En septiembre de 2007, a una semana de viajar a la Patagonia, Dörte Pietron terminó internada en un hospital de Heidelberg. Había sentido una falta de aire repentina mientras participaba en un curso de rescate y primeros auxilios. El diagnóstico fue una embolia pulmonar bilateral. Los médicos le prohibieron escalar y correr por seis meses.
Pietron canceló el vuelo apenas doce horas antes de la partida. Llevaba tiempo imaginando ese viaje, sobre todo desde que vio un documental del argentino Ramiro Calvo sobre la pared oeste del Cerro Torre. Quería conocer aquellos túneles de hielo azul que permitían avanzar hacia la cumbre.
En diciembre de 2008, después de la recuperación y de un nuevo viaje al sur, cumplió ese deseo. Tenía 27 años y se convirtió en la primera mujer en completar aquella ruta. La Patagonia terminaría ocupando buena parte de su vida, entre ascensiones, temporadas en El Chaltén y un libro que reunió información para otros montañistas.
De Heidelberg a una vida entre montañas en la Patagonia
Pietron nació el 27 de abril de 1981 en Heidelberg, lejos de las grandes paredes alpinas. Su acercamiento a la montaña comenzó cerca del final de la adolescencia, por iniciativa de su madre. Unos vecinos aficionados al esquí de travesía la habían introducido en esa actividad y ella buscó una manera de que su hija también pudiera probarla.

El contacto con una agrupación juvenil del Club Alpino Alemán abrió el camino. Primero llegaron las salidas con esquíes; después, la escalada. Pietron encontró una actividad que exigía esfuerzo físico, concentración y decisiones propias, y empezó a dedicarle sus fines de semana.
Al mismo tiempo estudió física en Heidelberg. Su formación científica siguió presente en la manera de preparar expediciones: analizar variables, calcular tiempos, comparar equipos y anticipar las consecuencias de cada elección. En una pared, esas decisiones también determinaban cuánto peso debía cargar o dónde podía pasar la noche.
Entre 2003 y 2005 integró el equipo de jóvenes alpinistas del Club Alpino Alemán. Fue la primera mujer admitida en ese programa, hasta entonces formado exclusivamente por varones. Más adelante se preparó como guía de montaña y esquí, mientras organizaba una vida que le permitiera salir a escalar.
La recuperación y el túnel del Cerro Torre
La internación de 2007 interrumpió esa rutina. En enero del año siguiente, todavía en recuperación, una salida de esquí con apenas 600 metros de desnivel la llevó al límite. Con los meses recuperó resistencia y pudo retomar su formación profesional. En el verano europeo de 2008 comenzó a acompañar clientes a cumbres de más de cuatro mil metros.
En noviembre volvió a tomar un avión hacia la Argentina. El destino era El Chaltén, aunque las primeras jornadas ofrecieron pocas oportunidades: viento, lluvia y nieve obligaban a esperar.

La expedición se puso en marcha cuando apareció un pronóstico de al menos cuatro días de buen tiempo. Pietron salió con Rolando Garibotti y otros cuatro montañistas argentinos. El objetivo era la vía Ragni, en la pared oeste del Torre.
La ruta atraviesa formaciones de hielo y escarcha que cambian con las condiciones de la montaña. Cerca de la cumbre, ese terreno puede exigir avanzar por túneles o pasajes excavados en el hielo. Era el paisaje que Pietron había visto en la película y que deseaba conocer desde mucho antes de llegar al pueblo.En diciembre de 2008 completó la ascensión, el primer gran hito de su vida.
Pietron volvería a escalar el Torre y subiría varias veces al Fitz Roy por distintas rutas. Su vínculo con esos cerros terminó extendiéndose mucho más allá de una expedición exitosa.
Una casa en El Chaltén y una guía para otros escaladores
Desde las temporadas de 2008 y 2009, Pietron repartió casi una década entre los meses cálidos de la Patagonia y el verano europeo. En El Chaltén compartió con Garibotti una casa pequeña, con un ambiente, cocina y un entrepiso para dormir.
El lugar recibía visitas constantes. Amigos y desconocidos llegaban para conversar sobre escaladas, consultar recorridos o buscar información. Cuando llovía, la reunión se trasladaba al interior y podían acumularse diez personas hablando de montaña mientras alguien intentaba trabajar.
Parte de ese conocimiento tomó forma en Patagonia Vertical, la guía que Pietron y Garibotti publicaron en 2012. La primera edición reunió más de 250 rutas en 39 cumbres del macizo de El Chaltén, con fotografías, croquis y recomendaciones sobre aproximaciones, equipo, estrategia y descensos.

El libro también incorporó historia del montañismo y datos prácticos para organizar una estadía en la zona. En 2013 ganó el premio a la mejor guía de montaña en el festival de libros de Banff, en Canadá.
Pietron desarrolló, además, un trabajo de formación en Alemania. En 2011 impulsó la creación del equipo femenino de expediciones del Club Alpino Alemán y asumió su entrenamiento. Buscaba un espacio donde las participantes pudieran conducir una escalada y tomar decisiones, sin quedar relegadas a seguir a un compañero con más experiencia.
En 2025 recibió el premio deportivo de la institución por su trayectoria y su trabajo con jóvenes alpinistas. Para entonces ya había acompañado a varias generaciones de mujeres en su preparación para expediciones.
Su propia actividad continuó. En agosto de 2026 completó Dreamworks Inc., una vía de 250 metros en la pared Schwarze Wand, cerca de la Zugspitze, en Alemania. Había comenzado a equiparla con Daniel Gebel en 2024.






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