lunes, 18 de diciembre de 2023

Buenos Aires (AT) – Conocer un país en el marco de una visita de menos de cuatro días es difícil sino imposible. Sin embargo, en el caso de Wolfgang Steffinger, diputado del CSU en el Bundestag, las condiciones no pueden ser más propicias para intentar lo imposible. El político preside el grupo parlamentario CDU/CSU en la Comisión de Cooperación Económica y Desarrollo y es vicepresidente del Consejo Consultivo Parlamentario sobre Desarrollo Sostenible. Con un doctorado por la UMIT – The Health & Life Sciences University, Hall/Tirol, Austria, Steffinger se especializó además en temas de desarrollo económico y energía para países de África y Asia.

Invitado por la fundación Hanns-Seidel, uno de los think-tanks más importantes de Alemania con sede en Munich, Steffinger estuvo en la Argentina a fines de noviembre para conocer sobre el terreno el potencial, las necesidades, pero también los retos que tiene la Argentina en materia energética renovable y mineral. En las calles de Buenos Aires y en diálogo con personas de todo el arco social se encontró con una sociedad en modo de cambio. En entrevista exclusiva con el Argentinisches Tageblatt revela por qué la Argentina no puede perder la oportunidad que tiene entre manos cuando el mundo se transforma y cuál es la llave para abrirle a la economía local esa puerta.

AT: ¿Qué sabía de la Argentina?

Wolfgang Steffinger: Nunca había estado estuve en la Argentina. Si estuve hace un año en un viaje similar en Bolivia y Colombia. Y si bien, evidentemente vine muy bien informado por la HSS, si Usted hoy le pregunta a cualquier alemán qué sabe de la Argentina, probablemente, lo primero que escuche sea Argentina es igual a la mejor carne del mundo (ríe).

Más allá del cambio de Gobierno, la comunidad alemana de Europa hace mucho hincapié por estos días la gran oportunidad que tiene hoy la Argentina. Su viaje es el un ejemplo tangible de ello. ¿Dónde y cuál es esa oportunidad? ¿Son los recursos?

Es el volumen y la calidad de lo que pueden aportar pero también es el momento para hacerlo. La Argentina tiene condiciones privilegiadas en materia de renovables, desde la calidad y la duración de la radiación del sol. Entonces, es una combinación de dos cosas: el momento y el proceso de transformación que atraviesa el mundo y la diversidad de recursos que puede ofrecer la Argentina como también Chile. Además, la Argentina ofrece por su modelo político y su base republicana las bases para países como Alemania que, desde su modelo de una economía de mercado liberal y social necesitan a aliados y socios que comparta esos valores democráticos y republicanos.

En el mix energético del momento, el Hidrógeno es la nueva niña bonita de la economía global. Sin embargo, todos están recién arrancando. Falta transporte, falta infraestructura. Desde sus conversaciones que tuvo con estudios y analistas en la Argentina sobre el tema, ¿qué retos del mercado argentino son los que más preocupan al inversor europeo?

Un punto clave es la seguridad jurídica para los inversores. Eso me lo mencionaron tanto las empresas alemanas que están ya operando en la Argentina como otras en Alemania. Pero también, aquí en Buenos Aires, en las charlas que tuvimos por ejemplo en la Cámara Alemana de Comercio. Relacionado con ello, la fiabilidad en materia de acuerdos. O sea, cuánto un inversor puede estar seguro de que el acuerdo que cerró con un proveedor local se cumpla tal cual se acordó.

¿Por ejemplo?

Un ejemplo, que se me mencionó más de una vez en las charlas fue la legislación en energías renovables a nivel general. Me comentaron que este proyecto de Ley estaría desde hace ya un tiempo en el Senado argentino y no puede avanzar por los bloqueos que se generan entre los partidos. Un inversor necesita poder contar con un marco legal firme y obligatorio. Eso evidentemente no es solo un tema en la Argentina. Lo veo también mucho en África. Allí muchas empresas alemanas suelen comentarme: “Nos encantaría poder invertir, pero bajo estas condiciones de vulnerabilidad jurídica, no podemos”. Donde también me comentaron espacios de mejora es en todo lo que tiene que ver con la red de transporte y distribución de energía, y, en particular, de electricidad.

Otro punto es contar con un mercado abierto. Por lo que me informaron, en es ese sentido, la Argentina necesita encauzar el tema impositivo en cuanto a la importación y exportación. Y aquí una palabra clave es el Mercosur y cómo este seguirá. En ese sentido, el nuevo presidente, Javier Milei, parece tener una visión acorde y parece querer alinear a la Argentina más con Occidente, o sea EE.UU., Israel y Europa. En cualquier caso, todo se reduce a la confiabilidad que logre generar la Argentina como mercado y como Estado de Derecho.

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Dr. Wolfgang Steffinger visitó al Senado argentino donde intercambio experiencias con políticos argentinos (Foto: gentileza HSS).

Con una mirada objetiva, un argentino podría cuestionarse: si mañana la guerra termina, por la cercanía geográfica y también histórica, las partes vuelven a acercarse. Entonces quienes perdemos somos nosotros. ¿Qué le responde a esas ideas?

La guerra de Ucrania ha destruido tanto la confianza que no creo se pueda generar esa opción. Además, la Argentina hoy, según mi visión, está en un momento clave, en una encrucijada. Si logra convertirse en un socio confiable, basado en la prerrogativa de la ley y se compromete a los estándares de calidad y cuidado del medioambiente, tiene grandes posibilidades de convertirse en uno de los socios más cercanos de Alemania como de Europa y de los países occidentales. Pero es ella la que decide.

