Alemania, Francia y el Reino Unido cambiaron su posición frente al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y anunciaron que colaborarán con Washington para detener los ataques de represalia iraníes en Medio Oriente. El giro se produjo en medio de nuevos bombardeos con drones y misiles, amenazas a bases europeas y planes de evacuación masiva de ciudadanos en el Golfo Pérsico.
En un comunicado conjunto, el primer ministro británico, Keir Starmer; el presidente francés, Emmanuel Macron; y el canciller alemán, Friedrich Merz, expresaron su “consternación por los imprudentes ataques de Irán contra sus aliados, que amenazan a sus militares y ciudadanos en la región”. El texto afirmó que los tres países están “dispuestos a colaborar con Estados Unidos y sus socios para ayudar a detener los ataques de represalia de Irán”.
Del rechazo inicial al apoyo coordinado
El cambio resultó significativo. Cuando comenzó la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes, Francia calificó la operación como “ilegal y peligrosa” y pidió que fuera “detenida inmediatamente”. El Reino Unido, por su parte, no autorizó en un primer momento el uso de bases británicas —en particular la de Diego García, en el archipiélago de Chagos— para bombarderos estadounidenses B2.

Sin embargo, la escalada alteró el escenario. El domingo, una base aérea francesa en Abu Dabi fue atacada con drones iraníes. Tras ese episodio, Macron sostuvo que Francia debía “adaptar su postura a los acontecimientos de las últimas horas” y confirmó el refuerzo del despliegue militar. El portaaviones Charles de Gaulle inició su traslado del Atlántico Norte hacia el Mediterráneo oriental.
Actualmente, 60 navíos bajo pabellón o capitales franceses permanecen bloqueados dentro del Golfo Pérsico. Aunque no serían “objetivos prioritarios”, recibieron la orden de extremar medidas de protección. Una eventual desviación por el Cabo de Buena Esperanza implicaría mayores costos logísticos, con impacto potencial en el transporte de petróleo y en los precios internacionales.
Londres habilita bases y prepara evacuaciones
Starmer confirmó que el Reino Unido no participa en operaciones ofensivas directas sobre territorio iraní, pero autorizó a Estados Unidos el uso de sus bases con un “propósito defensivo específico y limitado”. Según explicó en un video difundido por su oficina, aviones británicos ya patrullan el Golfo Pérsico y han interceptado ataques iraníes.
“Nuestros socios en el Golfo nos han pedido que hagamos más para defenderlos, y es mi deber proteger las vidas británicas”, afirmó el premier. Agregó que destruir misiles en sus depósitos o lanzadores es, a su juicio, la única forma de frenar la amenaza.

En paralelo, Londres elabora uno de los mayores operativos de evacuación de su historia reciente. Más de 76.000 personas registraron su ubicación ante el Ministerio de Asuntos Exteriores en menos de 24 horas; la cifra podría superar las 94.000, principalmente en Emiratos Árabes Unidos, donde más de 50.000 británicos —en su mayoría turistas en Dubái— quedaron varados por el cierre del espacio aéreo tras ataques a los aeropuertos de Dubái y Abu Dabi. El gobierno evalúa rutas terrestres hacia Arabia Saudita si la clausura aérea se prolonga.
Berlín apoya pero no participará militarmente
El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, aclaró que Alemania no se sumará a acciones militares contra Irán. “El Gobierno federal no tiene la intención de participar”, dijo a la radio Deutschlandfunk. Señaló que, a diferencia del Reino Unido, Alemania no dispone de bases en la región ni de medios militares equivalentes.

No obstante, advirtió que el régimen iraní representa “una amenaza considerable” no solo para Israel sino también para Europa. Mencionó el programa iraní de misiles balísticos con alcance hacia territorio europeo, ciberataques dirigidos contra Alemania y el apoyo de Teherán a Rusia en la guerra en Ucrania. “Si a este régimen se le impide actuar contra nosotros como en el pasado, eso aumenta nuestra seguridad”, sostuvo.
En ese contexto, el embajador israelí en Berlín, Ron Prosor, acusó a Irán de intentar arrastrar a Europa al conflicto. En declaraciones a la agencia dpa, afirmó que el presunto ataque con drones contra una base británica en Chipre evidenció esa estrategia y pidió “alerta máxima”. También agradeció al ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, el refuerzo de la seguridad en instituciones judías. El nuevo alineamiento europeo con Washington marca un punto de inflexión diplomático. Sin comprometer tropas en combate directo —al menos por ahora—, las principales potencias del continente respaldan la estrategia de frenar la capacidad ofensiva iraní, en un conflicto que amenaza con extenderse más allá de Medio Oriente.




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