El Hilli Episeyo dejó las costas de Camerún y emprendió el viaje hacia Singapur, donde será reacondicionado antes de instalarse frente a Río Negro en 2027. Con 294 metros de eslora y capacidad para producir 2,45 millones de toneladas anuales de gas natural licuado (GNL), la planta flotante será una pieza central del proyecto que permitirá exportar gas de Vaca Muerta hacia Alemania y otros mercados internacionales.
El Hilli Episeyo no es un buque convencional. Es una unidad FLNG (Floating Liquefied Natural Gas), una planta industrial flotante capaz de recibir gas natural, procesarlo y convertirlo en GNL para transferirlo posteriormente a buques metaneros que lo transportan hacia los mercados de destino.

La nave tiene 294 metros de largo y una capacidad de almacenamiento de 125.000 metros cúbicos. Su capacidad de producción alcanza 2,45 millones de toneladas anuales de GNL, equivalentes a unos 11,5 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, según Pan American Energy. El proceso de licuefacción enfría el gas hasta aproximadamente -162 °C y reduce drásticamente su volumen, lo que permite transportarlo por vía marítima.
Con 294 metros de largo y una capacidad de almacenamiento de 125.000 m3, el Hilli Episeyo está entre los barcos gasíferos más grandes del mundo. Es superado por el Fortuna (también perteneciente a Golar, que está en construcción), con 357 metros; el Petronas, con 365 metros de eslora; el Coral South, que construye Eni con 430 metros de longitud; y el Prelude de Shell, el buque gasífero más grande del mundo, con 488 metros de eslora; la cubierta equivale a cuatro canchas de fútbol.
Construido originalmente como buque metanero en 1975, el Hilli fue transformado décadas después en una unidad flotante de licuefacción. Desde 2018 operó frente a Camerún para Golar LNG. Allí completó ocho años de actividad con una disponibilidad económica del 100% y descargó 156 cargamentos. El último salió el 27 de julio de 2026.

El 4 de agosto, asistido por dos remolcadores, el Hilli abandonó aguas camerunesas rumbo al astillero de Seatrium en Singapur. Allí recibirá trabajos de modernización y extensión de vida útil antes de iniciar un contrato de 20 años con Southern Energy (SESA) en la Argentina. Golar presupuestó US$350 millones para las mejoras, traslado y otros costos hasta el comienzo de las operaciones.
De Vaca Muerta a Alemania
El destino argentino del Hilli Episeyo tiene una conexión directa con Alemania. Southern Energy y SEFE Securing Energy for Europe, compañía energética propiedad del Gobierno federal alemán, firmaron en Berlín un contrato por ocho años para suministrar 2 millones de toneladas de GNL anuales desde fines de 2027.

El acuerdo convierte a SEFE en el primer comprador mundial de GNL argentino mediante un contrato de largo plazo y en la primera compañía energética alemana que recibirá cargamentos procedentes del país. El volumen comprometido equivale a más del 80% de la capacidad anual del Hilli Episeyo.
Frédéric Barnaud, director comercial de SEFE, sostuvo al anunciar el contrato que la incorporación de suministro sudamericano permitirá ampliar el portafolio de la empresa y “fortalecer la seguridad energética de Europa”. Rodolfo Freyre, presidente de Southern Energy, señaló por su parte que el acuerdo posiciona a la Argentina como un nuevo proveedor internacional y estratégico de GNL.
El desafío estará también en tierra
La llegada del Hilli no resolverá por sí sola la ecuación exportadora. Para llevar el gas desde Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías se necesita infraestructura terrestre y submarina, estaciones de compresión y sistemas de amarre capaces de abastecer continuamente la planta flotante.

Southern Energy está integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El proyecto contempla además una segunda unidad FLNG, bautizada Esperanza, que elevará la capacidad conjunta a alrededor de 6 millones de toneladas anuales de GNL.
El Hilli Episeyo será, sin embargo, el primero. Después de ocho años frente a África, su travesía hacia Singapur abrió la etapa material de un proyecto que busca transformar una parte del enorme recurso gasífero de Vaca Muerta en exportaciones marítimas. Cuando llegue a Río Negro, Alemania ya tendrá reservado más de cuatro quintos de su capacidad anual.





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