Matías Martin, Managing Director & CFO de BASF Argentina, fue uno de los protagonistas del AHK Forum, el encuentro más importante del año de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana. Este año se hizo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires bajo el lema “Debatiendo las bases de la Argentina por venir”.
El ejecutivo integró el panel “Industria competitiva: cómo ganar productividad y crecer” junto a Eduardo Gorchs, presidente de AHK Argentina y Managing Director South America de Siemens; Carolina Barton, Managing Director de Aluplast, e Ivana Dip, CEO de BMW Group Argentina. Los moderó Tomás Karagozian, CEO de TN Platex y cofundador de La Fábrica Podcast.
El foro es parte de los festejos por los 110 años de la Cámara y reunió a empresarios, funcionarios y especialistas para debatir las oportunidades económicas del país y cómo convertirlas en desarrollo concreto. Hubo paneles sobre energía, infraestructura, inversiones, talento y el acuerdo Unión Europea-Mercosur.

Después de su exposición, Matías Martin habló con el Argentinisches Tageblatt, media partner del evento. Contó cómo ve la competitividad de la industria argentina, por qué la considera un desafío compartido entre el sector público y el privado y qué es lo que más se valora del país desde la casa matriz de BASF en Alemania.
Matías Martin en el AHK Forum: los desafíos de la competitividad argentina
-¿Cuál es el principal desafío para que la industria argentina sea competitiva?
-Lo mencionábamos recién en el panel. Habíamos hablado de que el IMD, una consultora de Suiza, publicó un ranking donde Argentina, en el ranking global de competitividad, salía 58 de 70 países. Este ranking evalúa un montón de cosas, tanto las que son responsabilidad del sector privado como las del sector público. Miramos también, por ejemplo, el índice de competitividad logística del Banco Mundial: Argentina aparecía de la mitad de la tabla para arriba, con mucha complejidad y todavía un camino por delante para desarrollar. Y si miramos el informe de la UIA, también muy reciente, de 30 países que participaban del índice, Argentina figuraba de la mitad de la tabla para arriba.
¿Qué quiere decir esto? Tanto la parte impositiva como la institucional, de reglas claras, y también la de infraestructura y logística son desafíos muy importantes que Argentina todavía tiene que seguir desarrollando para seguir caminando de cara a la competitividad. Acá es muy importante dejar en claro que tanto el sector privado como el sector público tienen una responsabilidad, y vamos a tener que estar muy cerca de esto para ser protagonistas en el desarrollo del país.
-Desde tu mirada y tu rol, ¿qué es lo que pesa más para lograr competitividad: la macro, la carga impositiva, la legislación, la productividad? ¿Cómo ves ese mix?
-Lo hablamos en el panel también. Decíamos que no podemos mirar la competitividad como un problema técnico, sino como un problema adaptativo. ¿Qué quiere decir esto? No es que una sola variable va a hacer la diferencia al final. Lo que sí tenemos que entender es que la competitividad pasa a ser una visión holística de un montón de cosas que son necesarias para ser competitivo. Claramente, estas variables se mueven a velocidades distintas. El Gobierno tiene un programa de reestructuración que está avanzando a lo largo del tiempo y que también tiene que respetar unos tiempos y un proceso. Internamente, las empresas también tienen que hacer la tarea y poder acompañar este programa. Es un conjunto de cosas, y todas son importantes.

-¿Y cómo ven a la Argentina desde la casa matriz de tu empresa en Alemania?
-Argentina, como hablamos, es un país donde sobre todo se destaca el talento argentino. Si miramos el desarrollo de los últimos años, algo que se va mostrando es la adaptabilidad que tiene el talento argentino para ajustarse a los cambios, y hoy los cambios son una variable común en todo el mundo. Con lo cual los argentinos tenemos un skill súper importante que tenemos que llevar para adelante. También lo que ve la casa matriz son las oportunidades que hay en Argentina hoy. Vaca Muerta es una realidad: hoy la producción de petróleo está en 1 millón de barriles. Hoy la minería es una oportunidad. El agro sigue siendo uno de los negocios e industrias más competitivos que tenemos. Hay un montón de oportunidades que podemos capturar dentro de BASF, y tenemos que estar listos y a la altura para tomar estos desafíos y estas oportunidades.
-¿Qué papel juegan la digitalización y la innovación en esta competitividad tan buscada?
-Acá, para mí, es muy importante hacer dos distinciones. Una parte tiene que ver con la digitalización, que es una variable nueva que entra en el juego, que es súper importante y abarca toda la compañía de forma transversal: la forma en que pensamos, la forma en que nos comunicamos, la forma en que resolvemos nuestros problemas. Hay que entender algo que para mí es muy importante: el cambio tecnológico no es un cambio desde el punto de vista de las herramientas. Es un cambio cultural, y es un cambio que tiene otra complejidad.
Por otro lado, el uso de tecnología sigue siendo muy importante para la competitividad, incluso desde el punto de vista de las materias primas. A nivel mundial, invertimos 2.000 millones de euros el año pasado en investigación y desarrollo. Con estas inversiones, resultado de años haciéndolas, estuvimos en el top ten de la Oficina Europea de Patentes. Los que estaban con nosotros en ese top ten eran todas empresas de tecnología. ¿A qué voy con esto? La tecnología aplicada al uso de materias primas y a procesos innovadores, donde empresas como BASF tienen mucho know how, es tan importante como el uso de las herramientas de inteligencia artificial. Combinadas, generan la competitividad que tanto estamos buscando y que tan necesaria es.



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