La producción de cerveza de los mayores fabricantes del mundo cayó en 2025 y confirmó una tendencia que ya venía manifestándose en los últimos años. Según un análisis de la comercializadora de lúpulo BarthHaas, con sede en Núremberg, los 40 grupos cerveceros más grandes produjeron cerca de 159.000 millones de litros, un 3,1% menos que en 2024. La reducción equivale a unos 5.000 millones de litros menos en apenas un año.
Pese a este contexto, Alemania mantuvo una presencia destacada en el sector. Seis grupos cerveceros alemanes lograron ubicarse entre las 40 mayores empresas del mundo, aunque la mayoría registró retrocesos en producción o posiciones dentro del ranking global.
Un mercado global en retroceso
El informe de BarthHaas mostró que incluso los gigantes internacionales se vieron afectados por la desaceleración del mercado. La belga AB InBev conservó el liderazgo mundial con 48.400 millones de litros producidos, seguida por la holandesa Heineken, con 23.600 millones de litros.

Sin embargo, ambas compañías redujeron su producción respecto del año anterior. El fenómeno refleja una tendencia global que afecta tanto a mercados maduros como emergentes y obliga a las empresas a replantear sus estrategias de crecimiento.
“De este modo continúa una tendencia descendente que ya era perceptible en los dos años anteriores”, señaló BarthHaas. La empresa advirtió además que un mercado cada vez más complejo está obligando a los fabricantes a buscar nuevas áreas de negocio.
Radeberger sigue al frente en Alemania
La mayor cervecera alemana continúa siendo Radeberger. No obstante, el grupo produjo algo menos de 1.000 millones de litros y descendió dos posiciones en la clasificación mundial, hasta ubicarse en el puesto 25.
Detrás aparece una de las principales novedades del año. Paulaner, con sede en Múnich, incrementó su producción cerca de un 15 % hasta alcanzar los 759 millones de litros. Ese crecimiento le permitió convertirse en la segunda cervecera alemana y ascender al puesto 29 del ranking internacional.

El avance de Paulaner contrasta con el desempeño de otras compañías alemanas. TCB Beteiligungsgesellschaft, propietaria de marcas como Frankfurter Brauhaus, Feldschlösschen y Gilde Brauerei, redujo su producción un 4 % y cayó al puesto 30.
Oettinger también perdió terreno. La empresa disminuyó su producción un 3,7 % hasta los 674 millones de litros y descendió al puesto 32.
Krombacher resiste y Bitburger retrocede
Krombacher fue una de las pocas cerveceras alemanas que logró aumentar ligeramente su producción. Alcanzó los 595 millones de litros, aunque aun así descendió una posición y quedó ubicada en el puesto 33.

Bitburger, por su parte, sufrió una caída más pronunciada. Según BarthHaas, produjo un 10 % menos que el año anterior, con un volumen de 520 millones de litros. Como consecuencia, retrocedió dos lugares y quedó en la posición 35 del ranking mundial.
Los datos muestran que incluso las marcas históricas enfrentan dificultades para sostener los niveles de crecimiento que caracterizaron al sector durante décadas.
La apuesta por las cervezas sin alcohol
Frente a un mercado cada vez más desafiante, las empresas comenzaron a diversificar su oferta. Entre las principales alternativas aparecen las cervezas sin alcohol o con bajo contenido alcohólico, segmentos que vienen ganando espacio en numerosos países.

La búsqueda de nuevas categorías de bebidas también forma parte de la estrategia. Los fabricantes intentan responder así a cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre los consumidores más jóvenes, que muestran una relación diferente con las bebidas alcohólicas respecto de generaciones anteriores.
Para la industria cervecera alemana, una de las más tradicionales y emblemáticas del mundo, el desafío consiste en adaptarse a estas transformaciones sin perder la identidad que convirtió a Alemania en una referencia internacional de la cultura cervecera.

La caída de la producción mundial no implica el fin de esa tradición. Pero sí confirma que el sector atraviesa una etapa de cambios profundos en la que incluso los grandes nombres históricos deberán reinventarse para seguir siendo competitivos.





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