Usted caminó por las calles de Buenos Aires, conversó con distintos grupos de referentes de la vida pública local, políticos, abogados, representantes de organizaciones sociales, estuvo en el Senado argentino. Desde su conocimiento con mercados de África o Asia, ¿qué conclusiones le deja esa foto en cuanto a realidad argentina?

Como bien dice, los pocos días que estuve en la Argentina y en Chile no me permiten tener más que una foto. Mi visión es entonces limitada y por eso, yo no me puedo permitir hacer un juicio. No obstante, lo que sí me impactó fue la visión que me trasladaron los jóvenes con los cuales conversé. Todos, sin excepción, me repetían que esta es quizás la última oportunidad que el país tiene para ellos. Todos quieren que el país vuelva a crecer y quieren poder desarrollarse en el país, pero también todos se mostraron muy decepcionados con la clase política. Sin excepción, todos expresaron un profundo cansancio en cuanto a la corrupción y el nepotismo de los últimos años.

Entre hidrógenos, litio (mineral), renovables (solar y eólica). ¿Por dónde debería empezar la Argentina (primero, H2, después, Litio)?

No creo que sea mi lugar, dar recomendaciones a su país. Pero sí creo importante recordarle lo que mencionábamos antes: las grandes oportunidades que la Argentina tiene hoy, como pocas veces antes. Especialmente, entre energías renovables, ya sea eólica, o solar. Y aquí especialmente como proveedor para la generación de hidrógeno verde. Porque el hidrógeno “gris”, que se genera con gas, no necesariamente es la opción más ecológica. En cuanto a los recursos mineros que me comentaba, como litio, cobre, plata, oro, lo más importante será entender y trabajar para poder hacerlo en base a los estándares medioambientales, sociales que la Unión Europea está pregonando. Un buen ejemplo es aquí la la Ley de Suministro europea. Y un tercer sector que volvió al centro de escena por la guerra de agresión rusa contra Ucrania es el de Alimentos. La Argentina tiene un potencial enorme en este sentido. Recuerdo aquí las investigaciones que prueban que su país tiene los recursos para alimentar hasta 450 millones de personas, diez veces de su población.

¿Qué pueden hacer las empresas alemanas para poder ayudar a la Argentina a tomar ese camino?

Siempre es una decisión riesgosa para una empresa invertir en un mercado que no conoce bien. Por eso, el contacto recurrente, el acercamiento a través del diálogo son tan importantes para entender y achicar las diferencias y características culturales de cada uno. Estar siempre en contacto y generar puentes y puntos de encuentros para entender qué mueve a cada uno de las partes. Pero más allá de todo, y reitero, la clave pasa por estar seguros de que los argentinos y la Argentina son socios confiables; que hacen lo que dicen; que cumplen a lo que se comprometieron en tiempo y forma; que velen siempre por la seguridad jurídica. Y no que el dinero que se invierte el país termina por razones de corrupción o similares convirtiéndose en un regalo electoral para asegurarse las próximas elecciones.

¿Qué hace la Hanns-Seidel Stiftung para generar el puente para que ese puente se genere?

HSS trabaja muy fuerte en el fomento de las instituciones democráticas como también en lo que hace al Estado de Derecho. Pero, además, busca fomentar y acercar a otros el modelo de lo que puede ser el modelo alemán que solemos traducir con el término “Soziale Marktwirtschaft” (Nota d. red. economía de mercado social).

¿Cómo define la economía mercado social?

Es una economía basada en un concepto de orden, para que del crecimiento económico pueda beneficiar a todos. En este modelo, que creo Ludwig Erharddt, (Nota. d. red: el padre del milagro económico de la posguerra) el Estado sólo interviene cuando las fuerzas de mercado ponen en jaque la libertad del otro para crecer. O sea, es un modelo que ayuda para garantizar la libertad de hacer de cada uno. Dicho de otro modo: es una ayuda para la auto ayuda. El Estado ayuda pero también exige.

En muchos países, cuando escuchan “social” piensan en socialismo. Sin embargo, en este modelo el Estado únicamente intervienes de forma ordenante cuando el mercado no puede o no logra proveer necesidades básicas de la sociedad. Por ejemplo, por lo que pude ver, la Argentina viene teniendo por un Estado de bienestar muy amplio y presente. Pero eso no es una economía de mercado social, según el modelo alemán. Es más creo que la Argentina podría aprovechar mucho el modelo alemán, porque ni el status quo actual -un Estado omnipresente y de subisidios- como tampoco una economía de mercado cruda y dura, como en EE.UU., pueden ser la solución para el país, según lo que pude percibir. En este punto, la HSS tiene y está haciendo mucho para acercar este modelo a otros. En la Argentina, también en cuanto a estándares de seguridad y legalidad; entre otros preparando y formando a las fuerzas policiales.

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Dr. Wolfgang Steffinger en la vista a la Confitería Ideal, en Buenos Aires (Foto: gentileza HSS).

Usted llegó en un momento clave a la Argentina, cuándo el país estaba dentro de una profunde crisis económica y social y definiendo su futuro. ¿Qué los sorprendió?

Lo que me impresiono, fue la resiliencia con la que los argentinos que conocí afrontan su día a día. Que a pesar de la tremenda crisis que atraviesa su país, los argentinos saben seguir desafiando el presenten y estar dispuestos a no rendirse. Y lo hacen con una ligereza admirable. Por ejemplo, en mi país, las personas hoy están más que preocupadas por una tasa de la inflación de 3,5% anual. Mientras, en la Argentina, ustedes viven con más del 30% mensual y ya algunos anticipan un 300%. 

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