El nombre de Nicoló Tresoldi empezó a circular con fuerza en Europa y también en Sudamérica. Con apenas 21 años, el delantero se convirtió en uno de los perfiles más observados por selecciones nacionales que buscan renovar sus ataques. Su situación presenta una particularidad: puede elegir entre tres países. Italia, Alemania y Argentina siguen de cerca cada paso de un futbolista que todavía no definió su futuro internacional.
La disputa no es simbólica: se trata de un delantero en pleno crecimiento, con números concretos y proyección real en el fútbol europeo. Su presente en Bélgica y su rendimiento con la selección alemana juvenil alimentan el interés. En ese contexto, la Asociación del Fútbol Argentino mueve fichas para intentar convencerlo.
Un delantero con tres banderas posibles
Tresoldi nació en Italia, hijo de padre italiano —exjugador profesional— y madre argentina. Su historia familiar le abrió tres puertas. Italia por nacimiento. Alemania por formación. Argentina por sangre.

A los 11 años se mudó a Hannover. Allí se formó como futbolista. Pasó por las inferiores del Hannover 96 y luego avanzó en el sistema alemán. Con 18 años obtuvo la nacionalidad alemana y debutó con la selección sub-19. Desde entonces, su recorrido internacional quedó ligado a Alemania.
En la sub-21 acumuló una producción destacada: 12 goles en 23 partidos. No se trata de una promesa abstracta: sus números sostienen el interés que genera. Sin embargo, esa decisión todavía no es definitiva. Mientras no juegue un partido oficial con la selección mayor, puede cambiar de federación. Esa ventana es la que mantiene viva la disputa.
Italia aparece como una opción natural. Pero el propio jugador reconoció que la competencia en ese seleccionado es alta. En declaraciones públicas, dejó en claro que no recibió contactos recientes desde ese país.
Alemania, en cambio, lo tiene dentro de su estructura. El entrenador Julian Nagelsmann lo sigue de cerca. Incluso lo mencionó en conferencias, aunque todavía no le dio lugar en la selección mayor.
Argentina entra en escena
En este escenario, Argentina decidió intervenir. Según reportes surgidos en Alemania, dirigentes vinculados a la AFA ya establecieron contactos con el entorno del jugador. La estrategia es clara: adelantarse a Alemania e Italia y convencerlo antes de que quede definitivamente atado a otra selección.
El argumento no es menor. Argentina es la actual campeona del mundo. Ofrece un proyecto competitivo y una identidad futbolística fuerte. Además, existe un vínculo emocional directo: la madre de Tresoldi es argentina.
Esa combinación puede pesar. En casos similares, la conexión familiar suele inclinar decisiones que, en lo deportivo, aparecen equilibradas. Desde el entorno del jugador no hubo una definición. Sí dejó en claro que la posibilidad de representar a Argentina existe y que todavía no tomó una decisión final.
Rendimiento en Europa y salto de nivel
El interés no surge solo por su nacionalidad múltiple. Tresoldi atraviesa una temporada sólida en el fútbol europeo. Tras su paso por Hannover 96, fue transferido al Club Brugge por EUR 7,5 millones. El salto fue importante. También la respuesta.

En su primera temporada en Bélgica suma cifras contundentes: goles, asistencias y presencia constante. En la liga local acumuló más de una decena de tantos en poco más de treinta partidos. Si se cuentan todas las competencias, sus números crecen todavía más.
El dato central es otro: rinde en una liga competitiva y en un equipo que disputa torneos internacionales.
Ese rendimiento despertó el interés de clubes grandes. En Inglaterra, el Arsenal lo sigue de cerca. No es un dato menor. Implica que su evolución ya entró en el radar de la elite europea. En paralelo, su actuación reciente con Alemania sub-21 reforzó su imagen. Marcó dos goles en un triunfo ante Irlanda del Norte en la clasificación para la Eurocopa juvenil. Esa actuación reactivó el debate en Alemania sobre su convocatoria a la selección mayor.
Una decisión abierta
El caso Tresoldi reúne varios factores que lo vuelven atractivo. Juventud, rendimiento, proyección y una situación administrativa que permite elegir. La decisión no es inmediata, pero el contexto empuja a que se resuelva en el corto plazo. Si Alemania lo convoca a la mayor y juega un partido oficial, el escenario cambia de forma definitiva. Italia también podría intervenir si decide acelerar contactos.

Argentina busca adelantarse a ese desenlace. El objetivo es seducirlo antes de que otra federación lo asegure. En ese juego, el vínculo familiar y el presente del seleccionado pueden ser determinantes. Por ahora, el delantero mantiene una postura abierta. Sigue compitiendo en Europa. Responde en la cancha. Y deja que su futuro internacional se defina en paralelo.
Tres selecciones, un mismo jugador y una decisión que puede marcar su carrera. El desenlace todavía no está escrito. Pero el interés creciente confirma algo: Tresoldi ya dejó de ser una promesa para convertirse en una pieza codiciada.



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