Las acciones de Tesla iniciaron la semana con una suba cercana al 3,1% en las primeras operaciones del martes, hasta ubicarse en torno a los USD 451,67 por papel. El movimiento extendió el rebote del día previo y cortó una racha negativa, en un contexto de recuperación general de Wall Street. Sin embargo, el impulso bursátil convive con señales menos alentadoras provenientes de Europa, donde los datos más recientes muestran una caída marcada en las ventas del fabricante de autos eléctricos durante diciembre y a lo largo de todo 2025.
La reacción positiva del mercado no logra tapar las dudas de fondo. Los números europeos vuelven a poner bajo la lupa la capacidad de crecimiento de Tesla y su margen para sostener precios en un escenario cada vez más competitivo. El contraste entre la evolución de la acción y el desempeño comercial abre un interrogante central entre los inversores: cuánto del valor actual de la empresa se explica por su negocio automotor y cuánto descansa en expectativas ligadas a software, autonomía y otros desarrollos futuros.
Europa, un termómetro incómodo para Tesla
El mercado europeo resulta clave para evaluar la salud del negocio de Tesla fuera de Estados Unidos y China. En Alemania, la autoridad de tránsito informó que la compañía vendió 2.032 vehículos en diciembre, lo que representa una caída interanual del 48%. El balance anual profundiza la tendencia: durante 2025, las ventas totalizaron 19.390 unidades, un retroceso del 48,4% frente al año previo.

El dato contrasta con el desempeño de la competencia. En el mismo mercado alemán, BYD multiplicó sus ventas más de doce veces en diciembre, hasta alcanzar 4.109 unidades, y cerró el año con 23.306 vehículos patentados. Todo esto ocurrió mientras las registraciones totales de autos eléctricos en Alemania crecieron 43,2%, hasta 545.142 unidades, lo que deja en evidencia que el problema no es la falta de demanda general, sino la pérdida de terreno relativo de Tesla.
En el Reino Unido, el escenario también se volvió más adverso. Las registraciones de Tesla, utilizadas como indicador de ventas, cayeron más de 29% interanual en diciembre, con 6.323 unidades. Analistas del sector señalan que el desembarco de nuevas marcas y modelos, en especial de origen chino, intensificó la competencia y empuja los precios a la baja. La presión competitiva se siente cada vez más fuerte en los principales mercados europeos.
Autonomía, software y la apuesta más allá del auto
Frente a la desaceleración en las ventas y a márgenes más ajustados, el foco de los inversores comienza a desplazarse. Tesla insiste en que su valor no depende solo de la cantidad de autos vendidos. La empresa busca posicionarse como una plataforma tecnológica, con énfasis en software, inteligencia artificial y conducción asistida.

En ese terreno, la competencia también avanza. Mercedes-Benz anunció que lanzará en Estados Unidos un sistema de asistencia a la conducción urbana durante el transcurso de este año. El paquete, denominado MB.DRIVE ASSIST PRO, tendrá un costo de USD 3.950 por tres años. En comparación, el sistema Full Self-Driving de Tesla se ofrece por unos USD 8.000 o mediante una suscripción mensual cercana a los USD 99.
Ambas compañías aclaran que estos sistemas no reemplazan al conductor y exigen atención permanente. Aun así, el anuncio introduce una presión directa sobre Tesla, que durante años utilizó la promesa de la autonomía como uno de sus principales diferenciales frente a los fabricantes tradicionales.
El mercado financiero, entre el rebote y la cautela
El repunte reciente de la acción se dio luego de siete sesiones consecutivas en baja y coincidió con un clima más favorable en los mercados estadounidenses. Los operadores también siguen de cerca indicadores macroeconómicos, como el próximo informe de empleo en Estados Unidos, que puede influir en la política de tasas de interés y, por extensión, en la valuación de empresas de alto crecimiento como Tesla.
No obstante, las señales de enfriamiento de la demanda en Europa podrían reavivar la volatilidad. Una mayor competencia suele traducirse en incentivos más agresivos y en márgenes más delgados. Para una empresa que durante años sostuvo precios elevados gracias a su marca y a su liderazgo temprano, ese cambio representa un desafío estructural.
A esto se suma el costo de escalar tecnologías de conducción asistida y las exigencias regulatorias que rodean a estos sistemas. Cada avance en autonomía implica inversiones significativas y un escrutinio creciente por parte de las autoridades, tanto en Europa como en Estados Unidos.




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