La concentración de la riqueza en Alemania alcanzó un nuevo escalón. Según la 26ª edición del Global Wealth Report de la consultora Boston Consulting Group (BCG), unas 5.000 personas que poseen más de US$ 100 millones cada una –el umbral internacional para ser considerado ultrarrico– controlaron a fines de 2025 más de un cuarto del patrimonio financiero privado del país. El club creció en 1.100 miembros respecto del año anterior, impulsado sobre todo por las ganancias bursátiles.
Una cúpula con casi 3,4 billones de dólares
El informe, citado por Handelsblatt y Der Spiegel, indica que los ultrarricos alemanes detentan el 27,3% de un patrimonio financiero total estimado en US$ 12,4 billones: casi US$ 3,4 billones en manos de un grupo que representa menos de uno de cada veinte mil habitantes. La consultora proyecta que esa participación trepará al 29% hacia 2030.

Michael Kahlich, socio de BCG en Zúrich y coautor del estudio, explicó el mecanismo detrás de la tendencia. “La concentración del patrimonio en la cúspide sigue aumentando: quien tiene más puede diversificar más ampliamente e invertir en clases de activos de mayor rendimiento, como acciones o capital privado”, señaló.
Bolsas en alza, inmuebles que pesan
El patrimonio neto de los alemanes creció alrededor del 15% durante 2025 y alcanzó los US$ 23,3 billones. Los activos financieros saltaron casi 18%, gracias al buen desempeño bursátil. Los bienes tangibles –sobre todo inmuebles– treparon a US$ 13,4 billones y representan más de la mitad del patrimonio total.

En el plano global, la riqueza financiera subió cerca de 11% en 2025, el mayor salto desde 2021, hasta unos US$ 550 billones. Estados Unidos lidera el ranking con US$ 147 billones, seguido por China (US$ 41,5 billones), Japón (US$ 15,6) y Alemania (US$ 12,4).
El mapa alemán: una pirámide cada vez más afilada
Por debajo de los 5.000 ultrarricos, más de 700.000 multimillonarios completan el segmento que, en conjunto, controla el 52,8% del patrimonio financiero alemán. En el escalón intermedio aparecen unos 3,2 millones de personas con un patrimonio de entre US$ 250.000 dólares y un millón de dólares. En la base, alrededor de 66 millones de habitantes disponen de menos de US$ 250.000 en activos financieros.

BCG identifica tres factores que frenan una distribución más amplia: una economía que viene flaqueando, una población que envejece y una cultura bursátil comparativamente débil. La movilidad social –la probabilidad de acumular más patrimonio que los padres– retrocede y se acerca a los niveles bajos que registra Estados Unidos.
De los 50 metros a la Estación Espacial Internacional
Fabian Pfeffer, profesor de Sociología en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (LMU), tradujo las cifras a una imagen didáctica. Si el patrimonio promedio de una familia alemana se apilara en monedas de un euro, formaría una torre de 50 metros de altura. La pila equivalente de un ultrarrico alemán, colocada al lado, llegaría hasta la Estación Espacial Internacional (ISS).

Pfeffer defiende la reintroducción del impuesto al patrimonio, suspendido en Alemania desde 1997. “Una nueva tributación sobre los grandes patrimonios de apenas un uno por ciento no afectaría el nivel de vida de los alcanzados y, por lo tanto, probablemente no provocaría una emigración masiva, pero el Estado dispondría de altos ingresos, por ejemplo para mejorar la infraestructura”, planteó. Como referencia histórica, recordó que en 1952, bajo el canciller Konrad Adenauer, la tasa llegó a ubicarse en el 50%.
Un debate político que no se cierra
El tributo dejó de recaudarse en 1997, luego de que el Tribunal Constitucional Federal lo declarara en 1995 incompatible con la Ley Fundamental por valuar los inmuebles de manera distinta al resto de los activos. El entonces gobierno de Helmut Kohl prefirió suspenderlo en lugar de reformarlo, aunque la Vermögensteuergesetz sigue formalmente vigente. Desde entonces, sindicatos como ver.di y la DGB reclaman periódicamente su reactivación.





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