Audi puso en marcha un modelo poco habitual para gestionar la transformación de su planta de Ingolstadt: permitirá que parte de sus empleados trabaje temporalmente en empresas vinculadas con la industria de defensa de Baviera. La cesión será voluntaria, podrá extenderse hasta 24 meses y no supondrá abandonar la automotriz, porque los participantes mantendrán su contrato y tendrán garantizado el regreso.
El proyecto conecta dos sectores que atraviesan momentos muy diferentes. Audi, como buena parte de la industria automotriz alemana, está reduciendo costos y personal; fabricantes como MBDA, Diehl, KNDS y Airbus, en cambio, necesitan especialistas para ampliar producción y responder al aumento de los pedidos de defensa.
Dos años afuera, pero sin dejar Audi
La fórmula jurídica es una “Arbeitnehmerüberlassung”, una cesión temporal de trabajadores entre empresas. Los empleados seleccionados seguirán perteneciendo a Audi AG, conservarán la remuneración establecida por convenio y recibirán además un suplemento durante la asignación. Cumplido el período, podrán volver a la automotriz.

El programa está dirigido inicialmente a trabajadores tarifados indirectos de Ingolstadt, en especial ingenieros, ingenieros de calidad, responsables de proyectos y personal de talleres de Desarrollo Técnico y Aseguramiento de Calidad. Audi trabaja en el proyecto con MBDA, Diehl, KNDS y Airbus, además de los ministerios de Economía de Baviera y del Gobierno federal.
La cantidad final de participantes todavía no fue definida. Sin embargo, la vicepresidenta del comité de empresa de Audi, Karola Frank, señaló que más de mil trabajadores ya buscaron información sobre la propuesta y describió el mecanismo como una “solución innovadora de política tarifaria”. También destacó la “doble voluntariedad”: nadie está obligado a aceptar el traslado ni debe sufrir consecuencias por rechazarlo.
Audi achica estructuras, la defensa busca personal
El experimento aparece mientras Audi ejecuta un ajuste acordado con su representación laboral. La compañía prevé eliminar de manera socialmente responsable hasta 7.500 puestos indirectos en Alemania hasta 2029, al tiempo que mantiene una garantía de empleo hasta fines de 2033. La reducción se realiza, entre otras herramientas, mediante acuerdos de jubilación y retiro.

La sede de Ingolstadt, donde trabajan alrededor de 40.000 personas, tampoco utiliza actualmente toda su capacidad productiva. BR24 informó que la fábrica podría producir unos 450.000 automóviles por año, mientras que en 2026 se encamina a superar apenas los 300.000.
La situación es distinta en defensa. MBDA, con instalaciones en Schrobenhausen, cerca de Ingolstadt, prevé duplicar su producción de misiles y sus inversiones hasta 2030, además de incorporar unos 2.800 empleados en Europa. Es precisamente esa proximidad geográfica entre compañías con menor carga de trabajo y otras que necesitan especialistas la que hizo posible el modelo.
Un traslado que también abre un debate
El programa no implica que Audi vaya a reconvertirse en fabricante de armamento. Se trata de trasladar temporalmente competencias técnicas de una empresa hacia otras compañías de la región que trabajan total o parcialmente para defensa.

Para Horst Ott, director regional de IG Metall Bayern, la lógica es práctica: hay fábricas donde actualmente falta trabajo y otras donde faltan profesionales para cumplir los pedidos. Cuando están cerca unas de otras, sostuvo, un cambio temporal puede evitar pérdida de empleo y, al mismo tiempo, cubrir la demanda de personal.
El mecanismo expone, sin embargo, una transformación más amplia de la industria alemana. Durante décadas, el automóvil fue uno de sus principales motores de empleo especializado. Hoy, mientras ese sector enfrenta competencia china, transición eléctrica y presión sobre costos, la industria de defensa amplía capacidad. En Ingolstadt, por primera vez, esa transferencia de peso económico podrá observarse también en el recorrido cotidiano de sus trabajadores.




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