Un avance científico publicado en la revista Science podría cambiar las reglas del juego en el reciclaje de plásticos a escala industrial. Investigadores de la Universidad de Columbia, la Universidad Técnica de Múnich y la East China Normal University presentaron un proceso que convierte residuos plásticos mezclados y contaminados en combustibles líquidos, sin necesidad de altas temperaturas ni múltiples etapas de tratamiento.

El problema que nadie había resuelto
El reciclaje químico de plásticos enfrenta desde hace décadas un obstáculo central: las mezclas reales de residuos son heterogéneas, están contaminadas y contienen materiales como el PVC, cuyo alto contenido en cloro dificulta los procesos convencionales y puede generar compuestos tóxicos si la descomposición no se controla con precisión. Ese cuello de botella dejó durante años al PVC fuera del circuito del reciclaje con valor agregado.

Una sola reacción para todo
El método desarrollado por el equipo internacional integra en una única etapa tres operaciones que antes requerían procesos separados: la descloración del PVC, la ruptura de enlaces entre átomos de carbono y el intercambio de hidrógeno con compuestos como el isobutano o el isopentano. El sistema emplea líquidos iónicos cloroaluminatos como catalizadores y opera a baja temperatura —alrededor de 80 °C— y presión atmosférica, lo que reduce significativamente el consumo energético respecto a tecnologías alternativas.

Según informó el South China Morning Post, la combinación de reacciones endotérmicas y exotérmicas en un solo proceso permite estabilizar el sistema sin requerir aportes externos de energía adicionales.
Resultados que sorprendieron a los propios investigadores
Las pruebas con mezclas de PVC y poliolefinas —los plásticos más comunes en envases, tuberías y aislamientos de cables— arrojaron tasas de conversión superiores al 95%, con un pico del 96% en residuos mixtos tratados a 80 °C. Los productos obtenidos son cadenas de entre 6 y 12 átomos de carbono, la base molecular de la gasolina comercial.

Un dato adicional refuerza el atractivo industrial del hallazgo: el cloro extraído del PVC durante el proceso se recupera en forma de ácido clorhídrico, un subproducto con amplio uso en distintos sectores industriales. Eso convierte al método en una propuesta de economía circular que no solo elimina un residuo problemático, sino que genera dos productos con valor de mercado.
Sin necesidad de construir desde cero
Uno de los aspectos más relevantes para la aplicación a gran escala es que el proceso no requiere infraestructura nueva. Los investigadores señalan que el método es compatible con instalaciones ya existentes, como refinerías o centros de gestión de residuos, lo que podría acelerar su adopción sin los costos de inversión asociados a tecnologías más disruptivas.
Si los resultados de laboratorio se replican en escala industrial, el método podría representar una salida concreta para millones de toneladas de plástico mezclado que hoy terminan en vertederos o en sistemas de eliminación de bajo valor económico y alto impacto ambiental.




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