Un alto mando del Ejército alemán lanzó una advertencia que sacudió el debate estratégico en Europa. El mayor general Wolf-Jürgen Stahl, presidente de la Academia Federal de Política de Seguridad, sostuvo que el presidente de Rusia Vladimir Putin podría provocar en el continente “cosas que ni siquiera podemos imaginar” si se presenta la oportunidad de avanzar militarmente contra Occidente. Sus declaraciones se dieron en un contexto marcado por tensiones persistentes, maniobras militares de la OTAN y negociaciones de paz fallidas en torno a la guerra en Ucrania.
Stahl afirmó que Alemania ya enfrenta ataques constantes en el plano digital. Según su diagnóstico, Moscú despliega una estrategia de presión que no se limita al campo militar tradicional. “Alemania está bajo ataque permanente en el ámbito cibernético”, advirtió ante la Sociedad Germano-Británica. Para el general, el comportamiento del Kremlin en los últimos años demuestra una orientación confrontativa que no debe subestimarse.
Rusia y una amenaza que va más allá del campo de batalla
El militar alemán describió un escenario internacional inestable. Lo hizo con frases cortas y directas. Dijo que el orden liberal europeo atraviesa una etapa de fragilidad. Planteó dudas sobre la reacción política si tropas rusas avanzaran sobre territorio de la OTAN. En su visión, podría surgir un debate interno en Alemania que favorezca soluciones diplomáticas inmediatas, incluso frente a una ocupación.

“Si soldados rusos ocupan territorio de la OTAN, la alianza debe preguntarse cómo expulsarlos de forma efectiva”, sostuvo. Para Stahl, la restitución del control no puede ser solo jurídica. Debe ser concreta.
Enumeró los cuatro pilares de la seguridad alemana: la Unión Europea, la OTAN, la fortaleza económica y la cohesión social. Según su análisis, todos enfrentan tensiones. La presión rusa, indicó, no solo se expresa en el frente ucraniano. También impacta en la estabilidad interna de los países europeos.
En paralelo, el jefe del Estado Mayor británico planteó que el Reino Unido debe estar dispuesto a realizar sacrificios si la situación escala. Las declaraciones reflejan un clima de preocupación que se expande en distintos gobiernos del continente.
Maniobras militares y el foco en el corredor de Suwalki
En este marco, la OTAN desarrolla en Alemania el ejercicio anual Steadfast Dart 2026. Las maniobras simulan una invasión rusa y ponen a prueba la capacidad de reacción rápida de la alianza. Este año, el eje se centró en el corredor de Suwalki, una franja de unos 65 kilómetros entre Polonia y Lituania que constituye el único enlace terrestre con los Estados bálticos.

El corredor se considera un punto vulnerable. Una eventual ocupación aislaría a Estonia, Letonia y Lituania del resto del bloque. El ejercicio incluyó despliegues acelerados y coordinación multinacional.
Polonia, que en septiembre derribó drones rusos que ingresaron en su espacio aéreo, evalúa fortalecer su disuasión. El presidente Karol Nawrocki expresó su apoyo a que el país se incorpore a un proyecto nuclear. Aclaró que cualquier paso respetaría la normativa internacional. Remarcó que Polonia se ubica en la frontera directa de un conflicto armado.
Stahl, por su parte, se mostró confiado en que Estados Unidos mantendrá su “paraguas nuclear” sobre los aliados europeos. Incluso ante la posibilidad de que Donald Trump reduzca fuerzas convencionales en el continente. Consideró que no conviene a Washington que países como Polonia desarrollen arsenales propios. El canciller alemán Friedrich Merz descartó que Berlín busque su propia disuasión nuclear, aunque admitió que podría, en teoría, transportar ojivas británicas o francesas.
Ucrania, negociaciones fallidas y el peso del territorio
Las advertencias del general coinciden con un momento complejo en el frente diplomático. Las conversaciones celebradas en Ginebra entre delegaciones rusas y ucranianas terminaron sin avances concretos. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky reconoció que el resultado no fue suficiente. Indicó que se discutieron cuestiones militares, pero que los temas políticos sensibles y los posibles compromisos quedaron pendientes.
Rusia calificó la reunión como difícil, aunque profesional. El principal obstáculo gira en torno al territorio. En especial, la región oriental del Donbás. Moscú exige el control total de esa zona, donde ya domina cerca del 88 por ciento del área. Zelensky afirmó que su pueblo no le perdonaría la cesión de soberanía como parte de un acuerdo.

Desde Washington, Trump instó a Ucrania a sentarse a la mesa con rapidez. Sus palabras añadieron presión a un proceso que se estancó antes de cumplir dos horas de deliberaciones.
En este contexto, la advertencia de Stahl adquiere mayor peso. “El mundo atraviesa una etapa turbulenta y desordenada”, señaló. Para el general, Europa debe reforzar sus fundamentos antes de enfrentar una prueba mayor. Sus palabras no describen un conflicto inevitable. Pero plantean un escenario en el que la pasividad podría tener costos elevados.
El debate se intensifica. Las maniobras continúan. Las negociaciones siguen abiertas. Y la seguridad europea enfrenta uno de los momentos más delicados desde el fin de la Guerra Fría.



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