Jürgen Klopp salió al cruce de los comentarios racistas que cuestionaron la diversidad de la selección alemana y llegaron a afirmar que el equipo “no era lo suficientemente alemán” ni “lo suficientemente blanco”. Los mensajes aparecieron en las redes sociales después de la derrota por 1 a 0 frente a Grecia, en el debut del entrenador ante el público alemán.
La respuesta llegó antes de la victoria contra Serbia, cuando Klopp rechazó cualquier discusión sobre el origen de sus futbolistas. “No tengo mucho tiempo para la estupidez en la vida real, ni tampoco en las redes sociales”, afirmó el exentrenador del Liverpool, que pidió observar la convivencia dentro del plantel antes de juzgar su composición.
Alemania consiguió después su primer triunfo bajo la conducción de Klopp al imponerse por 2 a 0 en Múnich. Serge Gnabry fue elegido capitán mediante un sencillo criterio basado en la experiencia, Tom Bischof abrió el marcador y Florian Wirtz selló una actuación que alivió la presión acumulada por los resultados anteriores.
Klopp rechazó los ataques racistas

El entrenador aseguró que no había leído personalmente los mensajes, pero contestó con dureza cuando le preguntaron por su contenido. “El gran problema de nuestra vida es que todo el mundo puede expresar su opinión”, dijo.
Klopp presentó al vestuario alemán como un ejemplo de convivencia que la sociedad debería observar. Allí, explicó, cada futbolista es evaluado por su comportamiento y por lo que aporta al equipo, sin que su apellido, su ascendencia familiar o el color de su piel definan el lugar que ocupa.
Al presentar su primera convocatoria, el técnico ya había defendido un patriotismo abierto y una selección capaz de representar a una sociedad diversa. Ese discurso adquirió mayor peso después de la derrota contra Grecia. Algunos usuarios utilizaron el resultado para atacar a los jugadores con raíces migratorias, aunque varios de ellos nacieron en Alemania y completaron allí toda su formación futbolística.
Gnabry, capitán por experiencia
La ausencia de Joshua Kimmich en el segundo plantel obligó a designar un nuevo capitán frente a Serbia. Klopp no organizó una votación ni entregó la cinta por decisión personal: anunció que la llevaría el titular con mayor cantidad de partidos internacionales. Gnabry llegó al encuentro con 61 presentaciones y superó en experiencia a Wirtz y David Raum. El delantero del Bayern Múnich se convirtió así en el jugador número 117 que comenzó un partido como capitán de Alemania y disputó su encuentro 62 con la selección.
La cinta cambió de brazo en el entretiempo, cuando Gnabry fue reemplazado por una lesión. Wirtz asumió entonces la capitanía y completó una de sus mejores actuaciones recientes: participó en la jugada del primer gol y convirtió el segundo a los 61 minutos.

Alemania dominó la primera mitad con 16 remates contra ninguno de Serbia, aunque recién encontró la ventaja a los 39 minutos. Wirtz avanzó por el centro, remató contra un poste y Bischof aprovechó el rebote para marcar el 1 a 0. La victoria también terminó con una serie de siete partidos sin mantener el arco invicto.
Alemania busca revancha en Grecia

El siguiente desafío llegará el domingo 4 de octubre, desde las 15.45 de la Argentina, cuando Alemania visite a Grecia en Tesalónica. Será el cuarto encuentro de Klopp y la oportunidad inmediata de revertir la derrota sufrida una semana antes en Augsburgo.
Grecia ganó el primer partido con un remate desviado de Dimitrios Kourbelis a los 74 minutos. Alemania controló la pelota y empujó en el segundo tiempo, pero volvió a mostrar dificultades para encontrar espacios ante un rival compacto, dispuesto a retroceder y atacar mediante transiciones rápidas.
La formación del domingo todavía no fue confirmada. Las lesiones dejaron fuera de la convocatoria a Jamal Musiala y Kai Havertz, mientras Nico Schlotterbeck se cayó del partido contra Serbia en el calentamiento. Gnabry también deberá ser evaluado después de disputar solamente 45 minutos en Múnich.




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