jueves, 1 de octubre de 2026

Volkswagen decidió rescindir diez de los trece convenios que regulan las condiciones laborales de su plantilla en Alemania y abrió un conflicto que puede desembocar en huelgas desde enero. La medida abarca a más de 100.000 trabajadores de sus principales fábricas y pone bajo negociación derechos vinculados con la jornada, las vacaciones y diferentes pagos adicionales.

La automotriz comunicó que los acuerdos dejarán de regir al terminar el 31 de diciembre. Audi, Porsche y las demás filiales del grupo no están incluidas, porque sus empleados se encuentran alcanzados por convenios diferentes. La decisión afecta directamente a Volkswagen AG y a su régimen propio de negociación colectiva.

IG Metall calificó la maniobra como una ofensiva contra los ingresos de la plantilla y anticipó una respuesta contundente. La paz sindical termina el 1° de enero de 2027, por lo que el sindicato podrá convocar huelgas de advertencia si las negociaciones no producen un nuevo acuerdo.

Los derechos que Volkswagen quiere renegociar

Entre los contratos rescindidos aparece el convenio marco, donde se establecen la duración de la jornada, el pago de vacaciones, las licencias y distintas protecciones para empleados mayores o con problemas de salud. Su cancelación no elimina automáticamente esos derechos, pero permite que Volkswagen exija modificaciones cuando comience la próxima negociación. También quedó amenazada la remuneración adicional conocida como T-ZUV, que permite elegir entre seis días libres o un pago equivalente al 27,5% de un salario mensual.

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Thorsten Gröger acusó a Volkswagen de trasladar la crisis a los trabajadores y prometió una respuesta sindical contundente.

“Debemos seguir trabajando sobre nuestra estructura de costos”, afirmó Arne Meiswinkel, responsable de Recursos Humanos de la marca Volkswagen, quien agregó que el mercado automotor atravesó una transformación profunda en los últimos 18 meses y que varias condiciones laborales necesitan adaptarse.

La compañía rechazó además el pedido de aumento salarial del 5% presentado por IG Metall. El sindicato reclama que la mejora tenga una vigencia de doce meses e incluya un componente mayor para los trabajadores ubicados en las escalas inferiores.

Un acuerdo que empieza a resquebrajarse

El nuevo conflicto llega menos de dos años después del difícil pacto firmado en diciembre de 2024. Los trabajadores aceptaron congelamientos, menores bonificaciones y la eliminación progresiva de alrededor de 35.000 puestos mediante jubilaciones, retiros voluntarios y otras salidas sin despidos obligatorios.

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Más de 100.000 empleados quedan alcanzados por los convenios que Volkswagen rescindió con efecto al terminar diciembre. (Foto: Volkswagen AG)

Volkswagen se comprometió a cambio a preservar los empleos hasta el final de 2030 y realizar inversiones para garantizar el futuro de sus fábricas alemanas. IG Metall teme que la compañía conserve formalmente la garantía laboral, pero vacíe de contenido otros compromisos mediante recortes de producción y demoras en nuevos modelos.

Thorsten Gröger, negociador de IG Metall, acusó a Volkswagen de intentar trasladar sus errores a quienes mantienen las fábricas en funcionamiento. “Quien quiera meter la mano en el bolsillo de los trabajadores debe prepararse para una confrontación”, advirtió.

La presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, recordó que la plantilla ya llegó “al límite de lo aceptable” con las concesiones de 2024.

El choque que puede paralizar las fábricas

Volkswagen e IG Metall volverán a reunirse en la segunda mitad de octubre, aunque sus posiciones parecen muy alejadas. La empresa pretende reducir costos salariales y flexibilizar varios beneficios, pero el sindicato exige un aumento y garantías concretas para todos los centros de producción.

Hasta fin de diciembre, la obligación de mantener la paz impide realizar paros vinculados con esta negociación. A partir del primer día de enero, las asambleas podrán votar huelgas de advertencia, una herramienta que suele detener líneas de montaje por algunas horas y demostrar la capacidad de presión sindical.

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La planta de Wolfsburgo ocupa el centro de una reestructuración que ya contempla la salida de 35.000 trabajadores antes de 2030. (Foto: Carsten Steger/Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)

El antecedente inmediato aumenta la tensión. La ruptura de convenios aplicada por Volkswagen en septiembre de 2024 provocó una serie de protestas y paros antes del acuerdo alcanzado en diciembre. El nuevo movimiento de la empresa reabre una disputa que nunca quedó completamente cerrada.

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