El máximo responsable de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, dejó entrever la posibilidad de que un Gran Premio de Alemania regrese al calendario del campeonato mundial, del que ya lleva cinco años de ausencia. En declaraciones a la revista alemana Motorsport Magazin, el directivo italiano reconoció que existen “indicios de un rayo de esperanza en el horizonte” para concretar el ansiado retorno, aunque dejó en claro que las negociaciones dependerán de encontrar “al organizador adecuado y la oferta adecuada”.
Domenicali subrayó que la categoría mantiene una actitud receptiva y está “dispuesta y abierta a cualquier tipo de conversación” con los interesados alemanes. Sin embargo, el ejecutivo fue categórico al advertir que la Fórmula 1 no se encuentra en posición de debilidad: “No estamos desesperados porque tenemos muchas solicitudes de todo el mundo. Y si el mercado alemán no considera prioritario el regreso de la Fórmula 1 a Alemania, tenemos que aceptarlo y mirar hacia adelante”.

La alternancia entre Hockenheim y Nürburgring como solución
Según trascendidos en medios especializados, los circuitos de Hockenheim y Nürburgring estarían evaluando un esquema de alternancia para albergar el Gran Premio de Alemania, lo que está sustentado además con el ingreso de Audi como fabricante oficial en la máxima categoría desde 2026. Esta fórmula ya funcionó en el pasado y permitiría distribuir los costes de organización entre ambas sedes.
Aunque voceros de ambos trazados negaron que existan negociaciones formales, no descartaron el interés por recuperar la prueba, siempre y cuando resulte “financieramente viable”. La presencia de Mercedes y la inminente llegada de Audi refuerzan el argumento de que Alemania debería contar con su propio Gran Premio, especialmente considerando que la marca de la estrella motoriza a un tercio de la parrilla actual.

El obstáculo económico: tarifas millonarias y falta de apoyo estatal
El principal escollo para concretar el retorno radica en las elevadas tarifas que Liberty Media, dueña de los derechos comerciales de la Fórmula 1, exige a los organizadores. Los operadores de circuitos alemanes argumentan que estos costos, que han aumentado sustancialmente en los últimos años, podrían generar pérdidas económicas significativas sin respaldo gubernamental.

Lutz Leif Linder, presidente del AvD (Automóvil Club de Alemania), fue contundente al respecto en declaraciones a Motorsport Total: “Los derechos de licencia y los gastos de seguridad de un evento de estas características no se pueden cubrir con la única fuente de ingresos, es decir, la venta de entradas”. El directivo estimó que las cifras que se manejaban anteriormente, entre 20 y 25 millones de euros, quedaron completamente desfasadas y ya no alcanzan para cubrir el canon solicitado por Liberty Media.
Linder señaló además que organizar un Gran Premio “no será posible sin millones de financiación del gobierno estatal o federal”, aunque admitió que conseguir subvenciones públicas directas resulta complejo bajo las normativas de la Unión Europea. El ejecutivo sugirió que otros países “han sabido ser creativos en este sentido” y destacó que el beneficio económico regional justificaría la inversión: “Toda la región se beneficiaría en términos de turismo y economía a largo plazo”.

Un deporte de motor en declive dentro de Alemania
El contexto deportivo alemán añade urgencia al debate. Pese a ser considerada la locomotora económica de Europa, Alemania atraviesa un momento de baja popularidad en deportes de motor. El poderoso ADAC debió rescatar el DTM adoptando regulaciones GT3, mientras que el campeonato de Fórmula 4 quedó suspendido y la recuperación del TCR fue congelada por falta de equipos.
La última edición oficial del Gran Premio de Alemania se disputó en Hockenheim en 2019. Durante la pandemia, Nürburgring organizó una carrera en 2020 bajo estrictas medidas sanitarias. Históricamente, el país llegó a albergar dos grandes premios en una misma temporada, evidenciando la relevancia que tuvo para la categoría.




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