Suiza inició negociaciones con fabricantes de Francia, Israel y Corea del Sur para adquirir un segundo sistema de defensa antiaérea de largo alcance, luego de que se retrasara varios años la entrega de los misiles Patriot comprados a Estados Unidos. La decisión marca un cambio relevante en la política de adquisiciones militares de Berna, que busca diversificar proveedores en un contexto de creciente incertidumbre internacional.
Aunque el Gobierno suizo ratificó que mantendrá la compra de los Patriot, la demora provocada por la prioridad otorgada por Washington a otros compromisos militares llevó a las autoridades a acelerar una alternativa que permita fortalecer la protección del espacio aéreo nacional sin depender de un único sistema.
Los Patriot seguirán, pero llegarán más tarde
Suiza encargó en 2022 cinco sistemas Patriot, desarrollados por Raytheon y Lockheed Martin, con entregas previstas originalmente entre 2026 y 2028.

Sin embargo, la guerra en Ucrania modificó las prioridades de producción y suministro de Estados Unidos, lo que postergó el cronograma entre cuatro y cinco años. El Ministerio de Defensa suizo informó que reanudó los pagos que habían sido suspendidos mientras negociaba nuevas condiciones con Washington y estimó que las primeras entregas podrían comenzar a partir de 2027.
Diversificar proveedores para reducir riesgos
El ministro de Defensa de Suiza, Martin Pfister, explicó que el objetivo es disponer de un segundo sistema de defensa aérea que pueda entrar en servicio lo antes posible si continúan las demoras del programa Patriot.

“La situación de seguridad se ha deteriorado”, sostuvo el funcionario al justificar la decisión de ampliar las capacidades defensivas del país. Según agregó el Ministerio de Defensa en un comunicado, “un segundo sistema reduce la dependencia de un único proveedor y de una sola cadena de suministro, fortaleciendo así la seguridad del abastecimiento”.
Las negociaciones ya comenzaron con fabricantes de Francia, Israel y Corea del Sur. El director nacional de Armamento, Urs Loher, aclaró que entre las opciones no figura el sistema israelí Arrow, aunque evitó precisar cuáles son los modelos actualmente en evaluación.
Una compra que será más costosa
Pfister advirtió que la futura adquisición probablemente demandará una inversión superior a la realizada para los Patriot, cuyo contrato original ronda los 2.000 millones de francos suizos, equivalentes a unos 2.500 millones de dólares.

El Gobierno también estableció una serie de condiciones para el nuevo proceso de compra. Además de la eficacia frente a amenazas de largo alcance, los sistemas deberán ofrecer disponibilidad rápida, acceso garantizado a repuestos y municiones, compatibilidad con las necesidades operativas suizas y, en la medida de lo posible, producción en Suiza o en Europa.
La preferencia por proveedores europeos responde a la política de adquisiciones impulsada por el Consejo Federal, que procura fortalecer la base industrial regional y reducir vulnerabilidades logísticas.
Europa acelera el refuerzo de su defensa aérea
La decisión suiza se inscribe en una tendencia más amplia que atraviesa al continente desde la invasión rusa de Ucrania.
En los últimos años, varios países europeos incorporaron o evaluaron sistemas antimisiles desarrollados en Israel. Alemania adquirió el sistema Arrow 3 mediante un contrato cercano a los 4.000 millones de euros, mientras que Finlandia optó por David’s Sling. También la República Checa, Eslovaquia, Estonia y Letonia avanzaron con distintos programas de defensa aérea israelíes.

Aunque Suiza mantiene su tradicional política de neutralidad, el Gobierno considera que las amenazas híbridas y los ataques de largo alcance representan hoy uno de los principales riesgos para la seguridad nacional.
La decisión final sobre el segundo sistema se adoptará una vez concluidas las negociaciones con los tres fabricantes. Más allá del proveedor elegido, el mensaje político ya quedó claro: incluso un país neutral como Suiza considera imprescindible reforzar su escudo antimisiles y reducir la dependencia de un único suministrador en un escenario internacional cada vez más incierto.




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