Anton Segner cumplió el sueño que lo impulsó a dejar Alemania cuando era apenas un adolescente. El tercera línea nacido en Fráncfort fue convocado por el entrenador Dave Rennie para integrar el plantel de los All Blacks que disputará en julio el Nations Championship, para convertirse así en el primer jugador alemán en la historia en vestir la camiseta de la selección neozelandesa de rugby.
La convocatoria representa un hito para el rugby alemán y también para Nueva Zelanda, donde Segner construyó una carrera que combina rendimiento deportivo, liderazgo y una integración poco habitual en uno de los sistemas rugbísticos más competitivos del mundo.
“No tengo palabras. Por supuesto, este es el momento más emocionante de mi vida”, declaró el jugador de 24 años a la televisión pública regional de Hesse, el estado federado alemán del que es oriundo.
Un viaje que comenzó con una beca
La historia de Segner comenzó en el club SC 1880 Frankfurt. En 2017, cuando tenía 15 años, viajó a Nueva Zelanda gracias a un programa de intercambio de seis meses con el Nelson College. Lo que inicialmente era una experiencia educativa terminó convirtiéndose en el punto de partida de una carrera profesional.

Su adaptación fue tan rápida que en 2018 fue seleccionado para integrar el combinado New Zealand Schools, una de las principales plataformas de desarrollo de talentos del rugby neozelandés. Dos años más tarde llegó la convocatoria al seleccionado sub-20.
Los entrenadores destacaron desde el comienzo tres características: intensidad de juego, capacidad física y liderazgo. Esas condiciones le permitieron avanzar por las estructuras juveniles de Crusaders y posteriormente debutar en 2020 con Tasman Mako en el National Provincial Championship.
El salto a la elite de Anton Segner
La consolidación definitiva llegó en 2024, cuando firmó un contrato por tres temporadas con los Blues de Auckland, una de las franquicias más importantes del Super Rugby Pacific.

Durante la temporada 2026, Segner no sólo se ganó un lugar como titular sino que además asumió la capitanía del equipo durante buena parte del campeonato, un dato que llamó especialmente la atención de los seleccionadores nacionales.
Con 1,92 metros de altura y 108 kilogramos de peso, el alemán puede desempeñarse en las tres posiciones de la tercera línea, una versatilidad particularmente valorada en el rugby moderno.
Por qué los All Blacks lo eligieron
El entrenador de Nueva Zelanda, Dave Rennie, explicó que el rendimiento mostrado por Segner durante la temporada fue determinante para su inclusión en la lista de 34 jugadores.
“Anton ha sido el mejor jugador que ha salido de los Blues, con una gran regularidad”, afirmó el técnico en declaraciones a Sky Sport.

Rennie destacó además algunas cualidades específicas de su juego. “Ha estado genial con el balón en las manos, ha robado muchos balones, así que ha sido excelente”, sostuvo. Y agregó: “Nos aporta mucha versatilidad. Creemos que podría ser un número siete de gran calidad, pero tiene un conjunto de habilidades muy equilibrado”.
Las valoraciones positivas no quedaron allí. Neil Barnes, asistente de Rennie y exentrenador de Taranaki, reconoció que el jugador terminó modificando la opinión inicial que el cuerpo técnico tenía sobre él.

“Probablemente fue el mejor jugador dentro del plantel de los Blues. Se ganó esta oportunidad con sus actuaciones”, señaló.
Un alemán en la camiseta más prestigiosa del rugby
La convocatoria fue posible gracias a la normativa internacional que permite representar a un país después de un período prolongado de residencia. Segner vive en Nueva Zelanda desde hace nueve años y desarrolló allí toda su formación deportiva de alto rendimiento.

Su caso refleja además una tendencia cada vez más frecuente en el rugby profesional, donde los procesos de desarrollo y formación adquieren tanto peso como el lugar de nacimiento de los jugadores.
El alemán se suma a un plantel encabezado por el capitán Ardie Savea y tendrá la oportunidad de medirse con Francia, Italia e Irlanda en el Nations Championship.
Un símbolo para el rugby alemán
Aunque construyó su carrera en Oceanía, la convocatoria de Segner también tiene impacto en Alemania. El país cuenta con una tradición rugbística mucho más reducida que la de las grandes potencias del deporte y nunca había tenido un representante en los All Blacks. Por eso, su llegada a la selección tricampeona del mundo trasciende el logro individual.

Es la prueba de que un jugador surgido de Fráncfort pudo abrirse camino hasta la cima del rugby internacional, atravesando más de 18.000 kilómetros y casi una década de trabajo para convertir una apuesta juvenil en una realidad histórica.




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