La Cámara Baja de Suiza rechazó el acuerdo de libre comercio entre la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y el Mercosur, en una votación que dejó al descubierto profundas diferencias políticas sobre el impacto que podría tener el entendimiento en sectores sensibles de la economía. A pesar del resultado, el tratado todavía deberá ser analizado por la Cámara Alta del Parlamento suizo.
Durante la votación, una mayoría de diputados rechazó el proyecto principal. El acuerdo recibió 96 votos en contra, 86 a favor y nueve abstenciones. Además, los legisladores también descartaron una serie de medidas complementarias que buscaban compensar posibles efectos sobre la agricultura y reforzar compromisos ambientales.
La discusión fue intensa por momentos. En distintos bloques surgieron advertencias sobre las consecuencias económicas, ambientales y políticas del acuerdo. También aparecieron referencias a un eventual referéndum en Suiza, una posibilidad que sigue presente debido al sistema de democracia directa del país.
El tratado involucra a los cuatro integrantes de la EFTA —Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein— y a los países del Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En conjunto, el acuerdo conecta mercados que reúnen a cerca de 270 millones de habitantes.
Qué contempla el acuerdo entre la EFTA y el Mercosur
Las negociaciones entre ambas regiones se extendieron durante varios años. El objetivo es reducir barreras comerciales y facilitar el intercambio de bienes y servicios entre los países participantes. Para la economía suiza, el Mercosur representa un mercado relevante. Según datos oficiales, las exportaciones suizas al Mercosur superaron los CHF 4.000 millones en 2024.
El rechazo de la Cámara Baja no implica el cierre definitivo del proceso. El texto continuará ahora su recorrido legislativo en el Consejo de los Estados, la Cámara Alta del Parlamento suizo, que deberá fijar posición sobre el tratado.

El acuerdo prevé que el 96% de las exportaciones suizas hacia los países del Mercosur quede libre de aranceles. Entre los productos exportados por Suiza se encuentran medicamentos, maquinaria industrial, productos químicos, instrumentos de precisión, tecnología médica y artículos de alto valor agregado.
Las autoridades suizas consideran que la reducción de aranceles permitirá mejorar la competitividad de sus empresas en América del Sur. Según las estimaciones presentadas durante el debate parlamentario, el tratado podría generar ahorros aduaneros cercanos a CHF 155 millones por año para compañías suizas que operan en los mercados del Mercosur.
Rechazo a fondos para agricultores y a medidas ambientales
Si bien el acuerdo fue rechazado, los legisladores también descartaron dos iniciativas que buscaban acompañar su eventual implementación. La primera consistía en un paquete de apoyo destinado al sector agropecuario suizo.
La propuesta contemplaba un fondo de CHF 880 millones, equivalente a unos EUR 940 millones, distribuido durante varios años para asistir a productores que podrían verse afectados por una mayor competencia internacional. Los impulsores de la medida sostenían que el acuerdo abriría nuevas oportunidades comerciales, pero también podía generar presión sobre determinados sectores agrícolas.

El acuerdo comercial entre Mercosur y la EFTA representa uno de los proyectos de integración económica más relevantes para ambos bloques en los últimos años.
La segunda propuesta rechazada estaba relacionada con la aplicación del Reglamento Europeo contra la Deforestación, una normativa impulsada por la Unión Europea para limitar la comercialización de productos vinculados a la destrucción de bosques.
Los partidarios de incorporar esa regulación argumentaban que el acuerdo comercial debía ir acompañado de mayores garantías ambientales. Otros legisladores consideraron que sumar nuevas exigencias podía complicar la implementación del tratado y generar cargas adicionales para las empresas. La votación terminó con el rechazo de ambas iniciativas.
El rechazo no cierra el debate sobre el acuerdo
Los votos negativos provinieron de sectores del Partido Socialdemócrata, de Los Verdes, de una parte del Partido Popular Suizo (SVP) y también de representantes del Partido de Centro.
La discusión parlamentaria incluyó advertencias sobre el impacto del acuerdo en sectores sensibles de la economía suiza.

La combinación de apoyos y rechazos reflejó la complejidad política del tema. Algunos legisladores consideran que el acuerdo puede fortalecer la economía exportadora suiza, mientras que otros expresan preocupación por sus consecuencias sobre la agricultura, el medio ambiente y determinados sectores productivos.
La discusión también estuvo atravesada por la posibilidad de una futura consulta popular. En Suiza, numerosos acuerdos internacionales pueden quedar sujetos a referéndum si se reúnen las firmas necesarias para impulsarlo.
La posibilidad de un referéndum también sigue presente. Por ese motivo, incluso si el tratado supera las próximas etapas parlamentarias, todavía podría enfrentar nuevos obstáculos antes de su entrada en vigor.



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