El cierre de la fábrica de Playmobil en Dietenhofen, Alemania, abrió un capítulo inesperado en la carrera por la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial. Cuatro meses después de que la planta dejara de producir juguetes, su reconversión en un centro de datos de gran escala dejó en pausa otro proyecto similar que Anthropic, una de las principales compañías mundiales de IA y creadora de Claude, busca desarrollar a pocos kilómetros de distancia.
El conflicto no gira alrededor de terrenos, permisos urbanísticos o patentes. El recurso escaso es la electricidad. La operadora regional N-ERGIE reservó la capacidad actualmente disponible de la red para el futuro centro de datos que la Horst Brandstätter Group, propietaria de Playmobil, proyecta en Dietenhofen. Sin una conexión asegurada, el complejo de Anthropic previsto en la vecina localidad de Hirschneuses quedó, por ahora, sin la certeza necesaria para avanzar.
De fabricar juguetes a procesar datos
Hasta fines de junio, Dietenhofen albergó la última fábrica alemana de Playmobil. Su cierre provocó la pérdida de unos 350 puestos de trabajo y el traslado de la producción hacia plantas en el extranjero, una decisión que la empresa atribuyó al aumento de los costos industriales y a su difícil situación económica.

Ahora, el predio de alrededor de 18 hectáreas tendrá otro destino. La compañía creó Playmobil digital, una nueva unidad destinada a desarrollar un campus de centros de datos que podrá ofrecer desde terrenos e infraestructura conectada hasta capacidad de procesamiento terminada para empresas regionales y operadores internacionales.
El proyecto está diseñado para alcanzar inicialmente una potencia de 100 megavatios, con posibilidad de ampliación. Una de sus principales ventajas es que el antiguo complejo industrial ya dispone de conexión a una línea eléctrica de 110 kilovoltios, una infraestructura especialmente valiosa para instalaciones con consumos energéticos intensivos.
“Donde durante décadas se produjo Playmobil, queremos hacer posible una de las infraestructuras más importantes del futuro digital”, explicó Matthias Fauser, miembro del directorio de la Horst Brandstätter Group, al presentar la nueva estrategia.
Anthropic, a pocos kilómetros y sin electricidad asegurada
El problema apareció en Hirschneuses, una localidad situada en el distrito vecino de Neustadt an der Aisch-Bad Windsheim. Allí, el municipio de Neuhof an der Zenn trabaja junto con Anthropic en otro gran centro de datos. La compañía estadounidense desarrolla Claude y forma parte del grupo de empresas que compiten en la frontera de la inteligencia artificial generativa.

La escala del interesado ayuda a dimensionar el contraste. En mayo, Anthropic anunció una ronda de inversión de US$65.000 millones que elevó su valuación post-money a US$965.000 millones. La empresa explicó entonces que parte de esos fondos se destinaría precisamente a ampliar la capacidad de cómputo necesaria para responder al crecimiento de Claude.
Sin embargo, en Baviera se encontró con un límite físico. Claudia Wust, alcaldesa de Neuhof an der Zenn, confirmó que N-ERGIE reservó las capacidades disponibles para el proyecto de Brandstätter en Dietenhofen. La funcionaria consideró decepcionante la decisión y reclamó analizar una distribución de la capacidad entre ambos proyectos.
La nueva batalla por la infraestructura
El caso muestra un aspecto menos visible del auge de la inteligencia artificial. Los modelos necesitan chips y software, pero también enormes cantidades de electricidad, centros de datos y redes capaces de sostener consumos concentrados durante las 24 horas.

Playmobil no bloqueó a Anthropic mediante una disputa empresarial directa. Lo hizo indirectamente al asegurarse antes un recurso crítico: capacidad eléctrica. Johannes Förthner, alcalde de Dietenhofen, confirmó que la compañía había reservado con anterioridad un determinado contingente de red para su futuro centro de datos.
La paradoja resume una transformación mucho más amplia. Una planta que durante décadas fabricó pequeñas figuras de plástico dejó de producir en Alemania por razones de costos. Meses después, ese mismo predio se prepara para alojar infraestructura digital de alta potencia y, al hacerlo, compite por electricidad con uno de los gigantes de la inteligencia artificial mundial. En Dietenhofen, por ahora, el juguete ganó la primera pulseada.



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