El Banco Central Europeo (BCE) abrió una consulta pública para que los ciudadanos de la eurozona opinen sobre el futuro diseño de los billetes de euro, en la primera renovación integral de la moneda desde su entrada en circulación en 2002. La decisión enfrenta dos propuestas muy diferentes: una centrada en las grandes figuras de la cultura europea y otra inspirada en los ríos y las aves que atraviesan el continente sin reconocer fronteras.
Más que una cuestión estética, el proceso plantea un debate sobre la forma en que Europa quiere representarse a sí misma en uno de los símbolos más visibles de la integración comunitaria. Los nuevos billetes buscarán reforzar la seguridad frente a la falsificación, mejorar la accesibilidad y ofrecer una imagen con la que puedan identificarse ciudadanos de distintas generaciones y países.
Dos maneras de representar a Europa
El concurso organizado por el BCE reunió a más de 1.200 diseñadores de toda la Unión Europea. De ellos, 25 fueron seleccionados para presentar sus propuestas ante un jurado independiente integrado por especialistas designados por los bancos centrales nacionales. Finalmente, quedaron diez diseños finalistas distribuidos en dos grandes temáticas: “Cultura europea” y “Ríos y aves”.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, explicó el objetivo de la iniciativa al presentar la consulta pública.
“Veinte años después ha llegado el momento de actualizar el diseño de nuestros billetes para que los europeos de cualquier edad y procedencia se identifiquen más con ellos”, afirmó.
Además, subrayó la importancia de la participación ciudadana: “Durante todo el proceso, quisimos asegurarnos de que se escucharan las voces de los europeos, porque si imprimimos los billetes, los billetes son vuestros”.
Seis personalidades para contar la historia del continente
La primera propuesta convierte a los billetes en un recorrido por algunas de las figuras más influyentes de la historia cultural y científica europea.

Maria Callas abriría la serie en el billete de 5 euros como símbolo de las artes escénicas. Ludwig van Beethoven ilustraría el de 10 euros; Marie Curie, doble ganadora del Premio Nobel, ocuparía el de 20; Miguel de Cervantes aparecería en el de 50; Leonardo da Vinci protagonizaría el de 100; y la escritora y pacifista austríaca Bertha von Suttner, Premio Nobel de la Paz, sería la imagen del billete de 200 euros.
Los reversos completarían esa propuesta con bibliotecas, universidades, museos, festivales, espacios públicos y otras actividades vinculadas con el patrimonio cultural europeo.
Una Europa sin fronteras naturales
La segunda familia de diseños prescinde completamente de las figuras históricas y apuesta por un relato construido a partir de la biodiversidad.

Cada billete combina una especie de ave característica con distintos paisajes fluviales europeos. El recorrido comienza con un treparriscos en un paisaje de montaña, continúa con un martín pescador junto a una cascada, una colonia de abejarucos en un valle fluvial y una cigüeña blanca sobre un río. Los billetes de mayor denominación muestran una avoceta en una marisma y un alcatraz atlántico sobre el océano.
En este caso, los reversos incorporan imágenes de las principales instituciones de la Unión Europea, entre ellas el Parlamento Europeo, la Comisión Europea, el Consejo Europeo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el propio Banco Central Europeo.
Una decisión con participación ciudadana
La consulta pública permanecerá abierta hasta el 21 de septiembre de 2026 y puede completarse desde cualquier computadora o teléfono móvil sin necesidad de registrarse previamente. Los participantes deben valorar las diez propuestas mediante una escala que va desde “me gusta mucho” hasta “no me gusta nada”, además de responder un breve cuestionario demográfico cuyos resultados serán analizados de forma anónima.

Aunque la encuesta no tendrá carácter vinculante, el Consejo de Gobierno del BCE tendrá en cuenta la opinión ciudadana junto con la evaluación técnica y las recomendaciones del jurado para elegir el diseño definitivo antes de finalizar 2026.
Un cambio que llegará de forma gradual
La elección del diseño marcará apenas el comienzo del proceso. Después comenzará una etapa de desarrollo técnico, pruebas de seguridad y adaptación de los sistemas de impresión antes de iniciar la fabricación de la nueva serie de billetes.

El BCE sostiene que el objetivo no es únicamente modernizar la imagen del euro, sino producir billetes “más seguros, sostenibles, accesibles, inclusivos y fáciles de identificar”. Por eso, aunque el diseño ganador se conocerá previsiblemente antes de fin de año, todavía pasarán varios años antes de que los nuevos billetes comiencen a circular en los bolsillos de los europeos.
En definitiva, la decisión excede el plano del diseño gráfico. La consulta invita a responder una pregunta de fondo: si Europa debe reconocerse en el legado de quienes construyeron su cultura o en un patrimonio natural compartido que atraviesa el continente sin distinguir idiomas, fronteras ni generaciones.




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