BioNTech confirmó el cierre de sus centros de Tübingen, Marburg e Idar-Oberstein después de varios meses de búsqueda de compradores sin acuerdos. En conjunto, unas 1.800 personas trabajan actualmente en los tres sitios en Alemania. La salida será escalonada: Tübingen dejará de operar a fines de 2027, Marburg a comienzos de 2028 e Idar-Oberstein a fines de ese año.
La decisión convirtió una reestructuración anunciada en mayo en un calendario concreto. La empresa de la industria farmacéutica atribuyó el fracaso de las ventas a un “difícil entorno de mercado e inversión” y señaló que contactó a compañías e inversores nacionales e internacionales vinculados con ARNm, anticuerpos, plásmidos y terapias celulares y génicas. Un vocero explicó a Reuters que, pese a un proceso de venta amplio, “no fue posible finalizar una venta”.

Tres plantas, tres historias
Marburg concentra la mayor carga histórica. La planta está ubicada en el predio de las antiguas Behringwerke y durante la pandemia produjo vacunas de ARNm contra el Covid-19. También fabricó ADN plasmídico, un insumo utilizado para vacunas de ARNm y terapias celulares. BioNTech había adquirido el establecimiento a Novartis y realizó importantes inversiones allí.
Idar-Oberstein cumple otra función: allí se producen, entre otros desarrollos, terapias destinadas a fases clínicas tempranas, es decir, medicamentos que todavía atraviesan etapas de investigación antes de una eventual aprobación comercial

Tübingen representa un caso diferente. Es la sede de CureVac, el antiguo competidor alemán de BioNTech en la carrera por una vacuna contra el coronavirus, cuya adquisición fue anunciada en 2025. Tras conocerse los planes de cierre, Ingmar Hoerr, fundador de CureVac, acusó a BioNTech de haber incumplido el espíritu de aquella operación. La compañía justificó su reorganización por baja utilización, sobrecapacidad, reducción de costos y mayor concentración en oncología.
Berlín muestra que vender sí fue posible
La búsqueda de compradores no fracasó en todos los activos. BioNTech acordó vender JPT Peptide Technologies, su filial berlinesa especializada en servicios para investigación, desarrollo y análisis de péptidos, a un fondo asesorado por DUBAG Group. Alrededor de 130 puestos pasarán al comprador.

Ese contraste impide reducir los tres cierres a la idea de que simplemente no existía mercado. En Marburg, Tübingen e Idar-Oberstein hubo evaluaciones y conversaciones confidenciales, pero no acuerdos. BioNTech no difundió el precio pretendido, las inversiones que requerirían los establecimientos ni las demás condiciones económicas de las negociaciones.
Del auge de las vacunas a la oncología
El ajuste ocurre mientras BioNTech reduce capacidad vinculada con las necesidades extraordinarias de la pandemia y concentra recursos en una cartera dominada por oncología. La empresa todavía no dispone de otro producto aprobado además de su vacuna contra el Covid-19, aunque mantiene numerosos programas clínicos en desarrollo.
En el primer semestre de 2026 registró una pérdida neta de EUR 1.352,7 millones (US$ 1.542 millones). El resultado, sin embargo, no implica insolvencia: al 30 de junio BioNTech informó EUR 16.634,2 millones (US$ 18.880 millones) entre efectivo, equivalentes e inversiones en valores.

Para los trabajadores, el proceso tampoco puede resumirse todavía en 1.800 despidos. La empresa y el Konzernbetriebsrat, el comité de empresa del grupo, acordaron condiciones adicionales de indemnización, cuyos detalles no fueron publicados. La cifra final dependerá también de eventuales traslados, retiros y otras salidas.
Los cierres no significan que BioNTech abandone Alemania. Pero Marburg, Idar-Oberstein y Tübingen muestran una consecuencia concreta de la transición posterior al Covid-19: capacidad industrial avanzada quedó subutilizada antes de que una nueva cartera de productos pudiera ocupar plenamente esas instalaciones.





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