sábado, 10 de octubre de 2026

En septiembre de 2013, Günter Wamser llegó a Alaska a caballo. A sus espaldas quedaban la estepa de la Patagonia, los caminos del Imperio inca, las selvas centroamericanas, los desiertos de Estados Unidos y miles de kilómetros a través de las Montañas Rocosas.

El viaje había comenzado en enero de 1994, en el extremo sur de la Argentina. Wamser compró dos caballos criollos en la estancia María Behety, cerca de Ushuaia, y tuvo que amansarlos él mismo. Los llamó Gaucho y Rebelde. Cinco semanas después partió hacia el norte acompañado por su perro Falko.

Pensaba completar el recorrido en cuatro o cinco años, pero llegar hasta México le llevó once. La expedición terminó durando casi veinte años, con interrupciones, regresos a Alemania y cambios de caballos. Lo que al principio parecía una aventura con un destino concreto terminó por convertirse en su manera de vivir.

De la moto al caballo

Antes de ser jinete, Wamser trabajaba como técnico aeronáutico en Alemania. Tenía un trabajo estable, una motocicleta y la sensación de que las vacaciones nunca alcanzaban para conocer un lugar.

En 1986 dejó su trabajo y comenzó un viaje en moto por América del Norte y Central. La travesía, que debía extenderse por un año, terminó siendo de cuatro. En Guatemala, hizo una travesía a caballo que lo cambió todo. Avanzar de a poco, a ese ritmo, le permitía observar el paisaje, conversar con las personas y entrar en lugares que desde una ruta apenas habría visto.

Günter Wamser
Günter Wamser con sus caballos en la Patagonia, donde comenzó en 1994 la travesía rumbo a Alaska. (Foto: The Long Riders’ Guild)

Para aprender, trabajó dos años como guía de cabalgatas. Una enfermedad grave lo obligó a regresar a Alemania y postergar el proyecto. Allí se preparó caminando 3.300 kilómetros junto con su perro Falko, incluso en pleno invierno. Quería acostumbrar el cuerpo y la cabeza a jornadas prolongadas, al frío y a la incertidumbre.

Once años para llegar a México

La primera etapa lo llevó por Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador. Atravesó la estepa patagónica, pasó por Torres del Paine, subió al altiplano y siguió tramos del antiguo camino inca. En algunos sectores avanzaba por senderos; en otros debía orientarse entre montañas, campos y caminos apenas marcados.

Cada jornada dependía del agua, el pasto, el estado de los cascos y la posibilidad de encontrar un sitio seguro para descansar. Los caballos no eran simples medios de transporte: lo obligaban a detenerse y podían convertir una frontera administrativa en un problema de varios meses. También le abrían puertas. En pueblos y zonas rurales, Gaucho y Rebelde despertaban curiosidad. Wamser pedía permiso para acampar, buscaba alimento para los animales y recibía ayuda de familias que comprendían mejor a un viajero a caballo que a un extranjero encerrado en una camioneta.

Desde Ecuador continuó acompañado por otros viajeros y sumó nuevos animales. La situación de seguridad en Colombia lo llevó a trasladar los caballos en avión hasta Panamá. Desde allí siguió por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala hasta llegar a México.

03_cruce_centroamerica
Günter Wamser y Barbara Kohmanns atraviesan un río con sus caballos en la etapa centroamericana del viaje, realizada entre 2001 y 2005. (Foto: Archivo Abenteuerreiter)

El calor tropical, las lluvias, las enfermedades y la burocracia volvieron cada vez más lento el avance. Pero en 2005 llegó a la frontera entre México y Estados Unidos. Llevaba once años de viaje y cerca de 20.000 kilómetros recorridos. Sin embargo, apareció otro problema: Gaucho y Rebelde no cumplían con las exigencias sanitarias estadounidenses debido a una enfermedad transmitida por garrapatas.

Wamser regresó a Alemania convencido de que la aventura había terminado. Los caballos quedaron retirados después de acompañarlo desde Tierra del Fuego hasta México. Vivieron una década más y murieron con 30 y 32 años.

Cuatro mustangs rumbo a Alaska

Dos años más tarde, Wamser decidió retomar el viaje con otros caballos. Para entonces ya no estaba solo. La austríaca Sonja Endlweber había leído un artículo sobre la travesía y le escribió un correo con un mensaje directo: “Quiero ir”. En 2007 dejó su trabajo y su departamento para acompañarlo.

La nueva etapa comenzó cerca de la frontera mexicana. Junto con cuatro mustangs y la perra Leni, avanzaron por el Continental Divide Trail, un sendero de unos 5.000 kilómetros que recorre Estados Unidos siguiendo la divisoria de aguas de las Montañas Rocosas.

04_rocky_mountains
Günter Wamser y Sonja Endlweber recorren con sus mustangs el Continental Divide Trail, en las Montañas Rocosas de Estados Unidos. (Foto: Archivo Abenteuerreiter)

Evitaron las ciudades y las rutas transitadas. Cruzaron Nuevo México, Colorado, Wyoming, Idaho y Montana entre desiertos, bosques y pasos de montaña. Cada uno llevaba un caballo para montar y otro para cargar el equipo. El objetivo no era encontrar el trayecto más difícil, sino el más hermoso que los animales pudieran atravesar.

En 2010 llegaron a Canadá y avanzaron por huellas forestales, luego por senderos de cazadores y finalmente siguieron rastros de alces y caribúes. En algunos sectores pasaban semanas sin entrar en un pueblo.

El último tramo atravesó las regiones más aisladas de Canadá hasta alcanzar Alaska. En septiembre de 2013, Wamser y Endlweber completaron el recorrido. La etapa norteamericana había sumado otros 10.000 kilómetros y siete años de viaje.

Para Wamser, la Patagonia fue mucho más que el punto de partida. Fue el lugar donde aprendió a convivir con los animales, a aceptar el ritmo del paisaje y a medir las distancias de otra manera.

Te puede interesar

La reacción del futbolista de Benin que enfrentó a Messi en su despedida y juega en la cuarta de Alemania: “Parecía un videojuego”

Amiro Amadou, defensor del SV Babelsberg 03 y seleccionado de Benín, entró sobre el final ante la ...
9 de octubre de 2026

Alemania y su Working Holiday para argentinos: cómo es el programa de un año de estadía y seis meses de trabajo

El programa permite a jóvenes de 18 a 30 años residir hasta un año en Alemania y trabajar de ...
9 de octubre de 2026

Alemania arma una flota de EUR 11.600 millones para cazar submarinos rusos: cómo son las 8 fragatas que mandó a construir

Los nuevos buques llevarán sonares, torpedos y helicópteros Sea Tiger y comenzarán a llegar en ...
9 de octubre de 2026

Condenan a Granit Xhaka con dos años en libertad condicional por un falso certificado de vacunación en la pandemia

El mediocampista del Sunderland aceptó la sanción de la Fiscalía de Lucerna, que dejó la multa ...
8 de octubre de 2026

Hacé tu comentario

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)