Alemania perdió 1-0 ante Grecia en Augsburg y convirtió el primer partido como local de Jürgen Klopp al frente de la selección en una noche de críticas. Dimitrios Kourbelis marcó el único gol a los 74 minutos y le dio a los griegos su primera victoria de la historia frente al seleccionado alemán. Después de dos jornadas de la UEFA Nations League, el equipo de Klopp sumó apenas un punto.
El resultado agravó una sensación que excede al comienzo del nuevo entrenador. Bastian Schweinsteiger, campeón mundial con Alemania en 2014 y actual analista de ARD, formuló el diagnóstico más duro: “Ya no somos un equipo de élite. Llegamos a la mediocridad”. Para el exmediocampista, el problema no está únicamente en el funcionamiento sino también en la falta de futbolistas capaces de desequilibrar partidos por calidad individual.

Mucha pelota, pocas soluciones
Alemania dominó territorialmente, pero ese control produjo poco. Kicker registró 76% de posesión, 16 remates contra ocho y 1,27 goles esperados (xG) frente a 0,72 de Grecia. Durante la primera mitad llegó a tener 79% de la pelota, aunque le costó generar ocasiones ante una defensa que por momentos se ordenó con seis jugadores en la última línea.

Klopp realizó cinco modificaciones respecto del 1-1 ante Países Bajos y presentó un equipo con poca experiencia internacional. Grecia cedió terreno, cerró espacios y buscó transiciones rápidas. A los 74 minutos, Kourbelis superó a Felix Nmecha y remató; el disparo se desvió en Joshua Kimmich y dejó sin reacción a Alexander Nübel.
El ingreso de Florian Wirtz tampoco cambió la dinámica. Alemania siguió teniendo la pelota, pero terminó sin encontrar una respuesta clara frente al bloque griego.
Kimmich admite que Alemania no es hoy un equipo de élite
Joshua Kimmich, capitán de la selección alemana, coincidió parcialmente con el diagnóstico de Schweinsteiger. Consideró que un equipo de primer nivel debe derrotar tanto a rivales teóricamente inferiores como a las grandes selecciones, algo que Alemania no consiguió: empató con Países Bajos y perdió contra Grecia.

“La realidad del momento es que no somos un equipo de élite”, reconoció. También describió la actuación como “demasiado estática y poco creativa”. Su objetivo, agregó, debe ser que Alemania vuelva a desarrollarse hasta recuperar ese nivel.
Schweinsteiger fue más allá. Señaló que Grecia contó con futbolistas como Konstantinos Karetsas, Christos Tzolis y Evangelos Pavlidis capaces de producir diferencias individuales y sostuvo que Alemania carece actualmente de suficientes jugadores con esas características. En la salida desde el fondo, identificó a Kimmich como la principal fuente de pases creativos.
Klopp: “Perder no podés”
Klopp asumió la responsabilidad por la formación, la composición del equipo y las numerosas modificaciones. “Todo eso corre cien por ciento por mi cuenta”, afirmó.

El entrenador recordó que lleva apenas una semana trabajando con el plantel y que enfrentó a un rival profundamente replegado. Sin embargo, marcó un límite claro: podía aceptar que Alemania no consiguiera una victoria amplia, pero no la derrota. “Perder no podés”, resumió.
La prensa europea tampoco suavizó el diagnóstico. El diario español AS habló de una “tragedia griega para Klopp”; Le Figaro definió el comienzo como un Fehlstart, mientras el suizo Blick destacó que Alemania perdió por primera vez ante Grecia.
Un punto y poco margen para otra caída
Grecia lidera ahora el Grupo A2 con seis puntos, seguida por Países Bajos con cuatro. Alemania quedó tercera con uno y Serbia última sin unidades. El próximo partido será el jueves 1 de octubre ante Serbia, en Múnich; tres días después llegará la revancha frente a Grecia en Thessaloniki.

Dos partidos son demasiado pocos para evaluar definitivamente el ciclo Klopp. Pero el comienzo dejó una conclusión menos discutible: el cambio de entrenador todavía no resolvió los problemas de creatividad, jerarquía y producción ofensiva que Alemania arrastraba. Y, esta vez, las críticas más severas llegaron desde adentro.





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