Mercedes-Benz quiere llenar las ciudades alemanas de autos que prácticamente se manejen solos. Y no dentro de veinte años. La compañía anunció que empezará a desplegar su sistema de conducción asistida urbana desde fines de 2026 en Alemania, en una jugada que expone hasta qué punto la industria automotriz europea entró en una nueva guerra tecnológica.
El sistema se llama MB.DRIVE ASSIST PRO y permitirá que los vehículos circulen por calles urbanas complejas con intervención mínima del conductor. La empresa apunta primero a ciudades como Stuttgart y Múnich, antes de expandir el sistema al resto del país durante 2027.
La noticia es un cambio fuerte para Europa. Durante años, las funciones de manejo autónomo quedaron limitadas principalmente a autopistas y situaciones controladas. Ahora la pelea pasa por algo mucho más difícil: lograr que un auto pueda moverse solo entre peatones, bicicletas, semáforos, motos y tránsito urbano impredecible.
Un vehículo puede aprender relativamente rápido a mantenerse dentro de un carril en una autopista. Otra cosa muy distinta es atravesar el centro de una ciudad alemana bajo lluvia, interpretar peatones distraídos, ciclistas cruzando entre autos y cambios constantes en el tránsito. Mercedes cree que ya está cerca de resolver parte de ese problema.
Alemania no quiere perder la carrera del futuro frente a Tesla y China
El anuncio fue realizado por Joerg Burzer, director tecnológico de Mercedes-Benz, después de una reunión con autoridades del Ministerio de Transporte alemán en Berlín.

La escena no fue casual. Alemania sabe que enfrenta uno de los momentos más delicados de su industria automotriz desde la aparición del auto eléctrico. Durante décadas, el país dominó el negocio gracias a la ingeniería mecánica, los motores premium y la reputación de marcas como Mercedes-Benz, BMW, Audi y Porsche.
Ahora el poder empieza a desplazarse hacia empresas capaces de dominar software, inteligencia artificial, procesamiento de datos y automatización. Y ahí aparecieron rivales nuevos. Tesla avanzó fuerte en conducción asistida en Estados Unidos. China aceleró todavía más rápido con fabricantes como BYD, Xpeng y Nio, que ya incorporan sistemas urbanos avanzados en varios modelos eléctricos.
Europa quedó más atrás. No necesariamente por falta de tecnología, sino por regulaciones mucho más estrictas y por una cultura industrial históricamente más conservadora respecto de la seguridad vial. El gobierno alemán quiere convertir al país en uno de los centros más importantes de desarrollo de conducción autónoma en Europa. La industria automotriz sigue siendo uno de los motores económicos alemanes y Berlín entiende que perder esta carrera tecnológica podría tener consecuencias enormes sobre empleo, exportaciones e inversiones.
“Nuestro objetivo es claro: queremos seguir en la vanguardia de la competencia internacional en conducción asistida y automatizada”, afirmó Burzer.
Cómo funciona el sistema con el que Mercedes quiere revolucionar las ciudades
El sistema MB.DRIVE ASSIST PRO fue desarrollado junto a Nvidia, una de las empresas más importantes del mundo en inteligencia artificial y chips avanzados. La tecnología ya funciona en China desde fines de 2025 y Mercedes prepara además su desembarco en Estados Unidos durante este año.

El sistema permite que el vehículo tome muchas decisiones por sí solo mientras el conductor supervisa el entorno. Mercedes lo define como una conducción “nivel 2++”, una categoría que todavía exige atención humana permanente, aunque el auto controla buena parte de la circulación.
El vehículo puede:
- Interpretar semáforos
- Cambiar de carril
- Reaccionar ante el tránsito urbano
- Frenar
- Acelerar
- Seguir rutas complejas dentro de la ciudad
Todo eso ocurre mediante cámaras, radares, sensores y procesamiento de datos en tiempo real.
Mercedes ya realizó pruebas públicas en Sindelfingen, una ciudad cercana a Stuttgart, donde combinó circulación urbana con tramos de autopista. La compañía sostiene que uno de los avances más importantes del sistema es que el manejo se siente “natural” y menos robótico que en generaciones anteriores de conducción asistida.
Uno de los problemas históricos de los autos autónomos fue justamente el comportamiento extraño o excesivamente rígido frente a situaciones ambiguas. Frenadas incómodas, movimientos artificiales o reacciones demasiado lentas generaban desconfianza en muchos conductores.
Mercedes intenta evitar eso mediante inteligencia artificial capaz de interpretar escenarios urbanos complejos de forma más parecida a un conductor humano.
Europa acelera porque el auto tradicional ya no alcanza
La presión sobre las automotrices europeas es enorme. El negocio automotor atraviesa una transformación histórica donde el motor dejó de ser el centro de todo. El valor ahora empieza a concentrarse en software, conectividad, baterías y automatización. Por eso, empresas tecnológicas como Tesla o Nvidia empezaron a ocupar un lugar que antes pertenecía exclusivamente a fabricantes tradicionales.
BMW también confirmó que lanzará su propio sistema urbano automatizado en Alemania hacia fines de este año. Tesla, mientras tanto, intenta conseguir aprobaciones regulatorias dentro de la Unión Europea para expandir su sistema “Full Self-Driving”. En varias ciudades chinas ya funcionan taxis autónomos y sistemas urbanos mucho más avanzados que los disponibles actualmente en Europa. El desarrollo tecnológico chino en inteligencia artificial y movilidad eléctrica empezó a generar preocupación dentro de la industria europea.



Hacé tu comentario