Por Dieter Lamlé y Romain Nadal
A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, recordamos a las víctimas de uno de los períodos más oscuros de la historia argentina. Durante la dictadura, miles de personas fueron víctimas de desapariciones, torturas, exilio y la restricción de sus derechos humanos. Entre las víctimas hubo también ciudadanos franceses y alemanes, lo que confiere a esta conmemoración un significado particular para nuestros países.
Desde el retorno a la democracia, Argentina ha desarrollado un proceso sostenido de memoria, verdad y justicia que es respetado internacionalmente. El compromiso de sobrevivientes, familiares, organizaciones de la sociedad civil y de las instituciones ha permitido esclarecer los crímenes, juzgar a los responsables y preservar la memoria. Este camino demuestra la importancia de enfrentar las violaciones masivas de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario para poder construir una sociedad democrática duradera.

En este aniversario, Alemania y Francia reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos. No es solo una fecha histórica: es un recordatorio de la fragilidad de las instituciones democráticas y de la necesidad de defenderlas.
Esta lección trasciende fronteras y también forma parte de la historia europea. En Alemania y en Francia, como en otros países, la democracia no se reduce a elecciones: vive del pluralismo, del respeto a las reglas comunes y de una ciudadanía activa. En Argentina, la sociedad civil ha sido – y sigue siendo – fundamental para sostenerla.
La lucha contra la impunidad es un pilar central de este compromiso. Argentina ha afirmado un principio clave: ningún crimen de Estado puede borrarse con el tiempo ni justificarse con el olvido. Ante las continuas violaciones de los derechos humanos en distintas partes del mundo, reafirmamos nuestro apoyo a la justicia internacional, en particular a la Corte Penal Internacional, cuya labor es imprescindible para documentar los crímenes, preservar las pruebas y garantizar la rendición de cuentas. Condenamos todo intento de debilitarla.
Asimismo, destacamos la importancia de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas adoptada en 2006, impulsada por Francia y Argentina. Nuestro compromiso con la lucha contra estas desapariciones, así como con la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas y sus familias, es inquebrantable.
No puede haber justicia sin memoria. El deber de memoria no es un mero ejercicio simbólico, sino una acción orientada hacia el futuro. Preservar y transmitir la memoria – a través de la educación y de lugares como el Museo Sitio Memoria ESMA, declarado patrimonio mundial de la UNESCO en septiembre de 2023 – es esencial para prevenir el negacionismo y las derivas autoritarias. En un contexto de crecientes desafíos para las democracias y el derecho internacional, este aniversario nos recuerda que la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional es una responsabilidad permanente, colectiva e irrenunciable.
*Dieter Lamle es Embajador de la República Federal de Alemania en Argentina y Romain Nadal es Embajador de Francia en Argentina.
*Esta columna fue publicada originalmente en Infobae.



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