Alemania enfrentó una paradoja alimentaria sin precedentes cuando la cosecha de papas de este año alcanzó niveles récord, dejando a los productores con un excedente de 4.000 toneladas que el mercado no pudo absorber. La empresa agrícola Osterland Agrar GmbH, con sede en Frohburg, cerca de Leipzig, lideró una inusual campaña de distribución gratuita por toda Berlín que puso en evidencia las contradicciones del sistema alimentario alemán.
La “inundación de papas” que nadie esperaba
La producción nacional de papas alcanzó los 13,4 millones de toneladas, dos millones por encima del promedio habitual. Las condiciones climáticas inusualmente favorables, sumadas al incremento de la superficie cultivada en los últimos años, generaron lo que los alemanes denominaron “Kartoffel-Flut” (inundación de papas).
El fenómeno tomó por sorpresa incluso a los consumidores más entusiastas del tubérculo en un país donde el promedio per cápita alcanza los 63 kilogramos anuales, según estadísticas oficiales.

La abundancia se transformó rápidamente en problema. Los almacenes quedaron saturados, los supermercados rechazaron nuevos pedidos y los precios se desplomaron a niveles que hacían inviable la comercialización. Ante esta situación, un periódico berlinés organizó junto a la plataforma Ecosia la campaña “4000 toneladas” para distribuir gratuitamente el excedente en 174 puntos improvisados por toda la capital.
De zoológicos a comedores sociales: la redistribución masiva
Comedores sociales, refugios para personas sin hogar, escuelas, iglesias y organizaciones sin fines de lucro recibieron grandes cantidades de papas. El Zoológico de Berlín se sumó a la “campaña de rescate” incorporando toneladas del tubérculo a la dieta de sus animales, evitando así que terminaran como materia prima para biogás. Además, dos camiones completos fueron enviados a Ucrania como ayuda humanitaria.

Los berlineses, especialmente aquellos afectados por la presión inflacionaria, acudieron masivamente a los puntos de distribución. Astrid Marz, residente del suburbio de Kaulsdorf al este de Berlín, comentó que recolectó más de 150 papas. “Creo que es suficiente para mi familia y mis vecinos para el resto del año”, señaló. En las redes sociales proliferaron recetas desde la tradicional Kartoffelsuppe de la ex canciller Angela Merkel hasta variantes sofisticadas del chef con estrella Michelin Marco Müller.
Agricultores en crisis: destruir para sobrevivir
Sin embargo, detrás de la distribución gratuita se esconde una realidad dramática para los productores. Christian Schridde, agricultor de Sierße en Baja Sajonia, cosechó más de 2.000 toneladas en 40 hectáreas pero debió enviar 400 toneladas a plantas de biogás ante la imposibilidad de venderlas. Describió la decisión como “dolorosa” porque implica destruir alimentos en perfecto estado.

Hagen Meyer, productor de Eddesse, enfrenta una situación similar. Con 125 hectáreas cultivadas, aproximadamente el 10% de su producción terminó en plantas de biogás. “No compensa ni recogerlas”, explicó ante precios de apenas 6 a 7 céntimos por kilogramo, mientras los supermercados continúan abasteciendo sus góndolas con papas importadas de Egipto e Israel.
“Queremos alimentar a personas, no a máquinas”, manifestó Schridde, quien ya tomó una decisión drástica para proteger su economía: en 2026 sembrará solo la mitad de lo habitual.
Críticas y advertencias sobre el sistema alimentario
La campaña de distribución masiva generó controversia. Algunos agricultores argumentaron que saturó aún más el mercado berlinés y deprimió todavía más los precios agrícolas. Los activistas ambientales interpretaron el excedente como consecuencia de un sistema alimentario descontrolado que recuerda a las “montañas de mantequilla” y los “lagos de leche” de la Europa de los años 70.

Según los organizadores, aproximadamente 3.200 toneladas permanecían pendientes de distribución al cierre de la campaña. El episodio dejó en evidencia la insostenibilidad del sector agrario alemán, donde la abundancia paradójicamente se convirtió en crisis y la incertidumbre domina el horizonte de los productores.





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