 millones destinadas a investigación y desarrollo.
Uno de los pasajes más comentados de su exposición fue la comparación entre la cultura tecnológica alemana y la de las empresas más disruptivas del mundo. “Los alemanes solemos aspirar a la perfección. Queremos que todo esté perfectamente terminado antes de actuar”, señaló.
Como contraste, citó el caso de Elon Musk y SpaceX. “Elon Musk construye un cohete tras otro, los lanza, algunos explotan y otros fallan, pero sigue aprendiendo hasta que finalmente logra el resultado deseado”, expresó. Según Pleyer, Alemania necesita incorporar una mayor disposición al riesgo para acelerar la innovación.
La visión argentina: menos regulación y más conectividad
La exposición de Darío Genua mostró coincidencias con los objetivos tecnológicos planteados por Alemania, aunque con una mirada distinta sobre el papel del Estado. El secretario sostuvo que existen amplias posibilidades de cooperación bilateral en inteligencia artificial, tecnologías cuánticas y actividades espaciales. También destacó proyectos conjuntos como el Observatorio Pierre Auger y la estación de espacio profundo de Malargüe.

Respecto de la regulación tecnológica, defendió una postura de intervención limitada. “Menos regulación puede significar más desarrollo”, sostuvo en línea con la mirada del gobierno de Javier Milei.
Genua consideró que imponer restricciones prematuras podría dificultar la aparición de nuevos desarrollos y señaló que el Estado debe actuar principalmente como facilitador. “En muchas ocasiones, en la Argentina el Estado terminó funcionando como un obstáculo para el desarrollo y el crecimiento. Nosotros queremos exactamente lo contrario”, afirmó.
Otro de los puntos destacados fue la conectividad. El funcionario mencionó la habilitación de servicios de internet satelital de órbita baja y aseguró que esa decisión permitió ampliar el acceso a internet en regiones alejadas. “Sin conectividad no existe posibilidad de desarrollo”, señaló.
Inteligencia artificial, empleo y educación
La inteligencia artificial atravesó prácticamente todas las intervenciones del panel. Eduardo Gorchs comparó el impacto potencial de esta tecnología con la llegada de la electricidad.
“La inteligencia artificial representa un salto en productividad, un salto en reducción de costos y un salto en la capacidad de producir más con menos recursos”, dijo. Genua fue incluso más enfático al responder preguntas del público sobre el futuro del empleo. Tras consultar cuántos asistentes creían que la inteligencia artificial provocaría desempleo masivo, sostuvo que esa visión era minoritaria.

“No creo que la inteligencia artificial venga a reemplazar a las personas. Creo que viene a generar un salto productivo para la humanidad”, afirmó. Y agregó una de las reflexiones más citadas de la jornada: “La pregunta que deberíamos hacernos no es solamente qué va a hacer la inteligencia artificial, sino qué va a hacer la humanidad para adaptarse a la inteligencia artificial”.
Desde el ámbito académico, Andrés Agres abordó el impacto de estas transformaciones sobre la formación profesional. El rector del ITBA sostuvo que el desafío principal pasa por construir sistemas educativos más flexibles y adaptados a la capacitación permanente. “El futuro del trabajo es que haya trabajo”, resumió.
También defendió una formación tecnológica que mantenga una fuerte dimensión humanista. “Primero somos seres humanos y después, recién después, somos especialistas, técnicos o desarrolladores de tecnología”, afirmó.
La discusión también incluyó cuestiones geopolíticas. Ante una consulta sobre China y el avance de la inteligencia artificial, Pleyer sostuvo que la tecnología puede ayudar a tomar decisiones, pero remarcó que las determinaciones finales deben permanecer en manos humanas. “La diferencia fundamental entre los sistemas democráticos y otros modelos políticos radica en que para nosotros el ser humano ocupa el centro de todo”, afirmó.
El encuentro concluyó con una coincidencia transversal entre funcionarios, empresarios y académicos: la innovación tecnológica será uno de los factores que definan el desarrollo económico de las próximas décadas. La discusión ya no pasa por determinar si tecnologías como la inteligencia artificial transformarán la producción y el trabajo, sino por establecer cómo se adaptarán las instituciones, las empresas y las personas a esa nueva realidad.






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