En el costado exterior de los botines azules que Brajan Gruda llevó a la Bundesliga sobresalía una palabra imposible de disimular: Messi. No se trataba de un homenaje improvisado ni de una decisión personal del futbolista alemán. Lionel Messi lo había incluido entre los diez jóvenes elegidos para usar sus F50 Vis10n.
De esa manera, Gruda quedó en una lista integrada por algunas de las mayores promesas del fútbol. Los seleccionados recibieron una edición especial de los botines del capitán argentino, con el apellido “Messi” escrito en letras grandes. La campaña, denominada Messi+10, tenía la idea de señalar a los jugadores capaces de ocupar un lugar importante durante los próximos años.
Para Gruda, admirador del argentino desde su infancia, el reconocimiento tuvo un peso especial. “Messi es el mejor jugador de todos los tiempos”, aseguró después de llegar al RB Leipzig. Para él, llevar esos botines no representaba una carga, sino una motivación.
Su historia, sin embargo, había comenzado lejos de las grandes publicidades. Antes de la Premier League, la selección alemana y los estadios repletos, hubo una pequeña cancha cercada en Speyer. Allí aprendió a gambetear contra rivales mucho mayores que él y a recuperar la pelota cada vez que terminaba en un arroyo. Ese fútbol sin entrenadores ni cámaras todavía aparece en su manera de jugar. Gruda recibe sobre la derecha, enfrenta al defensor y busca el espacio hacia el centro con su pierna izquierda. No espera que el partido le entregue una ventaja. Intenta fabricarla.
Brajan Gruda, el chico que aprendió a gambetear entre rejas
Brajan Gruda nació el 31 de mayo de 2004 en Speyer, una de las ciudades más antiguas de Alemania, situada a orillas del Rin. Sus padres son albaneses y el fútbol tuvo desde siempre un lugar importante en la familia. Su padre, Bujar Gruda, fue jugador profesional y llegó a disputar la Copa UEFA con el Vllaznia de Albania. La madre de Brajan asumió buena parte del esfuerzo cotidiano: lo llevaba a los entrenamientos, lo esperaba y se aseguraba de que volviera temprano a su casa.
El primer gran escenario fue una cancha enjaulada de Speyer-West, con dos arcos de handball y un arroyo cercano. Durante el verano podía pasar jornadas enteras en ese lugar, incluso cuando la temperatura superaba los 30 grados. Casi todos los jugadores eran mayores. Gruda era el más chico y también el encargado de buscar la pelota cuando caía al agua.

A los seis años comenzó su formación en el FC Speyer 09. En 2015 pasó a las divisiones juveniles del Karlsruher SC y tres temporadas después ingresó en la academia del Mainz 05. Tenía 14 años.
En Mainz encontró una estructura capaz de ordenar el talento formado en la calle. Los entrenadores lo ubicaron principalmente sobre la banda derecha para que pudiera enganchar hacia el centro con la zurda. También trabajaron sobre su disciplina defensiva, la toma de decisiones y la precisión en el último pase.

Gruda, sin embargo, siguió buscando el duelo individual y atacando a sus marcadores. Su juego despertó comparaciones con Andrés Iniesta por el control cercano, el equilibrio y la capacidad para avanzar entre varios rivales. Él eligió una definición más sencilla: “Soy un gambeteador”.
En 2022 firmó su primer contrato profesional. El 25 de enero de 2023, a los 18 años, debutó en la Bundesliga frente al Borussia Dortmund.
El partido que cambió su carrera y el difícil salto a Inglaterra
La primera temporada completa de Gruda en la Bundesliga coincidió con la lucha del Mainz por evitar el descenso. El equipo debió aguantar cambios de entrenadores, derrotas y semanas de incertidumbre. Su primer gol llegó el 6 de octubre de 2023 contra Borussia Mönchengladbach. Recibió la pelota cerca del área, acomodó el cuerpo y sacó un remate de zurda que terminó en el ángulo. Tiempo después reconoció que entonces, durante unos segundos, no supo qué hacer con sus emociones.
Terminó la campaña con cuatro goles y tres asistencias en 28 partidos de Bundesliga. En la última fecha marcó y asistió en la victoria por 3-1 ante Wolfsburgo. Ese resultado aseguró nada menos que la permanencia del Mainz en la primera división.
Su rendimiento también llamó la atención de Julian Nagelsmann, quien lo invitó a trabajar con la selección alemana durante la preparación para la Eurocopa de 2024. Gruda no integró la lista definitiva y una lesión en la pantorrilla lo obligó a abandonar la concentración, pero el llamado confirmó que ya estaba bajo observación.
Thomas Müller, el histórico jugador del Bayern Múnich, luego de enfrentarlo pidió intercambiar camisetas con él y publicó una foto al respecto en sus redes sociales. Müller sostuvo que Gruda tenía “algo especial”. La cantidad de seguidores del joven se disparó de inmediato.
En agosto de 2024, el Brighton inglés decidió apostar por él. Gruda firmó un contrato hasta 2028 y abandonó por primera vez el fútbol alemán. Mainz aceptó una de las ventas más importantes de su historia. Pero el cambio resultó más duro de lo esperado. La velocidad, la exigencia física y la competencia interna de la Premier League limitaron su continuidad.
Antes de regresar a Alemania acumuló 45 encuentros, cuatro goles y ocho asistencias con Brighton en todas las competencias. Los números no alcanzaban para garantizarle el lugar permanente que necesitaba.
Los botines de Messi y una nueva oportunidad en el Este alemán
La aparición de Gruda en la campaña Messi+10 se dio justamente mientras buscaba consolidarse en Inglaterra. Lionel Messi y Adidas presentaron una segunda selección de diez jóvenes destinados a utilizar los F50 Vis10n. Junto al alemán aparecieron nombres como Nico Paz, Kendry Páez, Andrey Santos, Rodrigo Mora y Mika Godts.

En febrero de 2026, a Gruda se le presentó la oportunidad de volver a la Bundesliga: RB Leipzig acordó una cesión con Brighton hasta el final de la temporada. De inmediato, el atacante recuperó minutos, confianza y contacto frecuente con la pelota. Durante sus primeros meses disputó 14 partidos oficiales, marcó tres goles y entregó tres asistencias. S
Leipzig terminó tercero y sacó la clasificación para la Champions League. En julio, el club acordó extender el préstamo durante toda la temporada 2026/27. Gruda conservó la camiseta número 10 y quedó bajo la conducción de Martín Demichelis, otro vínculo argentino en una carrera ya atravesada por la elección de Messi.

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