A las 5.42 de la madrugada del 22 de enero, Michael Ralla saltó sobre el sofá de su casa en Manhattan Beach, California, con su esposa Janelle y su perro FlipFlop. El video que subió a Instagram inmortalizó el instante en que se enteró de que la película para la que creó los efectos visuales recibió 16 nominaciones al Oscar 2026, un récord en la edición número 98 de los premios de la Academia de Hollywood. El gran favorito de la noche tiene apellidos alemanes detrás de cámara.
Un alemán de la Selva Negra en el corazón de Hollywood
Michael Ralla, supervisor de efectos visuales de 46 años nacido en Achern, en la Selva Negra, trabaja en la industria cinematográfica estadounidense desde 2010, cuando se instaló en California tras pasar varios años en Australia. Su currículum incluye superproducciones como “The Avengers”, “Transformers” y “Pacific Rim”. Pero “Sinners“, el drama musical vampírico dirigido por Ryan Coogler, representa la cima de su carrera.

A pocos días de la ceremonia, Ralla se muestra relajado pese a la presión. Padre de dos hijos y surfista apasionado, reflexiona sobre sus chances frente a la principal competidora. “Está bastante claro quién es el gran favorito”, admite, aunque no descarta una “situación tipo David contra Goliat”. En la industria, “Avatar: Fire and Ash” es considerada la candidata más fuerte en la categoría de efectos visuales, pero “Sinners” demostró durante toda la temporada de premios que puede dar sorpresas.
De Dessau a Adelaide, pasando por Hollywood
El otro alemán del equipo es Guido Wolter, de 44 años, oriundo de Dessau, que vive con su familia en Adelaide, Australia. Wolter y Ralla se conocieron en ese país hace años, y volvieron a coincidir en este proyecto que los llevó a trabajar juntos durante meses con un equipo numeroso.

El mayor desafío técnico fue el llamado “twinning” de Michael B. Jordan, quien interpreta a los hermanos gemelos Smoke y Stack. Según Wolter, aproximadamente la mitad del metraje del film incluye efectos visuales, y en muchas escenas los dos personajes aparecen simultáneamente en pantalla, luchan entre sí o interactúan físicamente.
Para resolverlo, el equipo desarrolló un dispositivo circular bautizado “halo rig”, dotado de una docena de cámaras, que el actor llevaba alrededor de la cabeza durante el rodaje. El artefacto permitió capturar imágenes desde múltiples ángulos para facilitar la composición digital posterior, logrando una ilusión de realismo que resultó convincente incluso para los espectadores más atentos.
“El Monte Everest de nuestra profesión”
La película, rodada en formato Imax, va más allá del género de terror. Ambientada en el Mississippi de 1932, sigue a los gemelos Smoke y Stack, veteranos de la Primera Guerra Mundial reconvertidos en criminales en Chicago, que regresan al sur para abrir un bar de blues. El racismo, la identidad y la música funcionan como ejes de una historia que Coogler construyó con una sensibilidad que Ralla pondera sin reservas.

“Ryan tiene una inteligencia emocional increíble que rara vez he visto en otro lugar”, afirma el técnico alemán. “Te llega realmente al corazón.” Con o sin estatuilla el domingo, ambos ya sienten que ganaron. “Más alto que esto no se puede llegar. Este es el Monte Everest”, dice Ralla. “Y haber llegado hasta aquí desde Achern, en la Selva Negra, es increíble.”




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