La empresa alemana Proxima Fusion consiguió una de las mayores inversiones privadas registradas hasta ahora en el sector de la fusión nuclear en Europa. La startup con sede en Múnich reunió 411 millones de euros en una nueva ronda de financiamiento, alcanzó una valuación superior a los 2.400 millones de euros y se convirtió en un “unicornio”, la denominación que reciben las empresas emergentes valuadas en más de 1.000 millones de dólares. Entre los inversores figuran Google y la energética alemana RWE.
La magnitud de la inversión consolida a Proxima Fusion como la empresa de fusión nuclear mejor financiada de Europa y una de las más valiosas del mundo en un sector que busca desarrollar una fuente de energía prácticamente inagotable, libre de emisiones directas de dióxido de carbono y con residuos radiactivos significativamente menores que los de la fisión nuclear convencional.
Un reactor comercial para fines de la década de 2030
El objetivo de la compañía es construir un reactor comercial de fusión en Gundremmingen, en el estado alemán de Baviera, antes de que finalice la década de 2030. Antes de ese paso, prevé levantar en Garching, cerca de Múnich, un reactor demostrativo denominado Alpha, cuya inversión estimada asciende a unos 2.000 millones de euros.

La empresa informó que parte de los fondos obtenidos se destinarán a la fabricación de componentes para ese prototipo, a ampliar sus capacidades de desarrollo y producción y a acelerar la contratación de personal especializado. El primer imán del reactor debería estar terminado hacia fines del año próximo.
El financiamiento privado también habilita el desembolso de otros 400 millones de euros comprometidos previamente por el gobierno de Baviera, mientras la empresa espera que el gobierno federal alemán lance en los próximos meses un programa de apoyo para completar el financiamiento del proyecto.
La apuesta por el “stellarator”
A diferencia de otras empresas que desarrollan reactores del tipo tokamak, Proxima Fusion eligió la tecnología stellarator, considerada una de las alternativas más complejas desde el punto de vista de la ingeniería.

En ambos casos el objetivo es el mismo: mantener un plasma de hidrógeno a temperaturas de varios millones de grados mediante campos magnéticos para provocar la fusión de los núcleos atómicos. Sin embargo, el stellarator utiliza bobinas magnéticas con geometrías mucho más sofisticadas que permiten estabilizar el plasma durante períodos prolongados, condición indispensable para una futura operación comercial.
La empresa sostiene que los avances recientes en materiales y técnicas de fabricación permiten abordar una complejidad que décadas atrás resultaba prácticamente inalcanzable. Además, el proyecto aprovecha la experiencia acumulada por el programa Wendelstein 7-X del Instituto Max Planck de Física del Plasma, del cual Proxima Fusion surgió como empresa derivada.
Una industria que busca convertirse en el próximo gran motor económico
El director ejecutivo y cofundador de Proxima Fusion, Francesco Sciortino, afirmó que la tecnología de fusión “tiene el potencial de alcanzar una importancia económica similar a la que tuvo en su momento la industria automotriz”. A su juicio, Alemania puede transformarse en un polo industrial de referencia para esta nueva tecnología.

La carrera, sin embargo, está lejos de definirse. Durante los últimos años, startups de Estados Unidos y China captaron inversiones por varios miles de millones de dólares y aceleraron el desarrollo de distintas tecnologías de fusión, impulsadas también por el creciente consumo energético asociado a los centros de datos y la inteligencia artificial.
Por qué la fusión sigue siendo un desafío científico
La fusión nuclear reproduce el proceso que alimenta al Sol: en lugar de dividir átomos pesados, como ocurre en las centrales nucleares tradicionales, une núcleos livianos de hidrógeno para formar helio y liberar enormes cantidades de energía.
En teoría, ofrece ventajas muy importantes: el combustible puede obtenerse a partir del deuterio presente en el agua de mar y del tritio generado a partir del litio; no produce emisiones directas de CO₂ durante la generación eléctrica y evita las reacciones en cadena propias de la fisión nuclear.

El principal obstáculo continúa siendo tecnológico. Para que la reacción sea autosostenida es necesario alcanzar temperaturas de millones de grados Celsius y mantener el plasma confinado durante suficiente tiempo. Hasta el momento, ningún reactor comercial logró producir más energía de la que consume para sostener ese proceso, por lo que la explotación industrial todavía representa un objetivo de largo plazo.
Qué puede significar para la Argentina
Aunque la Argentina no participa hoy de la carrera mundial por desarrollar reactores comerciales de fusión, sí cuenta con una larga trayectoria en investigación nuclear a través de instituciones como la Comisión Nacional de Energía Atómica y INVAP. Si la fusión logra superar las barreras tecnológicas actuales, podría abrir oportunidades para países con capacidades científicas e industriales consolidadas en ingeniería nuclear, materiales avanzados y tecnología de alta complejidad.

Más allá de cuándo llegue esa posibilidad, la inversión conseguida por Proxima Fusion refleja un cambio de escala: la fusión dejó de ser un proyecto exclusivamente estatal para convertirse también en un terreno de competencia entre empresas privadas, grandes tecnológicas y gobiernos que buscan posicionarse en la próxima revolución energética.





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