Suiza terminó 2025 con una cifra que reordena el panorama económico del país. Durante el año se registraron 55.654 nuevas empresas en el Registro Mercantil, el número más alto desde que existen estadísticas comparables. El dato no solo supera el máximo previo, sino que consolida una tendencia que ya se veía en 2024, cuando las inscripciones también habían tocado un techo.
El salto interanual ronda el 5,1%, lo que implica miles de compañías adicionales en un país con poco más de nueve millones de habitantes. Nunca antes tantas personas habían decidido iniciar un negocio propio en Suiza en un solo año. El fenómeno atraviesa sectores, regiones y tamaños de empresa, y plantea preguntas sobre el modelo productivo, el empleo y la dinámica del capital.
Este conteo refiere a nuevas inscripciones formales en el Registro Mercantil. No incluye estadísticas de supervivencia ni mortalidad empresarial que se publican más tarde. Se trata del primer paso de una compañía: el momento en que pasa de idea a entidad jurídica.
Un año que rompió todos los techos
El volumen de nuevas empresas creadas en 2025 marca un antes y un después. Con más de 55.000 registros, Suiza superó con claridad los números de 2024, que ya habían sido considerados excepcionales. El promedio superó las 150 empresas por día durante doce meses completos.

El crecimiento no se concentró en un solo punto del país. Cantones como Zúrich, Zug, Vaud y Ginebra mostraron una fuerte expansión, pero también regiones más pequeñas aportaron cifras relevantes. Zúrich, por ejemplo, superó por primera vez la barrera de las 10.000 nuevas empresas en un solo año, algo impensado una década atrás.
En cantones tradicionalmente industriales, la creación de firmas de servicios avanzados y consultoras ganó espacio. En áreas más rurales o turísticas, surgieron empresas ligadas a construcción, logística, hotelería y servicios personales. La expansión no respondió a un solo motor económico.
Este comportamiento sugiere que el entorno suizo sigue siendo percibido como favorable para emprender. La estabilidad institucional, el acceso al crédito, la infraestructura y la previsibilidad legal continúan pesando en las decisiones de quienes invierten tiempo y dinero en un proyecto propio.
Qué tipo de empresas nacieron
El detalle sectorial de las nuevas inscripciones muestra un perfil muy claro. La mayor parte de las compañías creadas en 2025 se ubicó en tres grandes grupos: servicios profesionales y consultoría, oficios especializados y actividades inmobiliarias.

Consultoras de gestión, tecnología, recursos humanos y asesoramiento empresarial crecieron con fuerza. Este dato refleja una economía cada vez más orientada al conocimiento y a servicios de alto valor agregado. En paralelo, los oficios técnicos y la construcción mantuvieron un flujo constante de nuevas firmas, impulsadas por obras, renovación de viviendas y proyectos de infraestructura.
El sector inmobiliario también ocupó un lugar destacado, con muchas sociedades creadas para administración de propiedades, desarrollo de proyectos y servicios vinculados al alquiler y la compra-venta.
Desde el punto de vista jurídico, las sociedades de responsabilidad limitada y las sociedades anónimas concentraron la mayoría de los registros. Esto indica una preferencia por estructuras que limitan el riesgo personal y facilitan la entrada de socios o inversores.
El auge no se limitó a startups tecnológicas. La mayor parte de las nuevas empresas corresponde a negocios tradicionales, servicios, estudios profesionales y actividades ligadas al mercado interno.
Un dinamismo que también implica riesgo
El récord de nuevas empresas no ocurre en el vacío. Durante 2025 también aumentó el número de quiebras y liquidaciones. Esto no contradice el auge, sino que lo completa. En una economía dinámica, nacen muchas empresas y también desaparecen otras.
Cambios regulatorios en materia de insolvencias llevaron a que más situaciones de iliquidez deriven en procedimientos formales. Esto hace que el número de quiebras sea más visible, aunque no necesariamente más alto en términos reales.
El resultado es un mercado más transparente, pero también más exigente. Muchas de las empresas creadas en 2025 competirán en entornos saturados, con costos altos y márgenes ajustados. El desafío no es solo abrir, sino sobrevivir.

Este movimiento continuo de entrada y salida es parte de la adaptación estructural de la economía suiza. Nuevas firmas toman el lugar de otras que no logran sostenerse, lo que renueva el tejido productivo.
Por qué Suiza sigue atrayendo emprendedores
Varios factores explican este récord. Uno de los principales es la seguridad jurídica. Registrar una empresa en Suiza es un proceso claro, rápido y previsible. Los derechos de propiedad, los contratos y la protección al inversor tienen un nivel de certeza alto.
El sistema financiero también juega un papel central. El acceso a cuentas, pagos, crédito y servicios bancarios para empresas resulta eficiente, incluso para firmas pequeñas. Esto reduce barreras de entrada que en otros países frenan el emprendimiento.
A esto se suma una red de apoyo institucional que incluye incubadoras, asesoramiento legal y programas de impulso al emprendimiento en muchos cantones. Las universidades y centros tecnológicos aportan talento y proyectos que luego se transforman en empresas.
La ubicación geográfica y la conexión con mercados europeos refuerzan el atractivo. Una empresa registrada en Suiza puede operar con facilidad en países vecinos y acceder a clientes internacionales.




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